¿La Apple Card discrimina a las mujeres? | Newsweek México


¿La Apple Card discrimina a las mujeres?

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¿Qué sucede con la Apple Card? El universo de Twitter ha explotado por un supuesto prejuicio de género. Antes de opinar conviene respirar profundamente.

 

Cuando se trata de obtener un crédito, las mujeres históricamente han recibido un trato injusto.

Antes de 1974, cuando, por ejemplo, se aprobó la Ley de Oportunidad Igual de Crédito en Estados Unidos, la mayoría de prestamistas y compañías de tarjetas de crédito ni siquiera considerarían a las solicitantes femeninas sin un cofirmante masculino. Más recientemente, estudios han hallado que, en igualdad de condiciones, a las mujeres por lo general les cobran medio punto más de intereses que a los hombres con tarjetas de crédito y se las ven con tasas hipotecarias más altas también. 

En cuanto a conseguir un préstamo si eres una mujer empresaria, las probabilidades en verdad están en tu contra: menos de 3 por ciento del financiamiento con capital de riesgo se destina a mujeres fundadoras, y los préstamos que obtienen, en promedio, son menos de la mitad de lo que los hombres agarran, a pesar de que dan el doble de ganancias.

Dado el historial escabroso de la industria prestamista en lo tocante a las mujeres, no sorprende que las acusaciones de sexismo tiendan a caer en oídos receptivos. Razón por la cual, cuando un millonario emprendedor tecnológico acribilló las redes sociales recientemente con quejas de que la Apple Card había discriminado a su esposa, los tuits y el escándalo se hicieron virales rápidamente y han cobrado fuerza desde entonces.

No obstante, he aquí algo que podría sorprenderte: no hay pruebas de que haya sucedido en verdad la discriminación.

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Aun cuando la naturaleza secreta de los algoritmos de las tarjetas de crédito en el centro de la disputa imposibilita el saberlo con certeza, muchos expertos creen que factores menos viles posiblemente expliquen por qué a la esposa del emprendedor le dieron un límite de crédito mucho más bajo del que él obtuvo. También señalan que las preguntas que suscita la controversia no son exclusivas de la Apple Card y sus socios empresariales, Apple Inc. y Goldman Sachs, sino que más bien son comunes en toda la industria de tarjetas de crédito.

“La desigualdad de género en los servicios financieros es un problema enorme, pero no está claro que eso sea lo que pasó aquí”, dice Taylor Tepper, un analista de tarjetas de crédito de Wirecutter, el sitio que reseña productos. “Se sabe demasiado poco sobre los datos particulares de las personas involucradas o los factores usados en el proceso de decisión del crédito como para llegar a una conclusión que no esté impregnada del escándalo en Twitter”.

La Apple Card fue presentada por Tim Cook, director ejecutivo de Apple, en un evento de lanzamiento en Cupertino en marzo pasado. Foto: Noah Berger/AFP/Getty

“La falta de transparencia alrededor de los algoritmos, que son una especie de salsa secreta para los prestamistas, significa que vas a tener este tipo de preguntas cuando se tomen decisiones de crédito aparentemente extrañas, incluso si hay razones perfectamente legítimas para la decisión”, añade Matt Schulz, analista en jefe de la industria en Comparecards.com. “Como dice el viejo refrán: ‘La luz del sol es el mejor desinfectante’”.

Qué propició el frenesí en Twitter

La controversia empezó en los primeros días del mes, cuando David Heinemeier Hansson, creador de la herramienta de desarrollo de páginas web Ruby on Rails y cofundador de la compañía de desarrollo de software Basecamp, disparó una serie de tuits expresando su ira por el hecho de que le habían dado un límite de crédito en su Apple Card que era 20 veces más alto que la línea de crédito otorgada a la tarjeta de su esposa. Esto era cierto, dijo él, aun cuando ella tiene una mejor calificación crediticia y la pareja presenta “declaraciones fiscales conjuntas, vive en una propiedad de bien ganancial y han estado casados por mucho tiempo”. 

Los llamados a representantes de servicio al cliente para pedir una explicación y un límite de crédito más alto no llevaron a nada, decía Hansson echando chispas, hasta que hizo pública su queja. Apple entonces le dio a su esposa el “incremento VIP” para igualar su límite de crédito con el de él, sin hacer más preguntas.

 

Steve Wozniak, cofundador de Apple, fue uno de los muchos que respondieron a los tuits de Hansson. Dijo que él había tenido una experiencia similar. Había obtenido un límite de crédito en su Apple Card 10 veces mayor del que recibió su esposa, dijo, aun cuando “no tenemos cuentas bancarias o tarjetas de crédito separadas o algún bien separado”. 

El escándalo resultante en Twitter incluso provocó que el Departamento de Servicios Financieros de Nueva York abriera una investigación para determinar si se había violado alguna ley estatal. En una aparición en Squawk Box, de CNBC, Linda Lacewell, superintendente de la agencia, dijo: “Los estados deben estar atentos para asegurarse de que este tipo de políticas discriminatorias no sean toleradas”.

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En su momento, Goldman Sachs negó cualquier acción indebida. En una declaración en Twitter señaló la naturaleza individual de su proceso de aprobación de crédito, y añadió: “No hemos tomado ni tomaremos decisiones basadas en factores como el género”.

Pero muchas redes sociales reprendieron a la compañía por no darle una consideración más significativa a la queja. Como dijo un tuitero en una respuesta directa a la compañía: “‘No creemos que haya discriminación en nuestro algoritmo, pero investigaremos este asunto grave’ les serviría más que empujar este caballo cuesta arriba detrás de un tuit con forma de carreta”.

Cómo esto pudo pasar legítimamente

Lo que se omitió en gran medida en las acaloradas discusiones en línea: en la práctica común, los factores que Hansson y Wozniak mencionaron como razones para que sus esposas debieran recibir límites de crédito más altos no están entre los factores que los emisores de tarjetas de crédito usan para determinar la solvencia crediticia. 

“Presentar conjuntamente tus impuestos no importa y por lo general tampoco enumeras tus bienes o valor neto en una solicitud”, dice Schulz. “En su mayoría, se trata del ingreso, hábitos de gasto e historial crediticio. O sea, se trata más de lo que produces que de lo que tienes o cuánto vales”.

Una esposa que es principalmente un ama de casa o que gana mucho menos que su marido y solo enuncia su ingreso propio en una solicitud de tarjeta podría terminar con un límite de crédito mucho menor incluso si ella tiene una calificación crediticia excelente, dice Schulz. Cierta cantidad de los tuits negativos contra la Apple Card aludían a esta situación hipotética como un ejemplo de cómo el algoritmo podría discriminar involuntariamente a las mujeres, quienes tienen más posibilidades de ganar menos dinero o no trabajar fuera del hogar que los hombres.

El empresario tecnológico David Heinemeier Hansson y su esposa Jamie sostienen que el algoritmo de la Apple Card da resultados sexistas. Foto: Cortesía de David Heinemeier Hansson

Pero según un cambio en la norma de la Agencia de Protección Financiera al Consumidor de 2013, los cónyuges pueden incluir el ingreso de su pareja al solicitar una tarjeta de crédito para que no ocurra este prejuicio involuntario. Y, de hecho, la forma de solicitud de Apple Card enuncia explícitamente el “ingreso compartido de alguien más que sea depositado con regularidad en tu cuenta individual o en una cuenta conjunta” —o sea, dinero al que tienes acceso inmediato— como uno en media docena de ejemplos de ingresos que deberías incluir para tu consideración.

Cuánto gastes con regularidad en tus tarjetas también es una consideración clave al establecer límites de crédito. “Alguien con una calificación crediticia excelente y un ingreso alto que no gaste muchísimo dinero en sus tarjetas tendría menos probabilidades de obtener un límite de crédito altísimo que alguien con una calificación e ingreso similar que le carga mucho cada mes”, señala Schulz. 

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“Alguien que, digamos, en el transcurso de administrar un negocio, pudiera gastar 20,000 dólares al mes con su tarjeta de crédito, en igualdad de condiciones, obtendría un límite de crédito significativamente más alto que alguien que no le carga ni remotamente lo mismo”.

Michelle Black, experta en crédito de CreditWriter.com, simpatiza con la indignación de Hansson, pero también duda de que haya ocurrido discriminación de género, especialmente un prejuicio que fuera descarado o intencional. 

“Puedo entender por qué Hansson y su esposa estarían molestos por la diferencia enorme en los límites de crédito emitidos y por qué esto se ve mal en la superficie”, dice. “Pero la única manera de determinar si ocurrió una verdadera discriminación por género sería comparar manzanas con manzanas. Tendrías que revisar las solicitudes de Apple Card de dos cónyuges una junto a la otra para ver si contenían información diferente. Y luego necesitarías una muestra más grande de solicitantes de préstamos que solo dos para ver si hubo una tendencia”.

En lo que todas las partes están de acuerdo: la falta de transparencia sobre los factores que influyen en las decisiones de las tarjetas de crédito —no solo de Apple y Goldman Sachs, sino de todos los emisores— hace difícil saber en realidad cómo se deciden la elegibilidad, los límites de crédito, las tasas de financiamiento y otras determinaciones del tarjetahabiente. Lo cual significa que es un reto para alguien externo el valorar con certidumbre si ocurrió discriminación, incluso involuntaria. “Con cualquier algoritmo, tienes la posibilidad de consecuencias accidentales”, señala Schulz.

El tuit inicial que suscitó la controversia ha si-do retuiteado desde entonces casi 10,000 veces. Foto: Issarawat Tattong/Getty; Pantalla: Twitter

“No sabemos exactamente qué toman en cuenta los emisores de tarjetas de crédito porque es información confidencial, el problema de la caja negra”, dice Tepper. Lacewell, del Departamento de Servicios Financieros, expresó un sentir similar en Squawk Box de CNBC: “Es una caja negra para los consumidores, es una caja negra para los reguladores, y los consumidores tienen el derecho de saber cómo se toman estas decisiones que afectan nuestras vidas cotidianas”.

Queda por ver si la investigación de Lacewell hará algo para cambiar eso. Pero mientras tanto, los expertos también advierten a los consumidores que no saquen demasiadas conclusiones sobre la Apple Card o la naturaleza potencialmente discriminatoria de los algoritmos de tarjetas de crédito a partir de este revuelo particular en Twitter, dado que las experiencias de los tarjetahabientes muy adinerados involucrados tal vez no sean del todo pertinentes para el consumidor promedio. 

“Esta es una situación muy específica en la que lidias con personas con ingresos tan altos que viven en un espacio en el que la mayoría de nosotros no vive”, dice Schulz.

En una declaración, Jamie Heinemeier Hansson, la esposa del emprendedor tecnológico cuyo límite de crédito más bajo suscitó la controversia, reconoció las circunstancias financieras muy diferentes de su familia y el papel que esto pudo haber tenido en que a ella le ascendieran rápidamente al mismo límite de crédito que su marido después de que él hizo pública su queja. Ella dijo: “Esta no es simplemente una historia de sexismo y cajas negras de algoritmos de crédito, sino que se trata de cómo la gente rica casi siempre se sale con la suya”.

“Justicia para otra mujer rica y blanca —añadió Jamie— no es justicia en absoluto”.  

Cuatro maneras de mejorar tu línea de crédito

¿Qué puedes hacer para asegurarte de que obtendrás todo el poder prestatario que necesitas en tu tarjeta de crédito? Los expertos aconsejan lo siguiente:

Exprime al máximo tu ingreso. Cuando solicites una tarjeta nueva, asegúrate de incluir cualquier ingreso que obtengas de todas las fuentes permitidas, incluido el salario de tu cónyuge, así como el tuyo, dice Taylor Tepper, un analista de tarjetas de crédito para Wirecutter, el sitio de reseñas de productos. Aparte del salario de un empleo, otros tipos de ingresos considerados por la Apple Card y muchos otros emisores incluyen el trabajo por cuenta propia y el ingreso por jubilación, el interés y los dividendos de las inversiones y la asistencia pública.

Comparte la riqueza. Si tu cónyuge, por cualquier razón, califica para un límite de crédito mucho más alto que el tuyo, o viceversa, a menudo puedes obtener acceso a su poder de gasto adicional mediante convertirte en un usuario autorizado de esa cuenta, sugiere Schulz. O podrías solicitar una tarjeta nueva con una cuenta conjunta, si el prestamista lo ofrece como opción. Una advertencia: al momento actual, esta característica no está disponible para la Apple Card, aunque Goldman Sachs dice que recibe solicitudes frecuentes de ella y está pensando habilitarla en el futuro.

Desde 2013, la Oficina Federal de Protección al Consumidor ha exigido a los prestamistas el consi-derar un ingreso conjunto en las solicitudes de tarjetas de crédito. Foto: Andrew Harrer/Bloomberg/Getty

Pide más. Alrededor de ocho de cada diez tarjetahabientes que pidieron un límite de crédito más alto en el último año tuvieron éxito, con un aumento promedio de 1,500 dólares, según un estudio de CompareCards en 2019. Pero solo 28 por ciento de los tarjetahabientes lo solicitaron. “Si no estás contento con tu límite de crédito, tienes el poder de negociar”, dice Schulz. “No solo los millonarios fundadores tecnológicos pueden hacer esto”.

Demuestra que lo mereces. El mejor momento para pedir un aumento en tu poder de gasto es después de que has tenido la tarjeta por lo menos algunos meses, de modo que el emisor pueda ver cuán responsable eres con tu crédito, dice Tepper. Asegúrate de usar solo una porción pequeña de tu crédito disponible —no más del 20 o 30 por ciento— y siempre paga tus cuentas a tiempo; la utilización del crédito y un historial de pagos a tiempo están entre los factores más importantes. 

Diane Harris, editora ejecutiva de Newsweek, es exeditora en jefe de la revista Money y copresentadora del podcast Money with Friends.

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