Las aves inhalan grandes cantidades de microplásticos presentes en el aire, lo que sugiere que los humanos también estamos expuestos a estos contaminantes, aunque sus efectos en nuestra salud aún no están claros, según investigadores de la Universidad de Texas en Arlington, Estados Unidos.
El estudio se centró en las aves porque suelen habitar los mismos entornos que los humanos y están distribuidas en casi todo el mundo. “Nuestra investigación subraya la urgencia de abordar la contaminación plástica en el medioambiente, ya que estos contaminantes podrían afectar tanto la salud de los ecosistemas como la humana”, señaló Shane DuBay, profesor adjunto de Biología en la universidad.
Para la investigación, DuBay y sus colegas examinaron 56 aves silvestres (que representan 51 especies distintas) tomadas del Aeropuerto Internacional Tianfu de Chengdu, en el oeste de China.
Tras recoger muestras de pulmón de cada espécimen, el equipo procedió a realizar dos tipos de análisis químicos para medir la cantidad y los tipos de plástico en los pulmones de las aves.
Se utilizó la tecnología de imágenes infrarrojas directas con láser (una forma avanzada de microscopía que utiliza luz láser) para detectar y contar las partículas microplásticas en los pulmones de cada ave.
Luego, el equipo recurrió a la cromatografía de gases de pirólisis-espectrometría de masas (una técnica que identifica compuestos utilizando primero calor para descomponerlos en moléculas más pequeñas), lo que ayudó a identificar partículas aún más pequeñas conocidas como nanoplásticos.
ALTAS CONCENTRACIONES DE MICROPLÁSTICOS EN LAS AVES
Los microplásticos se clasifican como aquellos que tienen un tamaño inferior a cinco milímetros. Por el contrario, los nanoplásticos tienen un diámetro inferior a 0.001 milímetros, un orden de magnitud más pequeño que el grosor de un cabello humano.
El análisis de los investigadores mostró que los pulmones de las aves contenían altas concentraciones de microplásticos, con un promedio de 416 partículas por gramo de tejido pulmonar, lo que representa un promedio de 221 partículas en las diferentes especies de aves estudiadas.
Hasta la fecha, no se ha establecido un nivel “seguro” de microplásticos en el tejido pulmonar. Sin embargo, se ha vinculado la presencia de niveles elevados de microplásticos internos con diversas afecciones de salud, como cáncer, problemas de fertilidad, enfermedades cardíacas y problemas respiratorios.
Los tipos más comunes de microplásticos observados en los pulmones de las aves fueron polietileno clorado (que se utiliza, por ejemplo, para aislar tuberías y cables) y caucho de butadieno, un material sintético utilizado en la fabricación de neumáticos.
“Las aves son indicadores importantes de las condiciones ambientales. Nos ayudan a comprender el estado del medioambiente y a tomar decisiones informadas sobre conservación y control de la contaminación”, afirmó DuBay. N
(Publicado en cooperación con Newsweek. Published in cooperation with Newsweek)