La vida durante y después de la pandemia en BC | Newsweek México


La vida durante y después de la pandemia en BC



Especialistas en salud, seguridad, economía y educación opinan sobre el futuro de Baja California en los meses que restan de la emergencia sanitaria y lo que vendrá una vez que ésta concluya.

 

Si los contagios de Covid-19 disminuyen en México, la Jornada Nacional de Sana Distancia terminará el 30 de mayo, pero los efectos de esta pandemia nos acompañarán hasta el 2021, según especialistas.

La vida, como la conocíamos, cambió durante esta crisis porque orilló a que se adoptaran medidas sanitarias, económicas, migratorias, educativas y de seguridad pública, entre otras, con el fin de prevenir contagios.

Algunas de esas medidas perderán su vigencia y habrá un periodo de reajuste en las entidades.

Para este reportaje, se entrevistaron académicos, autoridades y representantes de asociaciones ciudadanas que opinaron sobre los retos que dejará esta pandemia en las áreas de salud, seguridad, economía y educación en Baja California. 

También opinaron sobre los cambios que podrían implementarse en la entidad para lograr un regreso gradual a la cotidianidad. 

Baja California es una de las entidades más afectadas por el coronavirus en México, pues durante abril e inicios de mayo se mantuvo en los primeros lugares de contagio y defunciones a nivel nacional.

Esta península, que tiene la frontera más transitada del mundo en Tijuana, tuvo que adaptarse a las restricciones para cruzar de México hacia Estados Unidos.

También vio limitada su actividad industrial, cuando es uno de los estados con más maquiladoras de exportación en el país.

Además ha enfrentado la crisis de salud en un escenario complicado por la situación de violencia que nos coloca en los primeros lugares de incidencia delictiva a nivel nacional, según quienes opinan para este reportaje.  

El retorno a las calles no será fácil cuando terminen las campañas de confinamiento y la normalidad que conocíamos tampoco es deseable, según Carlos Vera, subdirector de la Facultad de Medicina y Psicología de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), campus Tijuana.

“No podemos regresar a como estábamos antes, debemos hacer las cosas mejores”, comenta.

 

  • Salud

 

La violencia que se vive en Baja California es un factor que amenaza con entorpecer la atención a la crisis sanitaria, según Carlos Vera, académico de UABC.

Aunque existen hospitales de uso exclusivo para tratar a pacientes infectados de Covid-19, como el Hospital General de Tijuana, y otros de apoyo para atender al resto de la población, como el Hospital General de Rosarito, Vera opina que el sistema de salud en esta entidad debe administrar sus recursos entre la pandemia, quienes padecen otras enfermedades y los heridos por enfrentamientos entre grupos delictivos.

“La violencia y las enfermedades continuarán y afectará la capacidad hospitalaria. El problema es que la gente que tiene Covid, que tiene cuadros más extremos, va a requerir instalaciones y equipamiento que no van a tener”, comenta.

Para prevenir esto, las autoridades mexicanas han hecho llamados diarios desde que inició la Jornada Nacional de Sana Distancia, para solicitar a la ciudadanía que evite salir de casa.

Pero algunos ignoran la instrucción y otros no pueden cumplirla porque deben seguir trabajando, señala Vera.

El 30% de la población de Tijuana sigue saliendo a las calles, según datos de la Secretaría de Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana Municipal (SSPM).

Y por motivo de derechos humanos, no se les debe impedir el libre tránsito, dice Meritxell Calderón, Presidenta de la Red Iberoamerican Pro Derechos Humanos.

“Es preocupante que la población se acostumbre a ver limitadas sus libertades por las autoridades”, explica Meritxell.

Una solución, de acuerdo a Vera, sería lograr una responsabilidad compartida entre gobiernos, trabajadores de la salud y ciudadanía.

“Este es un problema que requiere la participación de todos, no nada más culpar al gobierno o a los directivos y médicos. Se requiere que todos hagamos algo”, comenta.

Después de la pandemia, anticipa que el sector salud recibirá reclamos y tendrá que trabajar en reconstruir su sistema nacional para ofrecer un mejor servicio a la población.

“El reto será esa reconciliación y también ver lo bueno que se hizo, porque la gente que está trabajando en hospitales, está haciendo una labor extraordinaria”, comenta.

Para Letza Bojórquez, Investigadora del departamento de Estudios de Población de El Colegio de la Frontera Norte (El Colef), la prioridad en las próximas semanas seguirá siendo la cuestión sanitaria, y eso incluye que los gobiernos tomen en cuenta a los migrantes que fueron deportados de Estados Unidos.

En abril pasado un inmigrante de la India que fue detenido en la frontera con Calexico, al norte de Mexicali, dio positivo al coronavirus y fue puesto en cuarentena, según un comunicado de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP por sus siglas en inglés).

Letza señala que en Baja California ya se brinda una atención especial al migrante, pues se implementaron medidas específicas para los albergues por parte de la Secretaría de Salud del Estado.

“Me parece algo muy positivo, me preocupa que esa respuesta se dio de manera un poco retardada”, cuenta.

También anticipa que paradójicamente, la salud podría no ser una prioridad para la población en los próximos meses. 

Por ejemplo, una vez que disminuya la infección y la ciudadanía considere más urgente recuperar sus estilos de vida y economía ante las pérdidas de empleos por cierres de negocios.

“Una persona que no tiene los recursos económicos para llevar un estilo de vida saludable, o tener los medicamentos que necesita, tendrá afectaciones en la salud muy claras”, opina Bojórquez.

 

 

  • Seguridad

 

El robo de vehículos y homicidios dolosos disminuyó durante el primer trimestre de 2020, informó la Fiscalía General del Estado.

Sin embargo, Baja California ocupó el primer y tercer lugar en incidencia de esos delitos a nivel nacional por cada 100 mil habitantes, según el informe de Seguridad del Gobierno de México más reciente.

Además, aumentaron los casos de robo con violencia y secuestro, un 35 y 50% respectivamente, si se compara con el mismo periodo en el año anterior.

Este es el escenario en el que inició la pandemia para Baja California.

En los siguientes meses, ante los contagios y una movilidad reducida, es probable que disminuyan las cifras delictivas, según Juan Manuel Hernández Niebla, Presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública de Baja California.

Sin embargo, se lo atribuye a que la población denunciará menos por el temor de acudir a una agencia del ministerio público y exponerse al contagio. 

“Podríamos ver una disminución ficticia de la incidencia delictiva en los meses por venir”, opina.

Considera que delitos como el robo a comercio podrían incrementar ya que se encuentran vacíos, también el robo a casa-habitación, extorsiones, secuestros express y los casos de violencia familiar.

Por eso ve necesario que la autoridad ajuste sus estructuras de seguridad y mejore su capacidad de respuesta.

Jorge Alberto Ayón Monsalve, quien encabeza la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) de Tijuana, opina distinto sobre el efecto que tendrá la pandemia en la seguridad de los hogares tijuanenses. Cree que la contingencia ayudará a contener delitos como el robo a casa habitación.

“Los delincuentes, al saber que todo el mundo está en sus casas, saben que ya no es tan fácil que se puedan meter a cometer estos delitos”, dice Ayón.

Explica que su estrategia de seguridad incluye colocar a policías en zonas comerciales de la ciudad para evitar saqueos.

Sobre la violencia intrafamiliar, el secretario confirmó sin dar cifras que ya hubo un incremento en las denuncias desde que inició la Jornada Nacional de Sana Distancia, porque las víctimas están encerradas con sus agresores.

Meritxell Calderón, presidenta de la Red Iberoamericana Pro Derechos Humanos, explica que la mayoría de los delitos sexuales son perpetrados por familiares.

“El confinamiento va a generar mayor violencia de género. También va a ser difícil denunciarlo por el miedo a salir a la calle o de ir a la fiscalía”, comenta.

Meritxell y Juan Manuel Hernández Niebla coinciden al expresar que en unos meses, la violencia podría llegar a agravarse y derivar en otra crisis, una social.

“El panorama en materia de seguridad no pinta bien dentro de los próximos tres meses. Todavía no terminamos de entender bien en dónde pudiera pegar, pero ciertamente cambiarán los parámetros de violencia”, dice Hernández Niebla.

 

 

  • Economía

 

La Secretaría de Economía Sustentable y Turismo (SEST) de Baja California estima que para el primer trimestre de 2021, se tendrá una tasa de desempleo del 6.1% en la entidad, suponiendo que esta crisis se comporta de manera similar a la de 2008 y 2009, una recesión mundial que se originó en Estados Unidos y que coincidió con la pandemia de influenza H1N1. 

Al corte de marzo pasado, esa tasa fue del 2.9% que representa a una población de más de 50 mil personas. Para 2021 se estima que serán más de 110 mil.

Mario Escobedo Carignan, titular de la SEST, opina que todavía no es posible determinar el impacto que tendrá esta pandemia en la economía mexicana, pero con base en estimaciones de analistas nacionales e internacionales, comenta que se espera una caída del Producto Interno Bruto (PIB) del 5% o más.

Para Baja California hay una predicción distinta y la hace el economista Ismael Plascencia López, director de la Facultad de Contaduría y Administración de UABC y Presidente del Colegio Estatal de Economistas de Baja California.

“Estamos hablando de que la caída en Baja California y en Tijuana, podría ser de hasta un 12% del PIB, que ya es algo brutal en promedio”, comenta.

Lo atribuye a que ésta es una región binacional y su economía está entrelazada con la de Estados Unidos.

“En Baja California, por estar más expuestos nos pega al doble. Por un lado se detiene la economía de Estados Unidos y por otro, la economía mexicana va con retraso”, detalla Ismael.

Para minimizar este impacto, los gobiernos estatal y federal, anunciaron medidas de apoyo para empresas, como los programas Emprende empresarial, Emprende tradicional, Fondo general de garantías y apoyos para proteger al empleo, pero Plascencia considera que son insuficientes.

“¿De qué sirve darle un crédito a un PyME si esta está cerrada? Tiene sentido cuando se le da para generar ingresos y que pague el crédito, pero le das crédito para que se mantenga cerrada, no le veo mucho el caso”, explica.

En su lugar, considera que los gobiernos deberían implementar una política contra-cíclica.

“Quiere decir que si el PIB va bajando porque hay desempleados, el gobierno los contrata para que hagan infraestructura, obra pública, etcétera, así tienen un ingreso y ese ingreso lo gastan en la economía, para que inicie la reactivación”, explica.

Además, sugiere que la situación amerita el endeudamiento para enfrentar la crisis.

“Hay un grupo de personas, desde el presidente y sus asesores, que no quieren endeudarse, porque lo consideran como algo malo. Está mal que nos endeuden cuando no hay motivos para hacerlo”, comenta.

 

 

  • Educación

 

Más de un millón de alumnos en Baja California, de todos los niveles educativos, cambiaron su forma de aprendizaje, según datos del Sistema Educativo Estatal (SEE).

La educación presencial tuvo que convertirse en educación a distancia, y el internet así como la televisión y radio se convirtieron en herramientas esenciales para ello. 

Pero esto impactó no solo en la dinámica del alumno, sino también en la de los padres de familia y docentes, pues la entidad no estaba preparada, según Gustavo Fernández de León, Director del Colegio Eiffel y ex Presidente del Comité de Vinculación Educativa del Consejo de Desarrollo de Tijuana (CDT).

“Lo que este aislamiento puso al descubierto es qué tan digitalizados estamos”, comenta.

Por un lado, muchas escuelas no contaban con plataformas digitales para impartir clases en línea, por otro, sus profesores no estaban capacitados para la educación a distancia.

Y los estudiantes que tendrán el mayor impacto serán quienes cursan grados de educación básica, según el secretario del Sistema Educativo Estatal (SEE), Catalino Zavala. 

La población estudiantil en este nivel se compone de más de medio millón de alumnos en la entidad, de acuerdo a esa secretaría.

Para Gustavo Fernández de León, los niños son quienes más necesitan de un maestro que los guíe constantemente, pero ve que también hay estudiantes que trabajan mejor en línea.

“Hay quienes tienen diferentes procesos de aprendizaje. Vemos alumnos que en clase son introvertidos o extrovertidos y en lo virtual trabajan distinto”, comenta.

Por eso cree que más escuelas y maestros van a integrar el uso de tecnologías para ampliar sus opciones de impartir clases después de la pandemia.  

Por ejemplo, para evitar que los estudiantes salgan de sus casas en días lluviosos. 

“Será como si nada hubiera pasado ¿para qué voy, si aquí tengo mi clase?”, comenta Fernández de León sobre esa posibilidad.

Pero en otros segmentos de la población hay quienes no cuentan con una computadora en casa o con acceso a internet.

Alrededor del 60% de los hogares bajacalifornianos cuentan con acceso a internet, según el informe más reciente del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) con datos de 2018.

También registra que cerca del 90% de la población cuenta con televisión y/o radio en sus hogares, necesarios para seguir las transmisiones del programa Aprende en casa, en canales de televisión abierta, uno que se imparte para estudiantes en los niveles de preescolar a secundaria.

“Esta contingencia nos va a arrojar también las limitaciones, las diferencias sociales, la brecha social y lo que tiene que ver con el acceso a tecnologías”, comenta Catalino Zavala.

Al cierre de esta edición sigue en pie un regreso a clases para el primero de junio, pero aún si esto es posible, Gustavo Fernández de León opina que la pauta para regresar será escalonada y paulatina. 

Esto le genera dudas sobre cómo deben prepararse los padres, maestros y directivos en lo educativo así como en lo financiero y hasta emocional, pues cree que los alumnos van a tener miedo de saludar o acercarse a compañeros y maestros después de la pandemia. 

“Los próximos tres meses van a ser de mucha incertidumbre y lo que estoy viendo es que no se va regresar de manera regular al ciclo escolar”.

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