Estados Unidos y China, las mayores economías mundiales, se trenzaron en una pelea comercial tras imponerse aranceles recíprocos a las importaciones y la presentación de una demanda de Washington contra Pekín ante la OMC por derechos de patentes.
El representante estadounidense de Comercio (USTR) Robert Lighthizer indicó en un comunicado haber presentado una “demanda de consulta” contra China ante la Organización Mundial de Comercio (OMC), respecto a “ciertas medidas chinas relativas a la protección de los derechos de propiedad intelectual” al negar derechos básicos a los poseedores de patentes.
Como represalia, China impuso este viernes aranceles a más de un centenar de productos estadounidenses.
La OMC pidió “moderación y un diálogo urgente,”. “Perturbar el flujo comercial puede poner el peligro la economía mundial”, dijo en Ginebra el director general de la OMC, Roberto Azevedo
El temor a una guerra comercial sacudió a los mercados.
Wall Street, que cayó 3 por ciento el jueves, abrió en alza pero cayó cuando el embajador de China en Washington Cui Tiankai sugirió que Pekín podría desprenderse de títulos de deuda estadounidense.
“Examinamos todas las opciones”, dijo Cui en Bloomberg Televisión cuando se le preguntó sobre los bonos.
China es el mayor acreedor de Estados Unidos. Al mes de enero contaba con 1.2 billones de dólares en bonos emitidos por Washington.
Las bolsas chinas cayeron el viernes y los principales mercados europeos también.
“Luchar hasta el fin”
“China no teme en absoluto una guerra comercial”, advirtió el ministro chino de Comercio.
“Si se inicia una guerra comercial, China luchará hasta el fin para defender sus intereses legítimos con todas las medidas necesarias”, había apuntado el jueves la embajada china en Washington.
Trump ordenó elaborar en 15 días una lista de productos chinos cuya importación pasará a ser objeto de pesados aranceles.
Trump anunció medidas punitivas contra la importación de productos chinos por unos “60,000 millones de dólares” para poner coto a la, según él, competencia desleal de Pekín y el robo de la propiedad intelectual. Sus asesores económicos habían hablado antes de “unos 50,000 millones” de dólares.
Washington alega que empresas estadounidenses son forzadas a repasar tecnología, patentes y propiedad intelectual para operar en China, y ello constituye “competencia desleal”.
China respondió el viernes con una lista de 128 productos, o líneas arancelarias, sobre los que aplicará tasas de aduana del 15 o del 25 por ciento si las negociaciones con Washington no llegan a buen puerto.
Las represalias chinas parecen moderadas: los productos que afectados equivaldrían a 3,000 millones de dólares en exportaciones a China el año pasado, esto es, apenas el 2 por ciento del total de las exportaciones de Estados Unidos hacia ese país en 2017 (154,000 millones, según las aduanas chinas).
Productos como frutas, vino, etanol, ginseng o tubos de acero sin soldar podrían ser gravados con un arancel del 15 por ciento, mientras que el de la carne de cerdo o el aluminio reciclado sería de un 25 por ciento.
La lista no incluye, sin embargo, la soja, que Estados Unidos exportó a China por valor de 14,000 millones de dólares el año pasado.
Moderación con la UE
Washington optó por la moderación con varios de sus principales aliados en este caso, incluyendo a la Unión Europea, Australia y Corea del Sur, al anunciar el jueves la suspensión, hasta el 1 de mayo de 2018, de los altos aranceles al acero y el aluminio.
El secretario estadounidense de Comercio, Wilbur Ross, explicó que las sanciones a Pekín son el “preludio de una serie de negociaciones”.
Lighthizer, de su lado, recalcó que las medidas buscan principalmente preservar el sector de la alta tecnología, la “parte más esencial” de la economía estadounidense.
Washington invoca también el déficit comercial colosal con Pekín, un importante socio comercial (375,200 millones de dólares en 2017, según las aduanas chinas).
Estados Unidos intenta obtener el respaldo de sus otros socios comerciales. “Es un problema que atañe a todo el mundo, todos los que comercian con China lo tienen”, consideró Peter Navarro, asesor comercial de Trump.