Un hallazgo con millones de años de antigüedad en Tijuana | Newsweek México


Un hallazgo con millones de años de antigüedad en Tijuana



El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) analiza si debe proteger una zona residencial en Playas de Tijuana, en la que afloran cientos de fósiles marinos. 

A 2 kilómetros de la orilla del mar, en Playas de Tijuana, pasan inadvertidos los restos de fósiles de hace más de 5 millones de años, los cuales se encuentran en una zona sin protección.

Este hallazgo data de la era del plioceno, tiempo en donde existía el australopiteco, un género extinto de primates que ya se desplazaba en dos pies.

Los fósiles son restos de organismos que se conservaron en rocas, y en este caso, el hallazgo consiste en una diversidad de almejas y caracoles. 

“En [Baja California] se pueden encontrar hasta siete zonas de fósiles de alta importancia con una antigüedad de 10 hasta 17 millones de años”, dice Francisco Aranda, paleontólogo y miembro del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Pero ninguna de esas zonas han sido protegidas hasta el momento, según la información proporcionada por el INAH.

 Los vestigios de Playas, afloran en una zona residencial, entre jardines donde hay niños que juegan a coleccionar piedras y terrenos que tendrán casas.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) visitó esta zona en febrero pasado, al igual que la reportera que escribe este reportaje. 

La memoria que se preserva en los vestigios de playas de Tijuana, corre peligro de ser destruida por máquinas de construcción que se encuentran moviemiento tierra, de acuerdo a Moisés López, el arquitecto que dio aviso a la autoridad sobre estos fósiles.

“La gente ni sabe que hay fósiles ahí. Tú puedes caminar por esas calles y ves los fósiles petrificados dentro de rocas”, dice Moisés.

Sin embargo, al cierre de esta edición la autoridad no ha decidido el futuro de este lugar.

Para llegar a este punto en Playas de Tijuana se debe caminar cuesta arriba por un suelo arenoso, rodeado de plantas endémicas de la región.   

El terreno se encuentra a las faldas de un cerro que colinda con fraccionamientos y un bulevar. 

Hasta el momento se desconoce al propietario del terreno pero el INAH ya se encuentra trabajando en esta información. 

La ubicación exacta se reserva a petición del INAH para prevenir un saqueo, pero tiene una extensión aproximada de una hectárea, similar al de un campo de fútbol soccer. 

El paleontólogo Francisco Aranda, advierte que en México existe un mercado negro de fósiles.

Su compra y venta se consideran delitos federales, según la Ley Federal de Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticas e Históricas. 

También el traslado, exhibicionismo o reproducción de objetos paleontológicos y arqueológicos sin el permiso y la inscripción de la autoridad federal.  

“Métete a Facebook y vas a encontrar un mercado abierto de fósiles”, comenta el paleontólogo. 

En esa red social existen grupos como “Venta de fósiles y minerales en México, mundo prehistórico”, que tiene más 7 mil 900 miembros y unas 14 publicaciones diarias en promedio.

En la descripción de este grupo se lee que es un espacio para la venta e intercambio de fósiles, minerales, creaciones y artesanías.

Los precios por un fósil con 3 millones años de antigüedad rondan los mil y 3 mil pesos ahí. 

En Playas de Tijuana, se formaron estos fósiles gracias al mar.

Son del tipo pectínidos, parientes de las almejas y las ostras. Esto significa que necesitan de un fondo marino para formarse, y que no siempre pueden reconocerse a la vista, según Andrea Guía, bióloga, profesora e investigadora del INAH, quien fue entrevistada tras recorrer la zona del hallazgo.  

En algunos casos, estos fósiles se descubren solo después de romper las piedras. Por eso la comunidad de Playas desconoce la existencia de estos vestigios, que pueden encontrarse hasta en algunos hogares. 

Este fue el caso de Moisés López y su hija Aurora, quien encontró el primero hace casi una década.

Aurora tenía ocho años cuando recogió el primer fósil en el patio de su amiga Andrea.  

“Se lo encontró y no le tomamos importancia. Me regaló la conchita y yo la puse en una maceta y pues ahí quedó”, cuenta Moisés.

Pero fue hasta diciembre pasado que Moisés decidió regresar a ese jardín y buscar más. 

Lo que encontró fueron cientos de fósiles más, algunos en la superficie del suelo, a consecuencia de la erosión de la tierra. 

Esto explica por qué Aurora pudo encontrar su primer fósil en un jardín y sin excavar.

Y Andrea Guía, asegura que son auténticos.

Detalla que la estructura de los fósiles se rellena con minerales que lo endurecen y es un proceso que tarda más de 10 mil años. 

“Definitivamente no tienen ninguna característica que sean hechos por el hombre. Es imposible porque vemos toda una zona de organismos con características ya propias de un proceso de fosilización”, dice Andrea. 

La Ley Federal Sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas establece en su artículo 28 BIS que la protección de fósiles será aplicable en seres orgánicos que habitaron en territorio nacional. 

Para obtener ese estatus, su investigación, conservación, restauración, recuperación o utilización deben ser de interés paleontológico.

Y es competencia del Presidente de la República, o en su caso del Secretario de Cultura, otorgar esta protección a través de una declaratoria.

El problema es que  tanto Andrea Guía como el paleontólogo Francisco Aranda, lo consideran difícil de obtener. 

No hay antecedentes en la región que les haga pensar que lo contrario.

Por eso, la mejor opción para Andrea es rescatar esos fósiles y estudiarlos sin modificar la propiedad de nadie.

“Revisar estos fósiles nos permite ver cambios en el pasado”, dice la bióloga.

Detalla que gracias a este tipo de hallazgos, es posible conocer las distintas fases y características de las regiones a través del tiempo. 

 

además de su valor histórico y científico está el cultural, que radica en la apropiación del patrimonio en la región, dice Andrea.

“Forma parte de la historia de Tijuana porque al final le da una identidad” comenta. 

Si usted o alguien que conoce encuentra un fósil cerca o dentro de su propiedad, Guía recomienda hacérselo saber al Instituto Nacional de Antropología e Historia. 

“Cuando alguien encuentra algo tiene dos opciones: los deja y los tapa sin decir nada o hace la denuncia. Entonces se estudian y aparecen cosas nuevas”.

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