Ante la creciente crisis climática y la intermitencia de la sequía, comprender el ciclo de vida de un producto es esencial para diseñar políticas de comercialización y consumo responsables. La producción alimenticia, especialmente la de carne, es un proceso intensivo en recursos hídricos. Al mismo tiempo, el crecimiento del uso de la Inteligencia Artificial (IA) en actividades laborales y de ocio también implica un alto consumo de agua y energía. Los estudios hechos por la OMS, Nature y las universidades de California y Colorado arrojan datos que confrontan nuestro uso del agua para fines prioritarios.
LA HUELLA HÍDRICA DE LA PRODUCCIÓN DE CARNE
El ciclo de vida de la carne de res incluye el cultivo de forraje, la crianza del ganado, el sacrificio y el procesamiento. Para producir una hamburguesa de 150 gramos se requieren aproximadamente 2,400 litros de agua. Este consumo proviene del agua utilizada para alimentar y mantener al ganado, sumado a los procesos de manufactura y distribución.
Un solo bovino necesita entre 3,000 y 5,000 litros de agua diarios para su alimentación y bebida. Si consideramos que una vaca de carne requiere un promedio de 800 días de alimentación antes de ser sacrificada, su huella hídrica alcanza los 3 millones 100,000 litros. Esto equivale al agua de consumo directo anual de aproximadamente 135 personas en México.
EL COSTO OCULTO DE LA IA
Si bien la producción alimenticia ha sido tradicionalmente una de las industrias más intensivas en consumo de agua, el crecimiento del uso de la IA plantea un nuevo reto ecológico. Un estudio publicado en Nature en 2023 reveló que los centros de datos de empresas como OpenAI, Google y Microsoft consumen miles de millones de litros de agua al año solo para refrigeración.
Un solo proceso de IA, como generar una imagen en estilo Ghibli, puede requerir hasta 3.45 litros de agua, lo equivalente a 17 vasos de agua potable. Además, según un estudio del Washington Post y la Universidad de California en Riverside, cada 100 palabras generadas por ChatGPT consumen el equivalente a una botella de agua. Esto ocurre porque cada solicitud pasa por servidores que requieren miles de cálculos, generando calor y demandando sistemas de enfriamiento intensivos en agua. Dadas las tendencias actuales estos servidores no dejarán de consumir volúmenes industriales de agua dulce. Lo que se espera es que se pueda utilizar agua salada para mitigar el uso de los recursos hídricos.
PRODUCCIÓN VS. DIGITALIZACIÓN
Mientras que la industria alimentaria es indispensable para la subsistencia, su alto consumo de agua requiere regulaciones y tecnologías que optimicen su sostenibilidad. Por otro lado, la IA, aunque no esencial para la vida, se ha vuelto crucial en la productividad laboral y el entretenimiento, con un costo ambiental cada vez más visible.
El reto más próximo será equilibrar el avance tecnológico con la sostenibilidad ambiental, asegurando que tanto la producción de alimentos como la expansión de la IA se realicen de manera responsable con los recursos hídricos del planeta. N