La generación de imágenes con Inteligencia Artificial (IA) ha mejorado notablemente, pero su auge podría estar teniendo un impacto significativo. El pasado lunes, OpenAI lanzó la generación de imágenes con GPT-4o para ChatGPT, y rápidamente se volvió viral.
Gracias a su capacidad para imitar distintos estilos artísticos, los entusiastas de la IA descubrieron que podía replicar estilos icónicos, como el de Studio Ghibli.
La demanda fue tan alta que OpenAI tuvo que retrasar el acceso gratuito a ChatGPT, y según su CEO, Sam Altman, el proceso “derritió” las GPUs de la empresa debido al alto consumo de energía. Esto refleja la creciente popularidad de la IA, pero también plantea dudas sobre su sostenibilidad a largo plazo.
GPT-4o: EL COSTO ECOLÓGICO DE LA IA GENERATIVA
Los sistemas de IA centrados en imágenes han generado diversas preocupaciones:
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Cuestiones de derechos de autor: La capacidad de replicar el estilo de un estudio de animación levanta interrogantes sobre el uso indebido de propiedad intelectual.
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Impacto ambiental: La IA generativa consume enormes cantidades de energía y agua para mantenerse operativa.
El uso masivo de modelos como GPT-4o requiere una gran cantidad de recursos en centros de datos.
Durante el evento Computex 2024, Nvidia anunció la producción de millones de clusters de GPUs Blackwell. Según cálculos de TechRadar, un millón de estos clusters necesitarían 1.875 gigavatios de energía, casi el doble de lo que genera una planta nuclear.
Tras el furor por las imágenes Ghibli, expertos en el tema de la inteligencia artificial, estimaron que se utilizaron por lo menos 216 millones de litros de agua en 5 días mientras duró esta tendencia, según un reporte del Washington Post, en colaboración con investigadores de la Universidad de California en Riverside.
Empresas como Microsoft planean reabrir la central nuclear de Three Mile Island para alimentar estos sistemas. Cabe recordar que esta instalación fue epicentro del peor desastre nuclear en la historia de Estados Unidos en 1979.
EL ALTO COSTO DEL ENFRIAMIENTO DE CENTROS DE DATOS
Además del consumo energético, los centros de datos necesitan sistemas de refrigeración debido al calor extremo generado por la IA.
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Enfriamiento por agua: OpenAI utiliza más de 2 litros de agua por cada 50 consultas para mantener sus servidores a temperatura estable.
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Uso de agua salada: Algunos centros están optando por agua de mar para reducir el impacto en el agua dulce. Sin embargo, su adopción no es total y sigue siendo un desafío.
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Evaporación y pérdida de agua: El calor provoca que grandes volúmenes de agua se evaporen, lo que podría afectar ecosistemas marinos y el equilibrio ecológico.
Si esta demanda sigue en aumento, podríamos enfrentar un escenario donde extraer agua del océano se convierta en una necesidad crítica para mantener la IA en funcionamiento.
Dado que la mayoría de la vida marina habita en aguas costeras, el exceso de extracción de agua salada podría agravar problemas como el blanqueamiento de corales y el colapso de ecosistemas costeros.
¿LLEGAREMOS A TENER UNA IA MÁS SOSTENIBLE?
A pesar de los desafíos, algunas empresas ya están explorando soluciones más ecológicas:
Sistemas de enfriamiento sostenibles: Métodos como la reutilización del calor y el uso optimizado de agua salada están en desarrollo.
Tecnología reparable y actualizable: Dispositivos como el Asus Strix Scar 18 (2025), HP ZBook Fury G1i y Lenovo ThinkPad T-series permiten reemplazar componentes fácilmente, reduciendo la obsolescencia.
Portátiles solares: Algunos conceptos de laptops solares están en fase experimental y podrían volverse viables con procesadores de bajo consumo energético.
La sostenibilidad, reparabilidad y reciclaje tecnológico son más importantes que nunca. Aunque la IA es solo una parte del problema, su impacto ambiental es significativo.
Encontrar soluciones ecológicas para el avance tecnológico no es opcional, sino una necesidad urgente. N