Trump enfurece a aliados y enemigos de EU con su andanada de despedidas políticas | Newsweek México


Trump enfurece a aliados y enemigos de EU con su andanada de despedidas políticas



EL GOBIERNO de Donald Trump inició su última semana en el cargo en medio de una ráfaga de actividades de política exterior, aun cuando el presidente estadounidense enfrenta un posible juicio político y una amplia oleada de críticas en su país en medio de las caóticas escenas de insurrección ocurridas en la capital de esa nación.

Esta semana, el gobierno calificó a Cuba como un estado patrocinador del terrorismo y a la organización militarista yemení Houthi como un grupo terrorista. El fin de semana, el secretario de Estado, Mike Pompeo, también eliminó las restricciones a los contactos de funcionarios estadounidenses con sus homólogos taiwaneses, y el martes acusó a Irán de convertirse en una nueva “sede” del grupo terrorista Al-Qaeda.

Esta cascada de sucesos ha enfurecido a aliados y enemigos de Estados Unidos, quienes están a la espera de la partida de Trump y se preparan para un nuevo gobierno encabezado por el presidente electo, Joe Biden. Sin embargo, las acciones de Trump desde su derrota electoral parecen encaminadas a entorpecer los esfuerzos de Biden en el exterior.

En una entrevista con Foreign Policy, un funcionario estadounidense no identificado describió esas acciones como “diplomacia de venta de liquidación”.

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El anuncio realizado el domingo para catalogar el movimiento Houthi (cuyo nombre oficial es Ansar Allah), respaldado por Irán, como un grupo terrorista, hizo surgir preocupaciones en Estados Unidos y en el extranjero debido a la deteriorada situación humanitaria en Yemen donde, tras varios años de guerra, más de 10 millones de personas están al borde de la hambruna, de acuerdo con Naciones Unidas.

En un informe de la Unión Europea se afirma que la decisión de incluir a los Houthis en la lista negra “corre el riesgo de hacer que los esfuerzos encabezados por Naciones Unidas para alcanzar una solución amplia al conflicto de Yemen se vuelvan más difíciles”.

En el informe se afirma que esa acción por parte de Estados Unidos “complicará la necesaria colaboración diplomática con Ansar Allah y el trabajo de la comunidad internacional en temas políticos, humanitarios y desarrollo”.

La situación humanitaria es especialmente apremiante, se afirma en el informe. “Es probable que la designación tenga efectos negativos en la entrega de ayuda humanitaria financiada por la comunidad internacional y que agrave aún más la crisis económica producida por más de cinco años de conflicto”.

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Varios grupos internacionales de ayuda también expresaron su consternación. El Consejo Noruego para los Refugiados señaló que la decisión “afectará la capacidad de respuesta de los organismos, y si no hay salvaguardas adicionales y exenciones más amplias para el sector comercial, la débil economía de Yemen recibirá otro golpe devastador”.

Posteriormente, el lunes, Cuba fue añadida a la lista de estados patrocinadores del terrorismo, donde se une a Siria, Irán y Corea del Norte. El gobierno de Trump ha dado marcha atrás en las relaciones con Cuba y a la distensión bilateral que comenzó en el régimen de Barack Obama, para consternación de los liberales de Estados Unidos y los aliados de este país en la Unión Europea, que celebraron el histórico acuerdo con el país caribeño en 2017.

El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, desestimó la decisión y la calificó como “oportunismo político” que es “reconocido por todo el que tenga una preocupación honesta ante el flagelo del terrorismo y sus víctimas”.

El representante demócrata Gregory Meeks, presidente del Comité de Asuntos Exteriores, dijo que se sentía “indignado” por la designación, particularmente porque se produce muy poco después de la insurrección y de la toma del Capitolio en Washington, D. C., ocurrida la semana pasada.

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“Es indispensable que la lista de estados patrocinadores del terrorismo se utilice juiciosamente para que conserve su seriedad e integridad, y que nunca se añada a ningún país a esta lista a menos de que cumpla con los estándares legales”, señaló Meeks. “Pido al presidente electo Biden que añada la reversión del fracaso de política exterior ocurrido hoy a su larga lista de pendientes cuando asuma el cargo”.

Después, Pompeo dijo el miércoles a la prensa que Irán se ha convertido en la nueva “sede” del grupo Al-Qaeda y afirmó que el grupo terrorista está arraigado en Teherán y que el régimen le permite operar desde ahí. Las afirmaciones fueron calificadas como “mentiras belicistas” por el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Javad Zarif.

Pompeo confirmó que Abu Muhammad al-Masri, comandante de alto nivel de Al-Qaeda, fue ejecutado en agosto, presuntamente por agentes israelíes en Teherán, donde el régimen iraní le otorgó residencia y protección.

Sin embargo, Pompeo no ofreció ninguna prueba nueva significativa de que Al-Qaeda hubiera cambiado su base de operaciones a Irán, aun cuando algunos de sus miembros viven en ese país. El grupo sigue teniendo una importante presencia en la provincia siria de Idlib, en Yemen, y en la región Sahel del norte de África, en todas las cuales sigue controlando territorios y poniendo en marcha operaciones armadas. Lo anterior también se aplica a Irán.

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Las afirmaciones de Pompeo fueron recibidas con escepticismo y, al igual que la ampliación de las sanciones contra objetivos iraníes y la postura militar en el Golfo Pérsico, parecían diseñadas, al menos en parte, para entorpecer los esfuerzos que se esperan de Biden para restablecer relaciones con Teherán.

Entre las personas que desestimaron las afirmaciones estaba el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, Zamir Kabulov, que declaró a Sputnik que las afirmaciones “carecen absolutamente de bases y son irrazonables”. Al preguntársele si había visto alguna nueva prueba, Kabulov respondió: “No hay absolutamente ninguna información”.

Rusia es uno de los países firmantes del acuerdo nuclear con Irán, denominado Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés), del que Trump se retiró en 2018. Al igual que los otros países firmantes, que incluyen a China, Francia, Alemania y el Reino Unido, Rusia ha estado constantemente a favor de que Irán y Estados Unidos vuelvan a cumplir con el JCPOA.

Rusia, China y los países europeos han criticado repetidamente a Trump y a sus asesores por su estrategia de “máxima presión”, que busca colapsar la economía iraní y aislar al régimen para obligarlo a entrar en negociaciones para un nuevo acuerdo nuclear más restrictivo.

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El gobierno de Trump no ha logrado obtener el apoyo de sus aliados y de Naciones Unidas para imponer nuevas sanciones a Irán en relación con su incumplimiento del JCPOA, ni para la ampliación de un embargo de armas contra Teherán. El régimen iraní celebró el fracaso de Estados Unidos como una derrota para ese país y como la prueba del aislamiento del gobierno de Trump en el escenario mundial.

El sábado, el Departamento de Estado enfureció a Pekín al eliminar las restricciones a los contactos oficiales entre funcionarios estadounidenses y taiwaneses, las cuales formaban parte de la estrategia estadounidense para evitar provocar a China mientras se mantiene el contacto con Taipéi.

China considera a Taiwán una provincia rebelde y está comprometida a ponerla bajo el control del Partido Comunista de China, por la fuerza si es necesario. Estados Unidos ha apoyado a Taiwán desde hace mucho tiempo mediante la venta de armas y despliegues militares, pero no reconoce oficialmente a esa isla democrática.

En una comunicación, Pompeo señaló que el Departamento de Estado “había establecido desde hace mucho tiempo restricciones internas para regular las interacciones de nuestros diplomáticos, miembros de las Fuerzas Armadas y otros funcionarios con sus homólogos taiwaneses”.

“El gobierno de Estados Unidos asumió esas acciones de manera unilateral como un intento de apaciguar al régimen comunista de Pekín”, añadió. “Esto ya no será así”.

Los medios estatales chinos acusaron de inmediato a Pompeo de “pretender maliciosamente infligir una herida de larga duración en las relaciones entre China y Estados Unidos”. Un redactor de la agencia noticiosa oficial Xinhua afirmó el domingo que a Pompeo “únicamente le interesa avivar confrontaciones injustificadas, y no tiene ningún interés en la paz mundial”. N

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Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek

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