Estas arañas macho atacan a las hembras y las atan antes de aparearse para evitar ser comidas | Newsweek México


Estas arañas macho atacan a las hembras y las atan antes de aparearse para evitar ser comidas



Las arañas macho de la especie Thanatus fabricii muerden y atan con telaraña a las hembras antes de aparearse para evitar ser comidas, según investigadores.

Un equipo de científicos de la República Checa observó en un laboratorio a estas arañas, nativas de Israel, y descubrió este inusual comportamiento.

Las arañas macho de distintas especies suelen cortejar a las hembras para convencerlas de aparearse, pero en realidad, algunas especies coaccionan a los miembros del sexo opuesto para participar en esa conducta.

Los científicos piensan que una de las razones por las que los machos usan esta coerción es la de evitar ser comidos por las hembras, un macabro ritual que no es raro en el apareamiento de las arañas.

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Coerción masculina

La coerción masculina durante el apareamiento es una conducta extremadamente rara entre las arañas, dada la superioridad física de las hembras, pero los investigadores checos descubrieron que los machos T. fabricii nunca se apareaban a menos que la hembra hubiera sido mordida e inmovilizada, de acuerdo con un estudio publicado en la revista Animal Behaviour.

Esto indica que esta estrategia utilizada por los machos es necesaria para que se produzca el apareamiento en esta especie.

Para el estudio, los autores recolectaron ejemplares hembras y machos de Thanatus fabricii en un sitio de Israel y los colocaron juntos en un entorno de laboratorio para observar la conducta de apareamiento de la especie.

Los científicos descubrieron que los machos mordían primero a las hembras en las patas. Estas retraían sus patas acercándolas al cuerpo y quedaban completamente inactivas e inmóviles.

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“En ocasiones, las arañas pasan horas atrayendo a las hembras para cortejarlas, pero estos chicos simplemente se acercan y muerden”, declaró a New Scientist Lenka Sentenská, una de las autoras del estudio de la Universidad Masaryk de la República Checa.

Posteriormente, el macho monta a la hembra y rápidamente ata sus patas y su cuerpo con telaraña antes de inseminarla.

Una vez concluido el apareamiento, las hembras se quedan inmóviles durante algún tiempo después de que los machos se han ido, para después liberarse rompiendo las telarañas que las cubren.

Los científicos observaron que, después del apareamiento, las hembras tenían menos movilidad y menos éxito al atrapar a sus presas, lo que indica que habían sido lesionadas de alguna forma.

Los investigadores indican que los machos utilizan esta estrategia coercitiva para evitar ser comidos por las hembras, que son un poco más grandes, además de vencer su resistencia al apareamiento.

Canibalismo sexual

“La inmovilización de las hembras, que es típica de la cópula forzada, puede ser particularmente ventajosa si los machos están en riesgo de ser atacados y comidos por sus parejas durante el cortejo”, escribieron los autores en su estudio.

El canibalismo sexual es común entre las arañas y otros invertebrados en los casos en que las hembras son más grandes.

“Entre las arañas, las hembras generalmente dominan y controlan las interacciones sexuales, por lo que controlar físicamente a una hembra sería muy ventajoso para el macho. Aunque su tamaño generalmente no les permite obligar a las hembras a aparearse mediante la fuerza física, las arañas tienen armas, como la telaraña, que los machos pueden usar para inmovilizar a las hembras”, señalan los autores.

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Sin embargo, la estrategia de los machos T. fabricii no fue suficiente en todos los casos para mantenerse a salvo. En 11 por ciento de los casos de apareamiento, las hembras atacaron y se comieron al macho antes de la cópula.

Además, los investigadores afirman que, a pesar de la naturaleza aparentemente forzada de la conducta de apareamiento, aún no está claro si las hembras en realidad quedan totalmente inmovilizadas por el macho, o si su inactividad es simplemente una señal de que son receptivas al acercamiento del macho.

“Las hembras que caen en este estado de inmovilidad permiten que el macho se aparee, mientras que las hembras no receptivas siguen luchando y, de esta manera, rechazan al macho”, escribieron los autores.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek

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