Guerra y elecciones: el peligroso juego de Benjamin Netanyahu


Guerra y elecciones: el peligroso juego de Benjamin Netanyahu



¿Los ataques del líder israelí contra aliados iraníes podrían ayudarlo a ganar la reelección?

Con los recientes ataques de Israel contra fuerzas delegadas iraníes en siria, Líbano e Irak, el primer ministro Benjamin Netanyahu amplió significativamente su guerra contra Teherán. Y también le quitó el velo al conflicto encubierto antes de las elecciones en Israel, programadas para el 17 de septiembre.

Netanyahu dice que los ataques tienen la intención de mostrar que Israel responderá a las amenazas iraníes. Pero los observadores israelíes aseguran que el líder del país, quien enfrenta una posible acusación por sobornos, fraude y abuso de confianza, también cuenta con que los ataques distraigan la atención de sus problemas legales.

Es un juego peligroso, opinan funcionarios estadounidenses actuales y antiguos. El líder israelí podría provocar una guerra mayor que hundiría no solo sus posibilidades de reelegirse, sino también poner en peligro a los soldados estadounidenses en Oriente Medio, en un momento en el que el presidente Donald Trump espera sentarse con el presidente iraní, Hassan Rouhani, para negociar un acuerdo de paz.

“Estos ataques israelíes son algo que podría salirse de las manos”, dijo el embajador Dennis Ross, un exasesor de Oriente Medio para administraciones republicanas y demócratas. “Sería un disparate pensar que no hay riesgo. Incluso si piensas que puedes controlarlo, la verdad es que solo se requiere golpear el blanco equivocado para que pierdas el control”.

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, tiene un Trump bajo la manga

Algo es seguro: no todo ha sido paz y amor entre Israel y los delegados de Irán. Pero he aquí lo que ha cambiado: en los últimos seis años, Israel ha llevado a cabo mil ataques aéreos contra almacenes de misiles iraníes en Siria, donde los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria de Teherán han tratado de establecer un frente nuevo. Después de la mayoría de los ataques, Israel se negó a asumir la responsabilidad y dejó su campaña contra Irán escondida en las sombras.

Hezbolá, la milicia libanesa delegada de Irán, se hizo de la vista gorda con los ataques de Israel dentro de Siria, donde ha combatido junto a fuerzas sirias e iraníes en la guerra civil de ocho años de ese país. La razón: al recordar su guerra devastadora con Israel en 2006, Hezbolá sintió que era más prudente responder solo si sus propios combatientes morían o si Israel atacaba blancos de Hezbolá en Líbano. Netanyahu, quien también buscó evitar otra guerra, se mantuvo lejos de Hezbolá.

Pero el 24 de agosto, pocas semanas antes de la elección de Israel, el juego cambió y Netanyahu rompió su entendimiento tácito con Hezbolá.

Hezbolá le juró a Israel que contraatacará. En la foto, una víctima del ataque aéreo del 25 de agosto en Beirut atribuido a Israel.
Foto: AFP/Getty
Ilustración fotográfica: Picturebox Creative; foto: Thomas Coex/AFP/Getty

Israel aceptó el crédito por un ataque aéreo contra un edificio en Aqraba, en el sudeste de Damasco, desde el cual, según afirmó Israel, las fuerzas iraníes estaban a punto de lanzar un ataque con drones. El ejército israelí dijo que el edificio servía como almacén de drones y explosivos que fueron enviados desde Irán. Dos miembros de Hezbolá murieron. Horas después, se dio otro ataque cuando un dron golpeó un edificio de Hezbolá en Beirut. Un portavoz de Hezbolá dijo que hubo “una explosión enorme y daños severos” al centro mediático del grupo. Un segundo dron cayó en manos de Hezbolá antes de que su carga de seis kilos de explosivos pudiera detonar. Hasta ahora, Israel no ha dicho nada sobre el ataque en Beirut, pero el diario israelí Haaretz reportó que los drones habían atacado una parte crucial del programa de misiles de Hezbolá.

El líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, culpó a Israel de ambos ataques y juró venganza. “Les digo a los soldados israelíes en la frontera que deberían de temer a nuestra respuesta, a partir de esta noche”, manifestó.

Los ataques israelíes y la advertencia de Nasrallah han montado el escenario para lo que podría convertirse en un conflicto más amplio que dañaría las posibilidades de reelección de Netanyahu y poner en peligro a las fuerzas estadounidenses en la región. Según funcionarios estadounidenses, el secretario de Estado, Mike Pompeo, ha pasado mensajes a Netanyahu y el primer ministro libanés, Saad Hariri, instándolos a contenerse. Pero Netanyahu ya ha agravado las cosas al reclamar el crédito por algunos de los ataques más recientes, dice Aaron David Miller, exasesor de Oriente Medio para seis secretarios de Estado.

“Ciertamente, refuerza la imagen de Netanyahu como Sr. Seguridad”, opinó Miller. “Pero hay una línea muy delgada entre jugar ese juego y convertirlo en una confrontación importante con Hezbolá que finalmente podría acabar con toda posibilidad de reelegirse”.

Miller añadió: “Netanyahu tiene que ser extremadamente cauteloso. Porque si Hezbolá responde y es mortal, van a suceder dos cosas: Netanyahu va a ser culpado… y él tendrá un recrudecimiento con Hezbolá. No quieres eso. Ellos tienen muchísimos cohetes, y Netanyahu no tiene cómo mantenerlos en el suelo sin una operación importante por aire y tierra”.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, llama a Hezbolá y a Líbano a “tener cuidado”

Mientras tanto, se dio un tercer ataque el 25 de agosto que podría afectar directamente a los 5,000 soldados estadounidenses que todavía están en Irak. Un dron golpeó un convoy dentro de Irak y cerca de la frontera con Siria, matando, entre otros, a un alto comandante de las Fuerzas Populares de Movilización de Irak que favorecen a Irán. Previamente, Netanyahu advirtió que cualquier país que permita el uso de su territorio para atacar a Israel, sufrirá. “Si alguien salta para matarte, mátalo primero”, tuiteó, citando un dicho muy conocido del Talmud.

Aun cuando Israel no ha confirmado o negado su responsabilidad, fue condenado fuertemente por la Alianza Fateh, una coalición a favor de Irán de partidos políticos y milicias chiitas que acusó a Estados Unidos de conspirar con Israel y exigió el retiro total de soldados estadounidenses de Irak.

“Aun cuando nos reservamos el derecho de responder a estos ataques sionistas, hacemos totalmente responsable a la coalición internacional, en especial a Estados Unidos, por esta agresión, la cual consideramos como una declaración de guerra”, dijo la alianza, según Associated Press.

Para complicar más la situación, tenemos las respuestas ambivalentes de la administración de Trump a los ataques de Israel. Primero, Pompeo dijo que apoyaba el “derecho de Israel a defenderse de las amenazas que presentan los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria iraníes”. Pero luego el Pentágono, al parecer temiendo un ataque contra tropas estadounidenses en Irak por milicias iraquíes a favor de Irán, emitió una declaración que negaba cualquier participación de Estados Unidos en el ataque al convoy, así como en un ataque en julio contra un almacén de municiones iraquí, del cual los funcionarios estadounidenses también culparon a Israel.

“Apoyamos la soberanía iraquí y hemos hablado en repetidas ocasiones en contra de cualesquiera acciones potenciales de actores externos que inciten a la violencia en Irak”, dijo Jonathan R. Hoffman, portavoz del Departamento de Defensa. “Como huéspedes en Irak, las fuerzas estadounidenses operan bajo la invitación del gobierno iraquí y acatan todas las leyes y direcciones”.

El primer ministro Benjamín Netanyahu anuncia que Israel se anexionará el Valle del Jordán si gana las elecciones

Miller, ahora presidente del Centro Wilson, un grupo de expertos en Washington, dijo que lo que hace tan peligrosa la situación actual es que las operaciones de Israel se dieron en espacio aéreo controlado por Estados Unidos. “Puedes entender por qué el Pentágono está tan molesto”, comentó. “Lo último que quieren, con 5,000 soldados estadounidenses desplegados en Irak, es una respuesta en contra de fuerzas estadounidenses por milicias a favor de Irán”.

Mientras tanto, Trump espera sentarse con el presidente iraní Hassan Rouhani para resolver las tensiones provocadas porque Trump se retiró unilateralmente el año pasado del histórico acuerdo de 2015 para restringir el programa nuclear de Teherán. Si las negociaciones continúan, según predicen los analistas, los votantes israelíes posiblemente vean que Netanyahu está manejando mal la relación de Israel con Estados Unidos.

Pero ¿más ataques, sin importar los riesgosos, son el camino de Netanyahu a la reelección?

“Parece que él cree que cualesquiera desarrollos de seguridad que se den hasta la próxima elección le servirán al final”, opinó Mazal Mualem, un columnista del sitio de noticias de Oriente Medio Al-Monitor. “Entonces, está preparado para tomar los tipos de acciones que pudieran involucrar a Israel en el tipo de guerra que él ha evitado exitosamente hasta ahora”.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek

Ingresa las palabras claves y pulsa enter.