Acoso sexual, deportaciones, guerra: el lado oscuro de Joe Biden | Newsweek México


Acoso sexual, deportaciones, guerra: el lado oscuro de Joe Biden



Joe Biden es oficialmente el candidato del partido demócrata que competirá con Donald Trump por la presidencia de Estados Unidos en las próximas elecciones del 3 de noviembre. El 2020 marca su tercer intento por llegar a la Casa Blanca.

Biden cumplirá 78 años poco después de las presidenciales, por lo que de resultar ganador será el presidente de más edad en la historia del país.

Es un hombre con una amplia trayectoria política, “tiene todas las cualidades que necesitamos en un presidente en estos momentos”, dijo el expresidente Barack Obama cuando confirmó su respaldo al hoy candidato.

Obama, quien lo eligió para ocupar el segundo cargo más importante del país durante su mandato, también destacó su liderazgo que “está basado en el conocimiento, y en la experiencia, en la humildad y honestidad, la empatía y la elegancia”.

El senador estadounidense Joseph Biden, demócrata por Del., Habla con los periodistas después de reunirse con el presidente estadounidense Bill Clinton en la Casa Blanca el 10 de febrero de 1995. Foto: J. DAVID AKE / AFP

 

Sin embargo, más allá de los elogios que pueda recibir de sus seguidores, su carrera política ha llamado la atención por acusaciones de índole sexual, además de polémicas en la política exterior en las que su hijo Hunter se ha visto involucrado y algunos discursos desafortunados.

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Abuso y acoso sexual

Biden fue acusado de abuso sexual por Tara Reade, una antigua empleada que en 1993 coordinaba el programa de becas de su oficina.

Reade declaró en abril que el entonces senador había abusado de ella en un pasillo del Capitolio, y que previamente, le había acusado de tocamientos.

Ahora él ha prometido hacer de la lucha contra la violencia de género “una prioridad”. “Comencé mi trabajo hace 25 años con la aprobación de la Ley de Violencia contra las Mujeres. Como presidente, estoy decidido a terminar el trabajo”, señaló en un comunicado en el que negó esta acusación.

Foto: AFP PHOTO/Jamie Rose/Getty Images

Aunque la denuncia de Reade ha sido la única por abuso sexual, el demócrata fue señalado por otras mujeres por tocamientos, abrazos o besos que consideraron inapropiados.

La demócrata de Nevada Lucy Flores, por ejemplo, dijo que el candidato la había besado en la nuca en un evento de campaña. 

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Amy Lappos, exasistente del Congreso, declaró que le tocó la cara con ambas manos y frotó su nariz con la de ella en un acto de campaña en 2009.

La escritora DJ Hill le dijo al New York Times que, en un evento de recaudación de fondos en 2012, él le puso una mano en el hombro y luego comenzó a dejarla caer por la espalda, lo que la hizo sentir “muy incómoda”.

En respuesta, Biden publicó un video en su cuenta de Twitter en el que se comprometió  a “tener más cuidado” en sus interacciones.

Sin embargo, las decisiones de su pasado aún pesan en su campaña. En 1991, cuando Biden era director del comité judicial del Senado dirigió la audiencia contra el juez Clarence Thomas, nominado por George Bush (padre) a la Corte Suprema, acusado de acoso sexual por la abogada Anita Hill.

Hill, de raza negra, contó, ante un grupo de senadores, todos hombres blancos, que Thomas le pedía citas, hablaba de pornografía y hacía constantes alusiones al tamaño de su pene.

En respuesta fue cuestionada su moral y se le consideró una mujer inestable. Mientras que Thomas consiguió su puesto en la Corte.

En 2019, por medio de una llamada telefónica, Biden se disculpó con Hill por el manejo de sus acusaciones.

Deportaciones, DACA y… ¿muro?

Entre sus promesas de campaña en materia de migración destaca la creación de un “sistema de inmigración justo y humano”, así lo dice en El plan de Biden para asegurar nuestros valores como una nación de inmigrantes.

El documento señala que “Joe Biden comprende el dolor que sienten todas las familias de los EU, a las que se ha removido a un ser querido del país, incluso bajo la administración Obama-Biden”.

Y es que entre 2009 y 2017, las deportaciones de migrantes sumaron 389,834 casos en 2009 y repuntaron hasta 409,849 en 2012 y 240,255 deportados en 2016.

Foto: Bryan R. Smith / AFP

De acuerdo con información del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en el año fiscal 2019 las deportaciones subieron un 4.3% con 267,258 personas frente a las 256,085 del año fiscal 2018, pero no superaron los números del gobierno de Obama.

Sin embargo, durante la administración Obama-Biden entró en vigor el programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés) que protege de la deportación a los llamados ‘dreamers’, un grupo de más de 700,000 jóvenes llegados al país sin papeles acompañando a sus padres cuando eran niños.

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El documento también señala que “la frontera entre México y los Estados Unidos no debe ser tratada como una zona de guerra” y que la construcción de un muro fronterizo “no es una solución política seria, es un desperdicio de dinero y desvía los recursos críticos de las amenazas reales”.

Pero en 2006, en la presidencia de George W. Bush, Biden votó a favor de  la Ley del Cerco Seguro (Secure Fence Act) que contemplaba la creación de cientos de millas adicionales de cercas a lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos.

Política exterior

Entre sus decisiones más polémicas en política exterior, que tuvo peso durante las primarias y que se espera sea usado por Trump en los debates, es su apoyo a la guerra de Irak que fue aprobada en 2002 cuando los demócratas eran mayoría en el Senado y Biden era presidente del comité del Senado sobre relaciones exteriores.  

Durante años lo defendió como el voto correcto, y no fue hasta 2005 que lo calificó como un error.

También apoyó los programas de ataques con drones a Siria, que tenían el objetivo de derrotar sospechosos de terrorismo, aunque esta estrategia también comenzó en 2002 con Bush, continúo y tomó fuerza en la administración de Obama.

En 2016, un informe de inteligencia de Estados Unidos estimó que entre 64 y 116 civiles murieron en un total de 473 ataques en Pakistán, Yemen, Somalia y Libia desde 2009, cuando Obama llegó a la Casa Blanca.

 

Hunter Biden y Ucrania

Hunter Biden es el hijo menor de Joe Biden, que con una carrera accidentada como abogado y cabildero, consiguió entrar en el directorio de la compañía de gas ucraniana Burisma acusada de corrupción cuando Biden era vicepresidente.

Trump acusó en varias ocasiones a Hunter Biden de estar implicado en temas de corrupción y extendió su acusación a Joe Biden, de quien dice que se encargó de impedir investigaciones judiciales sobre la gestión empresarial de su hijo en Ucrania.

En una entrevista concedida a la cadena de televisión ABC News, el hijo del exvicepresidente dijo que con su trabajo en empresas extranjeras dio “un gancho” a algunas personas “muy poco éticas” para actuar “de forma ilegal para intentar hacer algún daño” a su padre. “Ahí es donde cometí el error”, afirmó. Pero aseguró que no cometió ningún acto indebido.

En 2019 se reveló una llamada telefónica en la que Trump presionó a Ucrania el año pasado para que investigara el pasado de Hunter con la intención de atacar la candidatura de Biden, pero esto provocó un juicio político en su contra.

 

Foto: Mitchell Layton/Getty Images/AFP

Atropellado discurso

Biden también conocido como “tío Joe” famoso por sus modales campechanos. Pero también por su propensión a las meteduras de pata en público y sus divagaciones.

De acuerdo con la BBC, en 1988 se retiró de su carrera por la presidencia tras admitir haber plagiado un discurso del entonces líder del Partido Laborista británico, Neil Kinnock.

En mayo de este año, Biden le dijo a un conductor de radio afroestadounidense que “no es negro” si pensaba apoyar a Trump en las elecciones.

“Bueno, te digo que si tienes un problema para elegir entre Trump y yo, entonces no eres negro”, dijo Biden durante una entrevista con el locutor negro Charlamagne tha God.

Según Charlamagne y el senador senador Tim Scott, el único republicano negro en el Senado, esta idea es porque los demócratas dan por hecho que los votantes negros se pronunciarán por ellos.  

Tema que se convirtió en una de las hipótesis de la derrota de Hillary Clinton en 2016 ya que los demócratas dieron por ganados los votos de los afroestadounidenses y, por lo tanto, no hicieron suficiente campaña con ellos, lo que resultó en una baja participación en comparación con los comicios en los que se había presentado Obama. 

 

 

 

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