Trabajo desde casa: el forzoso experimento social | Newsweek México


Trabajo desde casa: el forzoso experimento social



Mientras la pandemia del coronavirus continúa, cada vez más compañías envían a sus empleados a trabajar desde casa. ¿Se trata de una etapa pasajera o de un cambio fundamental en la forma en la que trabajamos?

Han pasado un par de semanas y aquí estás, desplomado sobre el sucio teclado de tu computadora portátil, sin saber qué día es debido a que no has salido, y has usado esos pantalones deportivos desde… ¿el miércoles?

Los primeros días fueron grandiosos. No necesitabas combinar tu atuendo, no tenías ninguna razón para cepillarte el cabello, y ni siquiera para mirarte en el espejo. ¡Nada de viajar en el metro! Sin embargo, a diferencia de muchas cosas en la vida, trabajar desde casa no mejora con la experiencia.

Después de todo, la vida en el encierro no es lo que tú querías, y podría ocurrir que, de aquí en adelante, así sea la “vida de oficina”. La pandemia del coronavirus ha perturbado totalmente la manera en que millones de nosotros trabajamos, y aunque la emergencia de salud pública se desvanecerá algún día, algunos aspectos de la Revolución del Teletrabajo probablemente hayan llegado para quedarse.

“Este podría ser el punto de inflexión para el trabajo en casa”, afirma Kate Lister, presidenta de la empresa de consultoría Global Workplace Analytics. “No creo que la oficina vaya a desaparecer, pero cada vez más personas pasarán al menos una parte de la semana en su casa”.

Ya se ha producido un rápido incremento mensurable en el número de teletrabajadores. Gartner, una empresa de investigación y asesoramiento, informa que en una encuesta realizada el 17 de marzo entre 800 ejecutivos de recursos humanos, 88 por ciento de las organizaciones han alentado o exigido a sus empleados que trabajen desde casa. G&S Business Communications descubrió, en su propia “encuesta rápida”, realizada el 21 de marzo, que 26 por ciento de las personas encuestadas habían dejado de trabajar en una oficina para hacerlo desde casa.

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Los servicios de las empresas tecnológicas también han tenido un gran crecimiento. FreeConferenceCall, un servicio de telecomunicaciones, afirma que el uso en Estados Unidos ha aumentado 2,000 por ciento. (En Italia y España: 4,322 por ciento y 902 por ciento, respectivamente). Kentik, una empresa de análisis de redes, afirma que el tráfico de videoconferencias ha aumentado aproximadamente 200 por ciento en América del Norte y Asia.

En pocas palabras: la pandemia ha creado un enorme experimento socioeconómico forzoso, en el que millones de personas son los conejillos de indias.

Antes del brote, en Estados Unidos el 69 por ciento de las organizaciones ya ofrecían una opción de teletrabajo en ciertos casos a al menos algunos empleados, mientras que 42 por ciento la ofrecían a tiempo parcial y 27 por ciento a tiempo completo, de acuerdo con la Encuesta de Prestaciones a Empleados, realizada por SHRM en 2019.

Las teleconferencias requieren un nivel diferente de enfoque, pero las personas aprenderán y se ajustarán.
Foto: Bill Holden/Getty

Tras la declaración de la pandemia, la tendencia se aceleró. Los sospechosos comunes fueron los que tomaron la ventaja: empresas centradas en la tecnología como Microsoft y Amazon. Sin embargo, empresas de otras industrias les han seguido: los fabricantes automotrices Ford, General Motors y Fiat Chrysler han pedido a todos sus trabajadores de otros países que pueden trabajar desde casa que lo hagan. El gigante de las telecomunicaciones AT&T y distintos bancos de Wall Street como JP Morgan y Goldman Sachs han hecho lo mismo.

Esa es la razón por la que Steve King, socio de Emergent Research, una compañía de consultoría para pequeñas empresas, afirma que quizá no haya vuelta atrás. “Si tenemos una tendencia o cambio en crecimiento, un choque como la pandemia del coronavirus suele apoyar esos factores y acelerar la tendencia”, afirma.

Desde que el virus fue declarado como una pandemia el 11 de marzo, muchas empresas han intentado hacer rápidamente que sus operaciones, su cultura, su estilo de dirección y sus comunicaciones estén totalmente en línea. Los empleados anhelaban la flexibilidad que ofrece el teletrabajo, y miles de empresas lo han alentado, eliminando las oficinas privadas y colocando cubículos abiertos en su lugar. La tecnología ya estaba disponible, desde Slack, un sistema de mensajería, hasta la plataforma de videoconferencias Zoom.

Sin embargo, existen desventajas en esta nueva realidad del trabajo desde casa. Muchos trabajadores no tienen espacio en su casa y podían sentirse aislados. Es más difícil separar el horario de trabajo y el que se dedica a actividades personales. (¿El trabajo interfiere con los maratones de Netflix o viceversa?) Es posible que los empleadores no estén preparados en el frente tecnológico. Y, además, ¿cómo sabes que no le estás pagando a alguien por realizar compras en línea y pasar tiempo en FaceTime?

La empresa de reclutamiento de Orlando para la que trabaja Pamela González, de 24 años, aumentó el número de horas dedicadas por el departamento de tecnología para instalar productos como Google Voice y enfrentar problemas relacionados con los entornos remotos. Pero, ¿qué hay de la experiencia real de trabajar totalmente de manera remota por primera vez? González dice que hay cosas buenas y cosas malas.

Lo bueno: “Soy mucho más productiva si trabajo desde casa, lo cual me sorprendió”, afirma González, que comenzó a trabajar de manera remota el 17 de marzo. “Siento que no tengo a nadie vigilando cada detalle de lo que hago. Puedo trabajar verdaderamente duro por dos horas, tomar un descanso y regresar”. Añade que “En la oficina hay muchas más distracciones”.

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Lo no tan bueno: “Esto sí que interfiere en equilibrio entre el trabajo y mi vida personal”, dice González. “La primera noche que trabajé desde casa, acabé regresando a mi computadora a las 10 de la noche. Mi novio no estaba nada contento”.

González descubrió que este doble filo del trabajo remoto está detrás de una de las mayores ideas erróneas y de los ajustes clave que los directores tendrán que hacer conforme adoptan una fuerza de trabajo totalmente remota.

La pandemia ha creado un enorme experimento en el que millones de personas son los conejillos de indias.
Foto: Susanne Kronholm/Getty

Una razón común que los empleadores mencionaban para no ofrecer la posibilidad de trabajar desde casa antes de la pandemia, señala Lister, es simplemente que no confían en que su personal pueda trabajar sin supervisión. Les preocupa que los empleados utilicen las horas de trabajo para todo, excepto para trabajar si no están supervisados. (Y no es que los trabajadores de oficina no hagan cosas como comprar en línea y revisar su página de Facebook en el horario de trabajo).

De hecho, 76 por ciento de los directores de recursos humanos le informaron a Gartner que la principal queja de los empleados desde el inicio del brote de coronavirus ha sido “preocupaciones de los directores sobre la productividad o el compromiso de sus equipos cuando trabajan remotamente”.

Sin embargo, es muy probable que muchos directores se sorprendan. Más de un cuarto de los trabajadores que recientemente comenzaron a trabajar desde casa afirman que trabajan más horas de las que laboran normalmente en la oficina, de acuerdo con una encuesta realizada por G&S. Y en un estudio realizado el año pasado por la Universidad de Harvard se encontró que las personas eran más productivas si se les daba la libertad de trabajar desde cualquier parte, en comparación con los estrictos requerimientos del lugar de trabajo.

Los directores también extrapolan su propia experiencia. “El hecho de trabajar remotamente ellos mismos suele hacer que los directores que se resisten dejen a un lado sus reservas más rápidamente”, afirma Lister. “Se dan cuenta de lo difícil que les resulta trabajar estando en casa y las horas que invierten a pesar de todo, y eso les ayuda a superar esta cuestión de confianza”.

Los empleados deben aumentar sus comunicaciones y desarrollar hábitos para documentar sus interacciones digitales para que los demás equipos y superiores sepan lo que está ocurriendo. Y, en ocasiones, eso significa depender excesivamente de las reuniones. (Ya que todo el mundo sabe que más reuniones crean una ilusión de productividad). Únicamente 3 por ciento de los trabajadores de oficina asistieron a 11 o más reuniones por semana, pero 14 por ciento de los trabajadores remotos lo hacen, de acuerdo con una encuesta realizada en 2019 por Owl Labs.

Desde luego, la productividad tiene un límite si no tienes en tu casa las herramientas necesarias.

No todos los espacios de trabajo en casa son creados iguales, y los empleados pueden verse restringidos inicialmente si sus empresas no han implementado la tecnología correcta. G&S encontró que 40 por ciento de las personas que han comenzado a trabajar de manera remota afirman que uno de los principales desafíos es instalar la tecnología, como teléfonos y computadoras portátiles. Los directores parecen pensar lo mismo. Gartner señala que cerca de la mitad de los directores de recursos humanos a los que encuestaron admiten que una mala tecnología e infraestructura para el trabajo remoto es la principal barrera para realizar la gran transición.

“Algunos de nuestros desarrolladores [venían] a la oficina de todos modos, aunque los habíamos animado a trabajar desde casa”, afirma Doug Tabuchi, jefe de ingenieros de SquareFoot, una empresa de tecnología para bienes raíces con sede en Nueva York, al referirse a la semana previa al 13 de marzo, cuando el trabajo desde casa se volvió obligatorio. “Es un lío reconstruir los entornos y las operaciones que los trabajadores esperan y utilizan en la oficina”.

Y en ocasiones, añade, son las pequeñas cosas las que más cuentan. “No tengo un segundo monitor… Utilizo AirPods en lugar de audífonos y micrófono. Esto influye en lo que puedo hacer”. (Tampoco ayuda el hecho de vivir en un departamento de una sola recámara con su esposa y un bebé de dos meses).

Un trabajador de limpieza en acción, en un edificio de oficinas de Hunt Valley, Maryland, el 21 de marzo.
Foto: Rob Carr/Getty

Art Papas, director ejecutivo de Bullhorn, una empresa de software con sede en Boston, aprende sobre la marcha y tiene otras preocupaciones. Él se adelantó: cerca de 20 por ciento de sus 1,200 empleados ya trabajaban de manera remota. Esto ayuda, pero aún le preocupa la pérdida de productividad. Hay muchas cosas que le parecen más fáciles si se hacen en persona. “El mayor desafío es que las teleconferencias consumen más energía que una reunión en persona. Se requiere un nivel diferente enfoque, y es más difícil prestar atención”.

Sin embargo, las personas aprenderán y se ajustarán, dice: “Al igual que cualquier otra habilidad, el trabajo remoto tomará tiempo”. Y la gran ventaja, añade Papas: “Nadie pasará dos horas atrapado en el tránsito”.

Mientras los empleados se acostumbran a los beneficios, el número de trabajadores remotos irá en aumento; las empresas pueden utilizarlo como elemento de negociación para reclutar y retener a los empleados más talentosos. “Las empresas considerarán al trabajo remoto como una ventaja competitiva”, dice Dan Schawbel, socio director de Workplace Intelligence. “Una y otra vez, los empleados han priorizado la flexibilidad como parte de sus criterios de búsqueda de empleo, y ahora que han probado sus beneficios, la demanda no hará más que crecer”.

Alrededor de la mitad de los trabajadores in situ de Estados Unidos deseaban contar con opciones de trabajo remoto antes del inicio de la pandemia, de acuerdo con la encuesta de Owl Labs. Y más de un tercio de los trabajadores incluso afirmó que estarían dispuestos a sacrificar cinco por ciento de su salario a cambio de esa opción. Sin embargo, el solo hecho de que muchos empleados quieran tener esas opciones tan flexibles no significa que todos ellos querrán trabajar en forma remota cuando la crisis termine. Después de todo, empresas como IBM, Best Buy, Yahoo y Aetna experimentaron con el teletrabajo en años anteriores y decidieron volver a la oficina.

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“Hacemos generalizaciones y afirmamos que esta experiencia será buena para el teletrabajo, pero a muchas personas no les gusta tener que trabajar remotamente todo el tiempo, especialmente en estas circunstancias. Podemos perder la camaradería y la sensación de pertenencia cuanto más tiempo estemos fuera de la oficina”, afirma Johnny C. Taylor Jr., presidente y director ejecutivo de la Sociedad para el Manejo de los Recursos Humanos.

Karoline Strobl Y Zoltan Macal tocan el “Himno a la alegría”, de Beethoven, para sus vecinos encerrados en sus casas de Dresden, Alemania. El concierto fue reproducido por otros músicos de todo el país.
Foto: Oliver Killig/picture alliance/Getty

Los contactos en la oficina no solo son buenos para la vida social y el bienestar de los trabajadores, sino que también puede ser enormemente beneficiosos para los resultados financieros de la empresa. Las personas que tienen a un compañero de trabajo que, al mismo tiempo, es su “mejor amigo” tienen siete veces más probabilidades de estar comprometidos con su trabajo, de acuerdo con un estudio publicado en la revista Harvard Business Review. En otro estudio de la misma publicación se descubrió que, cuando un representante de ventas aumentaba 10 por ciento sus interacciones con sus compañeros de trabajo, sus ventas también aumentaban 10 por ciento.

Y para algunas personas, la comodidad simplemente no compensa el aislamiento, sin importar en cuántas videoconferencias tengan que participar. “Soy una persona introvertida que vive con un gato”, dice Justin Sanak, de 29 años, que trabaja para un contratista gubernamental en Plano, Texas. “Necesito pasar tiempo en casa para recargar mis baterías. Sin embargo, las baterías no están diseñadas para estar cargándose por siempre. Estoy listo para regresar a la oficina”.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek

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