Enrique Acosta: del comunismo al PRI | Newsweek México


Enrique Acosta: del comunismo al PRI



Enrique Acosta Fregoso, candidato a gobernador por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), se describe como un niño con muchos amigos que quiso ser químico, estudió derecho y se convirtió en político. Pero esa vena ya era notoria desde su adolescencia cuando su ideología parecía otra.

Es el segundo de seis hermanos en una familia de origen humilde que vivía de la agricultura, y ahora parece tener la tarea no de ganar la elección, sino de conseguir al menos el 3% de la votación total para que su partido no deje de existir en Baja California.

—¿Qué recuerdos tiene de su infancia?

Nací en un ranchito en el Valle de Mexicali. Mi padre campesino y conserje de una escuela, mi madre ama de casa. Mi padre alcanzó el tercero de primaria y mi madre el quinto de primaria, sin embargo siempre nos inculcaron que había que estudiar. Aprendí a nadar en los canales de riego del Valle de Mexicali cuando no estaban encementados. Aprendí a pizcar algodón porque había que trabajar y aportar algo a la casa. Jugaba futbol, mucho futbol, era mi pasión. La preparatoria la estudié en Guadalupe Victoria, y allí organicé mi primera huelga porque el director no presentaba las mejores características para la preparatoria. Fuimos apoyados por muchos padres de familia y logramos lo que queríamos. Quería estudiar para abogado o para químico, nada más que para químico tenía que ir a Guadalajara y me dijo mi padre que no había dinero. Decidí estudiar para abogado y me fui a México, donde viví con una tía. Estudié y terminé mi carrera de derecho con un promedio casi de nueve. Empecé a hacer lo que me había apasionado toda mi vida: litigar, ejercer mi profesión de abogado, y monté un despachito.

—¿Cómo inició en la política?

Participé en el Partido Socialista Unificado de México, en el Partido Comunista en la universidad. Finalmente encontré en la política lo que me gustaba. Un día el licenciado Rigoberto Cárdenas Valdez, ex rector de la Universidad Autónoma de Baja California, me regaló unos estatutos del PRI; los leí y me enamoré. Luego fui invitado por Hugo Abel Castro Bojórquez. En ese tiempo yo era presidente de la Asociación de Abogados de Mexicali. Me incorporé al PRI como secretario de elecciones del comité municipal y ahí empezó.

—¿Por qué ser candidato a gobernador ahora?

Por responsabilidad. El PRI atraviesa una crisis política generada por los malos priistas. Porque quienes hicieron negocio y se enriquecieron del PRI, ahorita ya no les sirvió y se fueron a otro partido, están en Morena. Se fueron porque el PRI ya no es el instrumento que necesitan para enriquecerse, y nos dejaron a la militancia, a los que como yo crecieron desde abajo y sienten el orgullo de que tu padre te haya dicho: ‘’Hijo, yo tengo mi parcelita de 20 hectáreas gracias al PRI, y esta casa me la dieron gracias al PRI’’. De esos soy yo. No de los que tienen grandes residencias, no tengo cuentas en el extranjero. Vivo en mi tierra que es Mexicali, tengo mi casa con crédito hipotecario que estoy pagando y a veces le batallo. Soy común a todos los bajacalifornianos.

—¿Tiene negocios además de su despacho?

Una tiendita de saldos, de eso vivimos.

—Dicen que en esta elección el PRI puede perder el registro como partido local.

—De ninguna manera. El PRI va a ser una competencia y va a ser una competencia fuerte, tenemos muchas probabilidades. La ciudadanía es inteligente. Efectivamente en la elección pasada nos fue mal, como nos fue cuando ganó Fox y ganó Calderón. Ahora el PRI tiene una gran responsabilidad y una gran ventaja: ya no están con nosotros los malos, se fueron a Morena.

—¿Qué piensa cuando escucha Morena o Andrés Manuel López Obrador?

—Soy un gran admirador del presidente de la república. Trae una lucha muy fuerte en la que debemos todos apoyar: contra la corrupción. Nada más que aquí en Baja California es diferente. Quienes encabezan el partido Morena no representan los valores de López Obrador.

—Entre la población parece que Morena sí es la alternativa.

—El bono ciudadano de López Obrador es muy importante y vigente, pero el bono que tendrá Morena Baja California es diferente. El humor social no está como antes. La gente ya se dio cuenta que el IVA no es como nos lo dijeron, que el ISR tampoco. La gente está razonando poco a poco.

—¿Cuál considera el problema más urgente en el estado?

—El más urgente que tenemos que revisar, es inseguridad. Tijuana no puede seguir siendo catalogada la ciudad más violenta del mundo. Debemos luchar para que pueda ser una ciudad de primer mundo, pero con seguridad pública para que el turismo venga en paz. El narcomenudeo es terrible en Tijuana y en muchas partes del estado. Eso origina violencia e inseguridad, y mientras sigan aumentando las adicciones, seguirá aumentando la inseguridad. Si soy gobernador voy a aplicar medicamentos a jóvenes adultos, no encerrarlos. Hay un medicamento que se está utilizando en Rusia y Alemania que se llama Naltrexona y se hace mediante un chip que implantas al adicto y deja de consumir. Opiáceos. Heroína, cocaína, cristal, la mezcla que hacen de cristal con heroína, alcohol, marihuana. Lo voy a hacer como gobernador, porque sé cómo hacerlo. Es un proyecto que hicimos en Guadalajara donde tuvimos 60 jóvenes y 57 casos de éxito. Les pones el chip y les das terapia psicológica y psiquiátrica durante seis meses. Ese muchacho recupera sus capacidades físicas y sus órganos internos. El medicamento se dirige al sistema neurológico, les quita la ansiedad de consumir.

—¿Tiene una propuesta para la niñez?

Como gobernador voy a traer de nuevo las estancias infantiles que el equipo de Morena ha quitado. Es importantísimo que muchas madres trabajadoras puedan dejar a sus hijos bien seguros cuando vayan a trabajar. Tenemos que tener escuelas de tiempo completo. El gasto educativo debe irse más a la educación que a los sueldos. Hay que garantizar el sueldo a los maestros, conmigo los maestros no le van a batallar.

—¿Y al abasto de agua qué solución le da?

—Es un tema que debe considerarse como derecho universal de los individuos. Estoy de acuerdo en que se hagan plantas desaladoras pero no para vender el agua a Estados Unidos, sino para que se consuma aquí donde se ocupa. Vamos a hacer las desaladoras pero para que la gente tenga un precio adecuado y pueda consumirla sin grandes deudas, no para hacer negocio.

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