Jared Kushner: "Soy un jugador polivalente, he sido efectivo" | Newsweek México


Jared Kushner: “Soy un jugador polivalente, he sido efectivo”



El yerno de Trump, el colaborador más influyente de la Casa Blanca, habla en exclusiva de lo que ha aprendido, de la forma en que trabaja y de los desafíos de “jugar con armas cargadas”.

 

Cuando se escriba la historia del extravagante periodo de Donald Trump en la Casa Blanca, y eso puede ser más temprano que tarde, seguramente se mostrará este dato: su asesor más influyente, con mucho, fue Jared Kushner, nada menos que su yerno, pues es esposo de Ivanka Trump.

Ahora de 39 años, Kushner ha sido el jefe de personal que influye en la contratación y despido de los principales asistentes de la Casa Blanca; un importante arquitecto de la política exterior de Trump, incluido el mapa de Oriente Medio y la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte; se convirtió en un miembro clave de la fuerza de trabajo contra el coronavirus; es la fuerza principal detrás de iniciativas como la reforma de justicia penal; y, ahora, cada vez más es un asesor crítico en la lucha por la reelección presidencial.

Jared Kushner habló largo y tendido con Newsweek a mediados de junio. Los siguientes extractos han sido editados para ajustar su extensión.

—¿En enero de 2017 cuál creía que sería su función?

—Parece que ha pasado toda una vida. En ese entonces estaba en una etapa diferente de mi vida. Cuando llegamos a la Casa Blanca por primera vez, yo le ayudaba a encontrar su camino; lo abordaban tantas personas con tantos programas que era importante asegurarse de que no fueran a pasarle por encima, porque ahora estábamos jugando con armas cargadas. Teníamos que ser sus ojos y sus oídos para ayudar a que las buenas personas avanzaran, y estar atentos con quienes trataban de engañarlo. Siempre estuve listo para defenderlo. 

Foto: Alex Wong/Getty Images/AFP

 

“Creo que yo era bueno para detectar tendencias, tomar decisiones y manejar organizaciones. Aprendíamos mucho sobre cómo lograr sus objetivos centrales: aumentar los sueldos, replantear algunos de los acuerdos [comerciales] para generar un crecimiento a largo plazo, básicamente, asegurarnos de que sus grandes visiones estuvieran respaldadas con políticas. Todos los días surge un millón de crisis y uno debe arreglárselas para seguir adelante. En cuanto a emprender las cosas que me interesaban, una vez que identificaba un objetivo, tenía una gran libertad para hacerlo. Pero mira, el hecho es que dediqué la mayoría de mi tiempo a cosas que el presidente deseaba que se hicieran. Soy un jugador polivalente.

“Cuanto más estuve en campaña con él, tanto más claro era que él representaba a las personas que necesitaban una voz. Resultaba claro que la intelectualidad se sentía de una manera, pero el pueblo del país se sentía diferente. Pude ver aquello por lo que él luchaba”.

—¿Su trabajo en la crisis del COVID-19?

—El mayor problema fueron los ventiladores y las pruebas. Trabajé con proveedores comerciales. Se requieren muchos componentes al mismo tiempo, es necesario desempolvar las cadenas de suministro, emitir aprobaciones para diferentes tipos de pruebas y mantenerse en contacto con las empresas que pueden crearlas. Pudimos lograr que muchas de esas cosas se relajaran. Pudimos reducir la burocracia y pisar el acelerador. Pudimos destrabar el tema de las pruebas. 

“Con respecto a los ventiladores, la situación varió considerablemente de estado a estado. Identificamos los recursos que había en el sector privado, así como su ubicación, y luego, básicamente, comenzamos a llamar a los estados para preguntarles cuántos ventiladores tenían y cuál era su índice de utilización. Impusimos una disciplinar al proceso. 

“En ese momento, veíamos cómo crecían las cifras y pensábamos, carajo, quizá no podamos fabricar 130,000 [ventiladores] para el 1 de mayo. Si no aplanamos la curva, podríamos estar como Italia, con gente muriendo en camillas.

“Me criticaron por decir que la reserva no pertenece a los estados, pero la idea fue que manejamos todas estas situaciones y averiguamos cuál era la mejor manera de lograr que los ventiladores llegaran a donde se necesitaban. No estábamos seguros de poder lograrlo, pero lo hicimos. 

“Sobre los cubrebocas, reunimos a un pequeño grupo de personas de la iniciativa privada que pudieron distinguir el trigo de la paja. Había mucho acaparamiento. Tratamos de averiguar cuánto usaba realmente cada estado en un tiempo lo más parecido al real que fuera posible. Usar datos y moverse rápido; no es algo que el gobierno siempre haga bien. Yo dije que aceptaría todas las críticas si se producía algún error.

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“Pienso que la Operación Warp Speed (velocidad extrema) acelerará enormemente la creación de varias vacunas; hemos logrado avances en la terapéutica y en las pruebas. Debemos estar atentos con respecto a la selección, a la realización de pruebas y a la vigilancia de nuevos casos. En general, debemos proteger mejor a los más vulnerables. Las personas mayores deben resguardarse. Pero las personas sanas de menos de 45 años parecen tener un riesgo bajo. Tenemos que encontrar la forma de seguir abriendo el país de manera segura. La pérdida de una sola vida ya es demasiado, así que el objetivo es evitar tantas muertes como sea posible. Pienso que el presidente y el vicepresidente tomaron muchas de las decisiones más importantes que se requirieron para equilibrar los temas de la salud pública y la salud económica”. 

—¿Por qué trabajó a favor de la reforma a la justicia penal?

Tuve una situación en la que mi padre estaba en prisión. Para demasiadas personas, la prisión se convierte en una puerta giratoria. Lo que encontramos fue que 73 por ciento de la población penitenciaria había cometido un crimen anteriormente. Esto nos hace preguntarnos cuál es el propósito de la prisión. Pues si solo se trata de castigar, entonces sabemos dónde se encuentran los futuros criminales: en prisión. 

“[El presidente] sabía que yo conocía personalmente el tema y que dicho tema me apasionaba. En los primeros seis meses estudié lo que se había hecho anteriormente y lo que había fallado. La gente decía que yo era ingenuo y optimista. La gente critica. No me importa. Está bien afrontar desafíos difíciles.

“El presidente ayudó [a persuadir a los senadores republicanos]. Él es realmente agresivo para hacer que las cosas sucedan cuando quiere algo. Hace que la gente se sienta incómoda con el statu quo. Trabajé 18 horas al día durante tres meses profundizando en el tema. Hice el trabajo legal. Logré una educación”.

—¿Qué le ha demostrado usted al presidente Trump?

—Que cuando me da un proyecto nada hace agua, soy capaz de hacer las cosas. Pienso que he podido hacer frente a desafíos, siento que conozco Washington mejor y que he sido efectivo.

Foto: MANDEL NGAN / AFP

—¿Por qué abordó el tema de la paz en Oriente Medio?

—Bueno, mi suegro me lo pidió. Es muy apasionado con respecto a la relación entre Estados Unidos e Israel. Es un tema muy importante para su electorado. Quería asegurarse de que se hiciera en una forma con la que él se sintiera cómodo.

“La dinámica fue mucho más que sentarse con los palestinos y los israelíes. Este conflicto es un cáncer. Es casi como si se pudiera tratar o extraer el tumor, y luego surge la oportunidad de una importante reconciliación. Por ello, lo primero que hicimos fue acudir a Arabia Saudita y tratar de establecer los objetivos del presente para el Oriente Medio.

“El primer objetivo fue confrontar a Irán y sus agresiones y reparar el desastroso daño que había provocado el gobierno anterior. La segunda prioridad fue el Estado Islámico. Si este hubiera podido seguir creciendo, ello desestabilizaría toda la región, por lo que teníamos que detenerlo, pero teníamos que hacerlo juntos. Lo tercero eran los extremistas. Necesitaban limpiar sus mezquitas y dejar de financiar a instituciones que promovían el radicalismo. El cuarto objetivo era el conflicto entre Israel y Palestina. Necesitábamos comenzar a hacer que la relación de todos fuera más cercana a Israel.

“Nos sentamos con los israelíes y los palestinos y lo que descubrí fue que todo el mundo quería centrarse en el proceso o en la historia. Esas son trampas. Analicé los diferentes acuerdos de paz que se habían hecho y descubrí que era casi como si nunca hubieran comenzado, eran casi una excusa para que la gente siguiera obteniendo lo mismo que había obtenido. La Autoridad Palestina podía seguir obteniendo más dinero e Israel podía seguir obteniendo tierras. Ninguna de las partes estaba realmente motivada para resolver el problema. 

“El presidente me preguntó si trasladar la embajada a Jerusalén haría que fuera más difícil o más fácil lograr la paz. Y yo dije que, a largo plazo, sería mucho más difícil porque los palestinos simplemente se levantarían de la mesa. 

“Acercar a los árabes a Israel era realmente la única manera de lograr esto. Lo que necesitamos es que todos los árabes tengan acceso a la mezquita. Debemos estar en una posición en la que los palestinos puedan gobernarse a ellos mismos. Esto se convierte en una oportunidad económica. Así que lo que hice fue lograr que Israel estuviera de acuerdo en la creación de un Estado. Fue la primera vez que Israel realmente dibujó un mapa. Y luego, les dijimos a los palestinos que, si tenían algún cambio técnico, acudieran con nosotros y nos dijeran cuál era. Sentí como si los colocara en una postura internacional donde tenían que defender el statu quo mientras que Israel decía: está bien, estamos listos para resolver esto.

“Y lo que también hicimos en la región fue evitar que hubiera más problemas de selectividad sesgada. Si estás con Estados Unidos y te ayudamos con tus mayores problemas, el Estado Islámico e Irán, no puedes oponerte a nosotros con respecto a Israel. Y francamente, ellos tienen razones económicas y de seguridad para unirse a Israel. Pienso que, si analizamos un periodo de tres años, el hecho principal es que no ha habido violencia real ahí, lo cual es un éxito.

“Ahora, el objetivo es impulsar más avances hacia la normalización entre Israel y los árabes, y seguir diciéndoles a los palestinos que no permitiremos que se mantengan a ellos mismos como rehenes. Si quieren dinero y respeto, tienen que hacer las cosas que hacen los países normales. Es casi como si se pusieran un cuchillo en la muñeca y dijeran: si no nos dan lo que queremos, nos mataremos. Nadie va a matarse a sí mismo. Dejamos de creernos sus mentiras. Y establecimos muchas políticas que harán que Israel sea más seguro a largo plazo, y francamente, pienso que la base política del presidente está encantada con la forma en que hemos manejado esto hasta ahora.

—¿Qué es lo que los socios árabes del Golfo les dicen ahora a los palestinos?

—Es probable que les digan lo que quieren oír, pero pienso que se han dado por vencidos. Les encantaría ayudar a la gente, pero por desgracia, la gente es rehén de unos líderes incompetentes. Cada vez les asustan menos porque su público ya no está tan interesado. En Arabia Saudita les importan los empleos para los saudíes y no los palestinos. En Baréin desean trabajos para los bareiníes. Desde el punto de vista de nuestros aliados del Golfo, Irán es el número uno en su lista de diez preocupaciones principales. Israel es un aliado contra Irán. La economía ocupa los lugares 11 a 20. 

—¿Sobre Arabia Saudita, el príncipe heredero Mohammad bin Salman y el asesinato de Jamal Khashoggi?

—Nos preocupa que sus políticas locales, su represión, generen más terrorismo. Trump no iba a apoyar esto. Les dije que queremos ser un gran aliado, pero que tenían que mostrarnos su buena disposición. El príncipe heredero dijo: ‘Queremos reconstruir una buena relación, denme más espacio y tiempo. Quiero comenzar a modernizar nuestra sociedad. Tengo que invertir. Estoy estableciendo metas ambiciosas. Permítanme hacerlo a mi tiempo’. Creo que ha tratado de cumplir su palabra. Obviamente, ha tenido algunos errores. Pero ha sido un buen aliado. 

“[El asesinato del periodista y disidente Jamal Khashoggi] fue una situación muy, muy difícil. Les dijimos que no estamos felices y los instamos a ser transparentes. Pero no podemos tirar toda la relación por la borda.

—¿Su función en la campaña de 2020?

—Mi función es la misma que en la última campaña: organizar, resolver problemas y construir. He estado tomando todo lo que funcionó en la última campaña y me he basado en ello. Todas las encuestas son patrañas. Si analizamos todas las encuestas de opinión pública desde el Día del Trabajo hasta la elección pasada, no estábamos adelante en ninguna. Tenemos nuestra propia operación de datos. Sabemos que hay más que suficientes votantes a favor de Trump para darle una gran victoria al presidente. Estábamos en una posición muy sólida antes de la pandemia. ¿Quién creen ustedes que pueda volver a hacer lo mismo ahora? Prueben a Trump, él logra que las cosas se hagan.

Foto: MANDEL NGAN / AFP

—Tras el asesinato de George Floyd y la posterior indignación y descontento, ¿puede usted aumentar la proporción de votos de personas afroestadounidenses a favor de Trump?

—Quizá. Quizá no. Trabajamos duro para atraer el voto de los afroestadounidenses. La reforma a la justicia penal. La libre elección de escuela pública. Zonas de oportunidad. Hemos establecido una coalición y hemos ido a lugares a los que [los republicanos] no habían ido antes. Evidentemente, existen grandes problemas raciales en Estados Unidos. Ellos [los demócratas] ofrecen emoción. Nosotros ofrecemos sustancia. Hemos tratado de cultivar toda una generación de republicanos conservadores afroestadounidenses. La última vez, no muchos partidarios [de raza negra] de Trump se pusieron una gorra roja y fueron de puerta en puerta. Ahora tenemos muchos. Cuando mostramos lo que ha hecho, su favorabilidad aumenta en gran medida. Él ha prometido luchar por todos los estadounidenses olvidados, y esa comunidad ha sido olvidada. No es ningún blandengue. Ofrece acción y un marco. Nuestra oferta es mejor que la de ellos. Creemos tener una verdadera oportunidad de competir por cada voto.

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Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek

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