El poeta Sergio Pérez Torres y su 'artefacto narrativo' sobre el carnaval de la muerte | Newsweek México


El poeta Sergio Pérez Torres y su ‘artefacto narrativo’ sobre el carnaval de la muerte



CON NOTABLE carga poética escrita en prosa, Sergio Pérez Torres sitúa la muerte dentro de un carnaval donde, a partir de un solo protagonista, una historia acompaña al autor a través de los diferentes episodios de su vida: infancia, pubertad, adolescencia y adultez.

En esos momentos, el colorido de un arcoíris saliente se transforma en la dualidad de lo lúgubre en el libro Los arcoíris negros, de la editorial De otro Tipo.

Si bien es difícil catalogar el género de esta obra, Pérez Torres invita al lector a navegar por los diferentes géneros literarios que lo componen: prosa, poesía, ensayo, recetas de cocina e, incluso, reseñas de arte.

A este universo literario el autor lo ha bautizado como un artefacto narrativo que recopila más de un género con una carga considerada de imágenes poéticas escritas en prosa. A pesar de encontrar en el libro diversos géneros literarios, la poesía es un elemento que predomina en la obra del autor tras publicar ya nueve poemarios en su carrera.

La obra es un carnaval: contiene prosa, poesía, ensayo, recetas de cocina e, incluso, reseñas de arte.

“Intento jugar, experimentar y deconstruir un poco esto [Los arcoíris negros]. Le llamo un artefacto narrativo porque, si bien los textos tienen un protagonista que se relaciona con un tema central que es la muerte, no es una historia contada de principio a fin”, cuenta en entrevista con Newsweek México.

Estructuralmente, las experiencias contenidas en el libro se distribuyen en una secuencia de seis relatos y un poema corto para continuar con otros seis relatos y otro poema, en los que se incorporan parodias de recetas, reseñas de arte, fragmentos de ensayo.

“Intento echar mano de todos los elementos posibles y de distintos géneros para tejer un libro rico y diferente”, cuenta Pérez Torres.

Incorporar una serie de géneros literarios en Los arcoíris negros no abarrota la narrativa de los relatos, al contrario, genera dinamismo y, al mismo tiempo, da pausa al lector para retomar y continuar con la lectura. En cambio, para el autor este estilo es una forma de mostrar lo importante que es el estudio de los géneros literarios y el deleite de contar con una obra en la que no se encasilla una novela.

LA MUERTE, UN DISTINTIVO EN MÉXICO

El encuentro y compañía de la muerte, dentro de la novela de Pérez Torres, resulta de un sentimiento particular que experimentan las personas al perder a un ser amado. Sin embargo, no solo se hace referencia al dolor puro, sino también se recurre a la fe que cada persona profese, el consuelo y el sentimiento de abandono.

Se siente “como una traición de aquellas personas que se fueron y nos dejaron en alguna especie de desamparo, que nos dejaron a cuestas su pérdida y que, con su partida, marcan una especie de grabado que pueda reproducirse en nuestros pensamientos y nuestros sentimientos”, cuenta el autor.

En el libro, Sergio Pérez dedica uno de los relatos a la manera en que México convive, saborea, come, amanece y se despide de la muerte como parte de la memoria histórica del país, pero también de la normalización de la violencia que ha imperado en el país.

“[México] es un país obsesionado con la muerte, esta se come, se canta, se puede ver en el periódico de cada día, por eso me pareció un pleonasmo cuando llegué al Museo Nacional de la Muerte. Muertos sembrados tras los juegos de pelota, rondando en la historia por las escaleras de las pirámides; en los campos de batalla, en cada punto de la frontera (…)”, se lee en el capítulo XXIV del libro.

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“Sin un afán romántico o gótico, la muerte es una figura fundamental y es un parteaguas en lo que soy y en lo que hago, tanto mi percepción personal y de escritor están determinadas por la muerte. Tengo experiencias muy cercanas y quería desembocarlas de manera que no solo fuera un diario o unas memorias”, cuenta el autor.

De acuerdo con Sergio Pérez, Los arcoíris negros es un libro que se define como de autoficción, ya que más del 90 por ciento de lo que en él narra son experiencias personales o que ha vivido para transformarlas en algo que los lectores también pudieran disfrutar.

“Poner como un común denominador las experiencias que pueden ser universales, como suicidios, abortos, asesinatos, lutos u objetos que se transforman, disecciones y así, establecer una idea colectiva en las distintas facetas que la muerte puede tener”, concluye. N

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