Vacuna contra la neumonía: inmunidad para unos cuantos | Newsweek México


Vacuna contra la neumonía: inmunidad para unos cuantos



En condiciones normales, la vacuna contra el neumococo se destina a personas menores de cinco años y mayores de 65. Pero en época de COVID-19, especialistas recomiendan que toda la población se la aplique. ¿Es ello factible?

—BUENOS DÍAS. ¿En qué puedo ayudarla?

—Buenos días. Quiero ponerme la vacuna de la neumonía.

—¿Por qué se la quiere poner?

—Porque quiero protegerme. Los médicos están diciendo que en la época de frío hay que vacunarse contra la influenza y la neumonía para que un caso de COVID-19 no se complique.

—Esa vacuna no se aplica sino hasta los 60 años. ¿Usted es fumadora?

—No.

—Hmmm… normalmente tiene que indicarla su médico.

—Tengo asma.

—¿Desde cuándo tiene asma?

—Desde pequeña.

—Se puede aplicar. Pero hay efectos secundarios: mucha molestia en el brazo donde se pone. Pero en sí no está muy recomendada porque sea asmática. Pero si gusta se la aplicamos. De preferencia si su médico le dice que sí; que se lo indique…

 

Son las 9:30 horas del 23 de septiembre pasado. Es una mañana muy fría en Ciudad de México, especialmente en la clínica 39 del IMSS, en donde esta reportera dialoga con una enfermera en una época en la que en México se padecen gravemente las consecuencias de la pandemia por el coronavirus SARS-CoV-2, y justamente cuando la Organización Panamericana de la Salud (OPS) acaba de alertar sobre la posibilidad de un rebrote de COVID-19.

En estos días, cuando la pandemia por el coronavirus ha dejado más de 80,000 personas fallecidas, y la influenza otras 18,000 en el último año, la neumonía llega a cerrar la triada de enfermedades pulmonares que podría aumentar considerablemente el número de muertes en el país.

La neumonía es una infección pulmonar que afecta anualmente y sin razón a millones de personas en todo el mundo. Con frecuencia se puede prevenir con vacunas y, por lo general, es tratable, según indican los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.

Durante el periodo de otoño e invierno, la gripe se convierte en un problema de la salud pública no solo por sus altos niveles de incidencia, sino también porque puede provocar el riesgo de contraer otras patologías, como la neumonía, que puede afectar a personas de todas las edades.

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que la neumonía es una de las tres principales causas de muerte globales. En 2019, señala la Unicef, cada 39 segundos murió un niño por esta infección, que supone un serio problema de salud también para los adultos, especialmente para aquellos con patologías previas.

La neumonía provoca inflamación de los pulmones tras una infección producida por hongos, virus o bacterias. La enfermedad se presenta con frecuencia durante los meses de invierno y se propaga por medio de estornudos o tos, cuando los microorganismos viajan por el aire a través de pequeñas gotas.

GRAVE PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA

El daño pulmonar agudo grave puede ser mortal. El síndrome de insuficiencia respiratoria puede matar a una persona en unas cuantas horas.

En México, la neumonía es todavía un problema importante para la salud pública. En 2019 formó parte de las diez primeras causas de muerte, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) dio a conocer que en el país se diagnosticaron 117,731 casos nuevos de neumonía en 2018. En 2017, 21,563 personas fallecieron por neumonía e influenza, de los cuales, 65 por ciento eran adultos mayores de 65 años.

El doctor Hernández Flores explica que una recomendación importante para evitar el aumento de las enfermedades respiratorias es que el personal de salud se vacune, ya que quien lo hace suele tener una concepción positiva sobre la vacunación y promoverla entre sus pacientes.

Además, el personal de salud vacunado contra la influenza, por ejemplo, corre un riesgo menor de enfermarse y terminar con neumonía, aparte de que disminuye los contagios en el área de trabajo y entre los pacientes.

La idea prevaleciente es que la vacuna contra el neumococo —agente causante de la neumonía y enfermedades como la meningitis y la bacteriemia— es para bebés y adultos de la tercera edad. Foto: Óscar Alvarado/Cuartoscuro

Y es que una de las razones del aumento de las cifras es la baja cobertura de vacunación. “Un factor importante es el desconocimiento de la población, no solo de los adultos mayores, sino de todas las etapas de la vida, sobre los beneficios de la vacunación. Adicionalmente, los factores de riesgo y las comorbilidades de las personas que enferman de neumonía contribuyen a las complicaciones y defunciones”, explica el doctor Luis Miguel Hernández Flores, jefe de Epidemiología y Medicina Preventiva del Hospital Tláhuac del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).

En entrevista con Newsweek México, el médico señala que también existen creencias en la población, e incluso entre el personal de salud, sobre las “afectaciones” que pueden surgir tras la vacunación, lo cual puede afectar de forma significativa la decisión de una persona de vacunarse o no hacerlo.

“Por ello se deben reforzar las acciones de información y promoción en todas las edades y en todos los grupos con enfoque en curso de vida en el que las acciones del hoy repercuten en el mañana”, asegura Hernández Flores.

Hoy en día existe una gran parte de la población mexicana que desconoce ser candidato a la vacuna sin importar su edad, pues pueden padecer una enfermedad que los hace vulnerables a contraer neumonía.

La idea prevaleciente es que la vacuna contra el neumococo —agente causante de la neumonía y enfermedades como la meningitis y la bacteriemia— es para bebés y adultos de la tercera edad. Empero, también está indicada para personas con enfermedades como diabetes, sobrepeso, obesidad, asma y otras enfermedades crónicas.

La neumonía puede ser prevenida con dos tipos de vacuna. Una es para niños, la 13-valente, y se aplica en tres dosis. La otra es para adultos, la 23-valente, y se inocula a partir de los 65 años, aunque no se padezcan enfermedades o aunque el sistema inmune no esté comprometido.

VACUNA DE 20 SALARIOS MÍNIMOS

En México, cualquier persona que no sea “candidata” a la vacuna contra el neumococo, ya sea porque no tiene la edad o porque no padece ninguna comorbilidad, puede vacunarse con el fin de prevenirse.

No obstante, difícilmente podrá vacunarse en una institución de salud pública, pues en estas se da prioridad a quienes se encuentran dentro del cuadro de vulnerabilidad, aunque, en ocasiones, ello signifique solamente personas menores de cinco años y mayores de 65.

“De todas las muertes que se dan por neumonía, el 95 por ciento ocurre en adultos mayores, por ello los esquemas de vacunación para neumococo se enfocan en estos extremos de vida”, explica el doctor Luis Miguel Hernández Flores.

Especialista en medicina preventiva, comenta que una persona que no presenta factores de riesgo y no se encuentra en el grupo de edad para el que se recomienda la vacuna, en términos de salud pública no es candidata, pero sí puede pagar el costo y hacer uso de ella. “Puede acudir a centros de vacunación que de forma privada la aplican”.

Al investigar en clínicas privadas, este medio encontró que se comercializan dos vacunas: Pulmovac y Prevenar.

En el hospital de alta especialidad Médica Sur son los médicos quienes la distribuyen, ya que el nosocomio no cuenta con un centro de vacunación. Con cita previa, uno de ellos aplica Prevenar, con un costo de 2,400 pesos, unos 20 salarios mínimos.

Otro médico del mismo centro la tiene en existencia por 2,300 pesos. Este asegura que cualquier persona, sin importar la edad o vulnerabilidad, debe aplicársela.

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El Centro Médico ABC aplica la vacuna Prevenar, sin importar la edad del paciente, siempre y cuando presente una prescripción médica, por 1,750 pesos, el equivalente a casi 15 salarios mínimos. 

Por su parte, el Centro de Vacunación Familiar tiene en existencia la vacuna Pulmovac en 1,000 pesos. Al preguntar si se puede aplicar a personas sin vulnerabilidad por enfermedad o edad, respondió que sí: “Todos debemos vacunarnos, pero como hay poca producción de vacunas en el sector público, se prioriza a los mayores y pequeños”.

En el programa de vacunación de índole gubernamental todas las vacunas son gratuitas, pero algunas son solo para aquellas personas dentro de los rangos de edad y factores de riesgo asignados, señala el doctor Hernández Flores, y agrega que ya está en decreto que se puede aplicar la vacuna independientemente de si el usuario es derechohabiente o no.

La problemática surge cuando las instituciones poseen solo las dosis de vacunas para el número de derechohabientes inscritos, ya que a estos se les debe dar prioridad.

“Si una institución tiene una población de 1,000 vacunas, primero debe cubrir a sus derechohabientes, por eso no puede cubrir a nadie más. Sin embargo, para ello también están las instituciones donde se reciben personas sin derechohabiencia, como los centros de salud o clínicas de medicina familiar”.

El médico argumenta que las campañas para incentivar la vacunación tendrían que estar enfocadas no solamente en niños y adultos mayores, sino también en personas con factores de riesgo. “Eso sí, cuando las personas acuden a sus visitas de control en medicina familiar, se les hace el recordatorio y la invitación a vacunarse. Se revisa la cartilla y se les avisa si son candidatos y si ya está disponible la vacuna”.

En un paciente con influenza, señala el médico Hernández Flores, se puede sumar un cuadro de neumonía por coronavirus, y si además se tiene un factor de riesgo por obesidad, diabetes, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), sobrepeso o asma, la enfermedad se puede complicar en neumonía por neumococo, y como la persona no está vacunada es muy posible que desarrolle una enfermedad gravemente invasiva que puede llegar a la sangre y otros órganos, lo que la llevaría a la muerte. 

¿HAY SUFICIENTES VACUNAS?

Hernández Flores explica que cada institución tiene un abasto de vacunas programado, y “tendría que haber el suficiente numero de dosis si el 100 por ciento de las personas en riesgo por edad o enfermedades decidiera acudir a vacunarse.

“Lamentablemente, hemos visto que las coberturas de vacunación en términos de neumococo no son las mejores a escala nacional. Las dosis totales aplicadas en promedio fueron de medio millón de vacunas en un año, particularmente en etapa invernal. Sabemos que en México no existe medio millón de adultos mayores, sino entre 13 millones y 15 millones, que contra las 500,000 dosis aplicadas se obtiene un resultado deficiente, pero no es precisamente por cuestiones de abasto”.

El médico añade que la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) da a conocer que aproximadamente un 20 por ciento de adultos mayores desconoce el efecto benéfico de las vacunas y decide no vacunarse. 

Tal vez, señala Hernández Flores, el personal de salud debe tener otro tipo de actitud y promover las vacunas en la comunidad. Concienciar a la sociedad sobre el beneficio de las vacunas, “esto podría ser suficiente para comenzar a incrementar el número de vacunaciones y no solamente para protección contra el neumococo, sino contra otras enfermedades”.

Sobre el tema, la doctora Rosa María Wong Chew, jefa de la Subdivisión de Investigación Clínica de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), enfatiza en que este es un momento sumamente difícil para la población porque se tiene instalada una pandemia.

Ante la imposibilidad de garantizar la vacuna, el Estado les da prioridad a ciertos grupos, pero eso no significa que si alguien la necesita se la niegue. Foto: Moisés Pablo/Cuartoscuro

“En estos momentos todos podemos tener SARS-CoV-2 hasta no demostrar lo contrario. Hemos aprendido que este virus puede tener un espectro de enfermedad muy variable.

“Puede haber personas asintomáticas con problemas en riñón, estómago y, además, empieza la temporada de virus, justo en octubre, noviembre y diciembre, momentos en que existe mayor incidencia de infecciones respiratorias virales. Empiezan a circular los virus en la población y algunas investigaciones han descrito una coinfección entre COVID-19 y otro tipo de virus”, explica la doctora Wong Chew a Newsweek México.

Agrega que puede haber COVID-19 e influenza y ello puede provocar una neumonía grave. “Si no se asiste a la vacunación en este momento y surge una influenza, además de tener los sistemas de salud atendiendo pacientes con coronavirus se incrementaría el número de hospitalizaciones con pacientes por neumonía.

“Se ha reportado también que puede haber hasta 14 por ciento de infecciones bacterianas en pacientes adultos que tienen infección grave por coronavirus; se complica mucho más el panorama dentro de la pandemia, por ello es de suma importancia que la gente se vacune por lo menos contra aquellos patógenos que sabemos que son frecuentes y para los cuales tenemos un modo de evitarlos, la vacunación”.

La doctora Wong Chew confirma que la vacuna contra el neumococo está dentro del Esquema Nacional de Vacunación del adulto desde 2012. “Pero uno de los problemas en nuestro país es que mucha gente no acude a tiempo a la vacunación. Y van cuando ya tienen una saturación de oxígeno, inflamación en todo el organismo, y ya es muy difícil de combatir. Es un problema que hemos observado”.

¿GARANTÍAS DE VACUNACIÓN UNIVERSAL?

En tanto, el médico neumólogo Justino Regalado Pineda, subdirector médico del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), comenta a Newsweek México que “en los últimos 15 años hemos aprendido que las neumonías que se complican y llegan a los hospitales no afectan precisamente a los extremos de la vida para los que está indicada la vacuna, sino que tienen su pico máximo entre los 30 y los 60 años de edad.

“Eso nos ha hecho reconsiderar la importancia de la vacunación y extenderla a otros grupos de edad en pacientes que son de riesgo. La pandemia también nos ha señalado qué grupos son de riesgo. Tales como aquellos que padecen diabetes, hipertensión, sobrepeso y obesidad”.

De acuerdo con la figura nacional, señala el neumólogo, el 30 por ciento de la población padece obesidad y el 70 por ciento, sobrepeso. Esto indica que “somos una población enferma, la mayoría estamos pasados de peso y de esta mayoría hay una proporción que está en rangos de movilidad mórbida que se cataloga ya como enfermedad, y eso hace que haya mayor vulnerabilidad”.

Por ello, la población debe examinar si se encuentran en algún grupo que los convierte en vulnerables ante la neumonía por neumococo. Pero también “debemos modificar las estadísticas de las comorbilidades que nos hacen mayormente vulnerables, en tanto, si se es candidato, no dudo que si se tiene la vacuna disponible se la van aplicar”, indica Regalado Pineda.

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A su vez, la población debe vacunarse contra la influenza, que es una forma de adquirir la neumonía y contraer complicaciones respiratorias de gravedad. 

El neumólogo puntualiza que el temor a los efectos de las vacunas no debe ser una excusa para que una persona se niegue a vacunarse, ya que de haber consecuencias secundarias son mínimas.

Regalado Pineda añade que debe tomarse en cuenta que “somos un país pobre y no tenemos la posibilidad de garantizar la vacunación universal pagada por el gobierno para ese y muchos otros temas, entonces, se tienen que priorizar ciertos grupos poblacionales, pero no significa que si alguien la necesita se le vaya a negar.

“El Seguro Social tiene clínicas implementadas que dan atención a no derechohabientes para ciertos aspectos de la salud. Depende de la capacidad de compra, de la capacidad de fabricación. Pero también hay que tomar en cuenta que la vacuna contra el neumococo, a diferencia de la de la influenza, no ha recibido una difusión tan masiva. La población todavía no tiene pleno conocimiento de que por lo menos a los grupos prioritarios debe aplicarse”.

A ello se suma que los mexicanos conocen la existencia de la cartilla de vacunación de los niños, pero pocos saben que existe una para los adultos. 

“Ahí tenemos una laguna de difusión y debemos aprovechar la coyuntura de la pandemia para popularizar su uso y, sobre todo, la conciencia de la vacunación. Todos los que se aproximan a la tercera edad deben estar al día con la cartilla de vacunación”, agrega el médico.

CAUSA PRINCIPAL DE MUERTE EN 2020

En 2018, el INER informó que la neumonía se ubicó como la segunda causa de atención en el servicio de urgencias, y la primera en mortalidad, por lo que se consideró un grave problema de salud pública.

“Desde marzo, en el Instituto es la principal, es la única causa. Ahorita nuestras neumonías en un 95 por ciento son por coronavirus SARS-CoV-2. Del 20 de marzo a la fecha, en neumonías atípicas hay cero casos. En principio surgió una confusión porque no se conocía del todo el COVID-19 y no se tenían las herramientas para el diagnóstico, si alguien sigue usando el término ‘atípico’ está mal informado porque es un despropósito emplearlo actualmente”.

Son estas cifras las que indican que, de contraer coronavirus, existen posibilidades de adquirir una neumonía por neumococo y agravar la situación de la salud. Por ello, señala Regalado Pineda, el autocuidado es importante:

“Estos tiempos nos lo han enseñado, no es un tema menor, es una cuestión de importancia central. Debemos asistir, por lo menos, una vez al año a una visita médica. Conocer si se padece alguna enfermedad de la cual no se tenga conocimiento y se podría recomendar la vacunación contra neumococo, aunque no se esté en los rangos de edad”.

El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS) asegura que la neumonía puede afectar a personas de cualquier edad, por lo que Regalado Medina puntualiza que resulta más económico invertir en una vacuna que en un tratamiento. Una vez que se ha adquirido la enfermedad los costos se elevan de forma significativa. 

Resulta más económico invertir en una vacuna que en un tratamiento. Una vez que se ha adquirido la enfermedad, los costos se elevan de forma significativa. Foto: Adobe Stock

El epidemiólogo del ISSSTE Hernández Flores indica que México cuenta con abasto y conservación de vacunas; sin embargo, en ocasiones, al no haber candidatos, las dosis se desperdician. “La vida de una vacuna es corta, por lo que al abrirse y no usarse debe desecharse. Los frascos cerrados se pueden regresar a la red de frío siempre hasta por siete días.

“Por ello, cuando se abre un frasco se tiene que buscar a las personas vulnerables para no desperdiciar esa vacuna. Se trata de aplicar el mayor numero de dosis para que todos estén vacunados y no se desechen”, agrega.

La organización Our World in Data señala que la neumonía es una enfermedad común en regiones pobres, donde la infraestructura de salud no es adecuada y la gente no puede pagar tratamientos. 

Por poner un ejemplo, en 2015 el IMSS publicó que, en su régimen obligatorio, aplicaría durante el periodo invernal un total de 12 millones de vacunas contra la influenza estacional, así como más de 500,000 dosis contra neumococo en infantes y cerca de 80,000 para personas de 65 años y más.

En julio pasado, el mismo Instituto informó que en noviembre de 2020 iniciará la campaña de vacunación contra la influenza estacional, que finalizará en marzo de 2021, para infantes de seis meses de edad a cuatro años 11 meses; adultos de 60 años y más; personal de salud, mujeres embarazadas y población de 5 a 59 años de edad que viven con alguna condición de mayor riesgo para enfermar.

También mencionó que la vacuna contra el neumococo se mantiene durante todo el año para personas de 65 años, así como para aquellas con 60 años que padecen diabetes mellitus, enfermedades crónicas del hígado, pulmón, riñón, cáncer u otra condición que disminuya su sistema inmune.

En ninguno de los dos comunicados se aclara si la vacuna contra neumococo también está disponible para la población entre cinco y 59 años de edad con o sin alguna comorbilidad. 

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