Opinión | El muro de Trump no detendrá la migración, pero combatir el hambre probablemente sí


Opinión | El muro de Trump no detendrá la migración, pero el combate a la crisis alimentaria podría hacerlo



El cierre del gobierno de Estados Unidos debido al muro fronterizo de Trump ha terminado, pero no sin haber causado una crisis alimentaria. Los trabajadores federales que perdieron sus ingresos debido al cierre tuvieron que recurrir a los bancos de alimentos para ayudarse a sobrevivir. Kate Leone de la organización Feeding America (Alimentar a Estados Unidos) dice que “aún nos preocupa la perturbación actual que esta situación ha provocado en ellos y la consiguiente incertidumbre debido a que existe la amenaza de otro cierre en menos de un mes”.

Si bien este cierre ha terminado, el impacto del hambre continuará. Leone señala que “es posible que muchos de los trabajadores por contrato que han perdido cerca de 10 por ciento de su ingreso anual y que tienen pocas probabilidades de recibir un pago retroactivo sigan necesitando ayuda para seguir adelante”.

A pesar de todo el sufrimiento y caos que ha provocado, Trump insiste en su plan de construir un muro fronterizo, e incluso podría revivir el cierre para llevarlo a cabo. 

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Sin embargo, la verdad es que el muro fronterizo no resolverá las causas fundamentales por las que las personas emigran a Estados Unidos. El hambre es una importante fuerza propulsora que hace que las familias del Triángulo del Norte (formado por Guatemala, Honduras y El Salvador) realicen el peligroso viaje a través de México hasta Estados Unidos. El gobierno debe mantenerse abierto a la lucha contra el hambre, que es una prioridad de seguridad nacional más importante que la construcción de un costoso muro fronterizo. 

En un estudio del Programa Mundial de la ONU, realizado entre inmigrantes del Triángulo del Norte, se reveló que “la falta de alimentos” fue la razón principal para que abandonaran sus países de origen. La sequía ha azotado a Centroamérica en los años recientes, lo cual ha limitado la capacidad de los pequeños agricultores para cultivar alimentos.  

Sin alimentos no hay ingresos. Puede verse por qué los centroamericanos llegan a un grado de desesperación tal que prefieren huir. Por ejemplo, en Guatemala, cerca de la mitad de los niños están mal nutridos.

Gastar dinero en un muro no resolverá la crisis alimentaria de Centroamérica. David Beckmann, de la organización Bread for the World (Pan para el mundo) señala que el muro de Trump será “un desperdicio de dinero de los contribuyentes, el cual podría invertirse en programas que ayuden a la gente que padece hambre”.

El hambre no se limita a Centroamérica: se trata de una crisis mundial.

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Basta con mirar la ominosa advertencia del sistema de alerta de hambruna de Estados Unidos: “En 46 países, 83 millones de personas requieren ayuda alimentaria de emergencia en 2019. Setenta y cinco por ciento más que en 2015”. No podemos llevar la paz a Yemen, Siria, Afganistán o Sudán del Sur si la gente se muere de hambre.

El Congreso estadounidense debe trabajar para aumentar la financiación de Food for Peace (Alimentos para la paz) y el programa mundial de almuerzos escolares de McGovern-Dole. El Programa Mundial de Alimentación, Catholic Relief Services (Servicios católicos de asistencia), Save the Children (Salven a los niños), Mercy Corps (Cuerpos de misericordia), UNICEF y otros organismos dependen de este financiamiento. El cierre del gobierno desvió la atención de este y otros temas cruciales.

Este cierre tuvo un impacto negativo en los programas mundiales de asistencia alimentaria de Estados Unidos. Bill O’Keefe, vicepresidente de Misión y Movilización de Catholic Relief Services afirma que “Este cierre del gobierno, que es el más prolongado de la historia, ha provocado retrasos en la financiación y confusión operativa entre el personal de nuestro programa en varios países, y también ha generado una sensación general de incertidumbre entre nuestros socios. En última instancia, tales retrasos y confusión perjudican nuestras relaciones locales, lo cual, a su vez, tiene un impacto en el diseño, implementación y efectividad globales de nuestros programas”.

El cierre del gobierno es el más reciente de una serie de actos de gobernanza deficiente. O’Keefe añade que “En combinación con el retraso en la aprobación de presupuestos por parte del Congreso, los requisitos draconianos para establecer presupuestos federales y las amenazas de rescisión, si los cierres del gobierno continúan, pondrán en riesgo la vida de las personas, así como la reputación de Estados Unidos como un socio confiable”.

Necesitamos soluciones a largo plazo para financiar al gobierno con presupuestos aprobados en forma oportuna. Necesitamos que el gobierno vuelva a funcionar adecuadamente de nuevo para que podamos combatir el hambre en otros países y en el propio Estados Unidos. Demócratas y republicanos deberían trabajar juntos ante estos difíciles desafíos.

El muro de Trump no es la respuesta a la crisis migratoria y, ciertamente, tampoco justifica el cierre del gobierno. Combatir el hambre es una prioridad mucho más importante para la seguridad nacional de Estados Unidos.

William Lambers es escritor y colaboró con el Programa Alimentario de Naciones Unidas y Catholic Relief Services en el libro Ending World Hunger (Acabar con el hambre en el mundo). Sus textos han sido publicados en el NY Times, History News Network, Newsweek y muchos otros medios noticiosos.

William Lambers es columnista de Newsweek y colaborador del Programa Alimentario de la ONU en el libro Ending World Hunger (Acabar con el hambre en el mundo)

Los puntos de vista expresados en este artículo son responsabilidad exclusiva del autor.


Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek

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