En Querétaro también se hace cerveza artesanal | Newsweek en español


En Querétaro también se hace cerveza artesanal



La famosa “Ruta del queso y el vino” ya tiene una fuerte competencia.

Por Verónica Santamaría

@VeronuK

Desde hace un par de décadas, Querétaro se ha distinguido por su extensa oferta de viñedos, vinícolas y ranchos de quesos que conforman la famosa “Ruta del queso y el vino”. Sin embargo, la cerveza artesanal ya pelea un lugar en las preferencias de locales y turistas.

Según la directora general de Cerveceros de México, Maribel Quiroga, esta entidad ocupa el séptimo lugar en producción de cervezas artesanales en el país y el sexto en la de cebada, uno de los ingredientes fundamentales para la elaboración de esta bebida.

De acuerdo con Sada y el Bombón, revista independiente de cultura urbana en el centro de México, el consumo de las cervezas que se producen en esta región es local y “prácticamente ninguna cerveza viaja más de 383 kilómetros”; además, “son pocos los restaurantes, bares y depósitos que ofrecen cervezas artesanales producidas en la región. Pocos, pero cada vez son más. Cada año, por lo menos, se duplica la producción y el consumo de cerveza local”.

Entre las cervecerías artesanales de Querétaro están Hércules, Amalia y Cirquera, localizadas en una antigua fábrica textilera, un rancho que apuesta por el cuidado del medioambiente y un complejo que busca impulsar el turismo en Tequisquiapan (y que, además, es encabezado por una mujer).

imagen: Especial

RUTA DE LAS CERVEZAS

La cervecería Hércules se ubica en una antigua fábrica textilera que data de 1846. Aunque la fábrica continúa con la producción de textiles y otros artículos, en 2011 comenzó el proyecto para hacer cerveza, se rescató una parte abandonada y en 2013 se presentó la primera etiqueta.

Actualmente, Hércules maneja seis cervezas de distintos estilos, desde una brown ale hasta una doble IPA, y abrió un espacio para que los comensales prueben las cervezas y las acompañen con pizzas, tacos de cerdo y hamburguesas.

Por su parte, la Cervecería Artesanal Amalias es un proyecto familiar fundado en 2009 por Francisco de Landero, la cual se autonombra “la microcervecería con menor impacto ambiental en México” debido a que no utilizan glicol para el proceso de enfriamiento de la bebida, como lo hacen otras cervecerías.

Además, el agua que utilizan para crear sus bebidas proviene de un manantial localizado en Amealco de Bonfil, en la sierra otomí queretana, y los tres estilos que manejan están elaborados con ingredientes como miel orgánica, flor de manzanilla, piloncillo, chiles secos, cacao, vainilla y canela. ¡Son cervezas fuera de lo común!

Otro de los proyectos cerveceros que se abre paso en Querétaro es Cirquera, comandado por la maestra cervecera Lucía Carrillo. La planta de esta cervecería se ubica en el desarrollo de Piedras de Sol, en el municipio de Ezequiel Montes, que tiene el objetivo de convertirse en un destino para el entretenimiento familiar con diversas propuestas gastronómicas y ecoturísticas.

Además de la cervecería que maneja dos estilos, dentro del complejo se pueden visitar los viñedos, restaurantes, albercas, zonas para acampar y más.

Desde 2016, Cirquera ha recibido reconocimientos en competencias como Goddesses of Beer en Ciudad de México, y en 2018 logró el tercer lugar en la categoría British Bitter Beers de la Copa Cervecera Mitad del Mundo en Quito, la capital de Ecuador.

Sin duda, las cervezas queretanas merecen una oportunidad.

Dirección del Jardín de Cerveza Dirección de Amalias: Avenida Hércules Oriente 1, Querétaro.

Dirección de Cirquera: Camino a las Adelitas, kilómetro 8, Ezequiel Montes.

The Roost, el arte de rostizar más que pollo

En el rosticero no solo se rostizan aves; en este también se cocina cerdo, cordero, res, verduras y hasta frutas, y para comprobarlo, el restaurante The Roost del chef Luis Ferrer.

El menú de este nuevo sitio en la colonia Condesa está compuesto de todos esos elementos que se pueden meter en el rosticero, incluso los cocteles se elaboran con ingredientes rostizados o ahumados, como naranjas y piñas.

Aquí el pollo es imperdible. La proteína estrella del menú se prepara en dos versiones: la marinada con romero, laurel, tomillo y orégano, y otra con un adobo de chiles guajillo, chipotle y pasilla para aquellos que buscan algo más picante. La carne suave, jugosa, llena de sabor y la piel crujiente harán que pidas un pollo entero (pero no te angusties, también puedes elegir medias porciones para probar ambos).

Imagen: Mayra Zepeda

Para acompañar el pollo —o cualquier proteína que elijas— hay ensaladas, arroz, papas bravas, puré de papa o de camote, elotitos, ratatouille y mac & cheese con quesos elaborados por comunidades menonitas, todo servido en sartenes de hierro para que la comida se mantenga a buena temperatura. Aunque el menú será fijo, Luis Ferrer ofrecerá platos especiales por temporadas.

Empieza tu comida con un Aperol Wild muy bien hecho y termina con cualquiera de los postres de la carta. Ojalá corras con suerte para probar el helado de mantequilla con palomitas de maíz y el pastel de tres leches y nutella, ¡celestiales!

Dirección: Citlaltépetl 55, colonia Hipódromo Condesa, CDMX

Facebook: @theroostmx

Tortas Atlixco: la tradición mejorada

Las calles de Ciudad de México están pobladas de puestos de tortas para satisfacer el hambre de transeúntes y oficinistas que cuentan con media hora y un presupuesto reducido para comer diariamente. Ahí están las de pierna, las cubanas, las de milanesa, las de jamón y queso…

Pero para tortas bien servidas, con pan de excelente calidad (que no se desmoronará ni se aguadará en segundos) e ingredientes cuidados, Tortas Atlixco, un proyecto que retoma la tradición tortera de comer rápido, pero muy bien.

El pequeño local original está en la calle Atlixco, en la Condesa, pero recientemente abrieron otro en la Roma Norte para ofrecer las mismas delicias en un espacio más amplio. Aquí hay tortas de cochinita pibil, milanesa, carnitas, jugosa pierna, pastor, chile relleno y más, todo muy tradicional, sin combinaciones excéntricas. “No inventamos nada, solo quisimos hacer la mejor versión de tu torta favorita”, dice Arturo Ibarra, uno de los socios del lugar.

Imagen: Carlo Echegoyen

Lo que distingue a las Tortas Atlixco de otras es, principalmente, el pan de masa madre, sin ningún tipo de levaduras químicas, el cual fue diseñado por el equipo de Rosetta específicamente para este proyecto. Después de decenas de pruebas nació el pan perfecto para las tortas: de costra resistente y crujiente y una textura suave y porosa por dentro que soporta de maravilla la pierna y la jugosa cochinita pibil.

Para el desayuno prueba la torta de chilaquiles crujientes y pollo.

Dirección: Atlixco 155, Hipódromo Condesa, y Avenida Sonora 123, Roma Norte, CDMX

Facebook: @tortasatlixco

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