El camino de la miel: de la flor hasta la mesa | Newsweek México


El camino de la miel: de la flor hasta la mesa

Por un kilo de miel cada abeja vuela entre 40 y 100 kilómetros para cosechar el néctar de al menos 560 flores diarias durante al menos 20 días. Foto: Adobe Stock


Para producir solo 4 mililitros de miel se necesita el trabajo de entre 10 y 12 abejas. Increíble, ¿no?

Antes de que existieran los medios y métodos para producir azúcar de caña, el mundo conoció otro endulzante fabricado por un insecto fundamental para la continuidad del medioambiente, las abejas. Pero te has preguntado ¿cómo se hace la miel que llega hasta tu mesa?

Sin este animalito, alrededor de un 60 por ciento de las frutas y verduras que hoy conocemos simplemente desaparecerían por la falta de polinización.

Y aunque hay otras especies que cumplen esta función, como las mariposas, las abejas tienen el trabajo más duro al llevar el polen de alrededor de 25,000 plantas con flores y más del 70 por ciento de los cien tipos de cultivos que abastecen el mundo de alimentos.

La miel que se comercializa y que llega hasta nuestra mesa es resultado del trabajo de millones de abejas a lo largo de su vida, que es en promedio de 45 días.

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Tienen enzimas que ayudan a transformar el néctar desde la recolección hasta que se convierte en miel; también glándulas específicas para producir cera, fundamental para construir la colmena y proteger la miel cuando está lista.

Todo el proceso comienza cuando las abejas llegan a su vida adulta, a los 21 días. Van por los campos explorando y extrayendo azúcares de las flores con la lengua.

Una vez extraído el néctar de la flor, es ingerido y almacenado en un órgano llamado buche melario, una especie de saco. Desde este momento las enzimas de la abeja ya están trabajando en modificar el pH para comenzar a producir miel.

Con el estómago lleno vuelan hasta su colmena, en donde son recibidas por sus compañeras obreras; este néctar guardado es básicamente regurgitado en la boca de otra abeja que continuará la transformación también con enzimas. Esto se hace hasta que el pH está alrededor de 3.9, y la miel es ácida.

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Ya lista, la colocan dentro de la celda, pero aún tiene mucha humedad, así que las abejas abanican con sus alas para quitar aproximadamente el 80 por ciento del agua sobrante por medio de evaporación.

En la celda es sellada con cera para conservarla de la mejor manera. Así puede durar años en perfectas condiciones.

PRODUCTO ALTAMENTE CODICIADO

La miel tiene grandes propiedades, además de ser un edulcorante completamente natural. En la gastronomía se utiliza de maneras infinitas e incluso fuera de la cocina es un producto codiciado.

Por ser rica en azúcares como la fructosa, tiene la característica de ser higroscópica, esto significa que puede absorber la humedad del aire sin alterarse. Así que la puedes agregar a tu pan para retrasar el endurecimiento.

También es buena para la salud: es antimicrobiana y antiséptica, y funciona como cicatrizante. Del lado cosmético se aprovecha su cualidad suavizante y astringente, así, es usada en mascarillas, cremas o tónicos faciales.

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Todas estas bondades son gracias a millones de abejas. Imagínate que para producir 4 mililitros se necesita el trabajo de entre 10 y 12 de estos insectos.

Para que te animes a cuidar aún más la miel y las abejas, aquí van otros datos: por un kilo de miel cada abeja debe volar entre 40 y 100 kilómetros para cosechar el néctar de al menos 560 flores diarias durante al menos 20 días. Sorprendente, ¿no?

Los principales productores de miel del mundo son China, Turquía, Argentina, Ucrania, Estados Unidos y México. Nuestro país se encuentra en la sexta posición con alrededor de 57,000 toneladas al año.

En Yucatán, Campeche y Quintana Roo están registrados alrededor de 17,000 apicultores y esta zona deja el 30 por ciento de la producción total del país.

Hay dos abejas que hacen esta labor principalmente, la Apis mellifera y la melipona, esta última es una especie sin aguijón. Ambas producen miel de origen floral y, en los últimos años, de acuerdo con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), los consumidores tienen una clara preferencia por este tipo.

Hablando en términos de comercialización, los apicultores —todas aquellas personas dedicadas a la crianza de las abejas con la finalidad de obtener sus productos— también basan su modelo de negocio en la jalea real, la cera y el veneno, buscando siempre una certificación orgánica.

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