2 de octubre: la herida sigue abierta | Newsweek México


2 de octubre: la herida sigue abierta



  • Estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades, así como la Facultad de Derecho exigen a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí retirar de los edificios las placas alusivas al expresidente Gustavo Díaz Ordaz, principal represor de la lucha estudiantil en 1968.

Este año se conmemoran 50 años del movimiento estudiantil de 1968, pero el 2 de octubre tiene un significado especial en la memoria colectiva de los mexicanos, ya que es en esta fecha cuando se aplacó el movimiento de manera represiva y tajante por parte del régimen del expresidente Gustavo Díaz Ordaz.

Un año explosivo

Este movimiento no solo fue en México, sino que surgió desde antes en varias partes del mundo, principalmente entre estudiantes, quienes salieron a las calles de Berlín, Perú, Checoslovaquia (actual República Checa y Eslovaquia), Francia y Estados Unidos, entre otros, en busca de sus derechos civiles y demandas de no represión.

Marcha en Helsinki. Foto: Wikicommons

México se preparaba para unas olimpiadas, las primeras realizadas en América Latina, por lo que se llevaban a cabo las acciones necesarias para mantener la estabilidad en el país y dejar una buena impresión en los visitantes, además de realizar la llamada Olimpiada Cultural en el marco del evento deportivo, la cual llevaba como lema “Todo es posible en paz”.

En México, el movimiento creció después de que el 22 de julio de ese año estudiantes de las vocacionales 2 y 5 se enfrentaron a estudiantes de la Preparatoria 4 en las inmediaciones de Balderas, enfrentamiento que fue reprimido por el Cuerpo de Granaderos del Distrito Federal, gobernado en ese entonces por el general Alfonso Corona del Rosal, quien años después calificaría como “falsedades” todo lo que se ha dicho del Movimiento del 68.

Tras esto, los estudiantes conformaron el Comité de Huelga en la UNAM y en el IPN comenzaron a realizar manifestaciones y presentaron un pliego petitorio al gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, exigiendo la desaparición del Cuerpo de Granaderos del Distrito Federal, además de la indemnización de las víctimas y la liberación de presos políticos, entre otras demandas.

Los jóvenes universitarios potosinos no fueron ajenos a la lucha, pues participaron a través de la Federación Universitaria Potosina (FUP) dirigida por Lauro Miguel García, condenado la represión aquel 2 de octubre.

Al movimiento se sumaron también algunas universidades públicas de los estados de Coahuila , Guanajuato, Sinaloa, Michoacán, Nuevo León, Tamaulipas, Jalisco, Tabasco, Yucatán, Oaxaca, Querétaro, Chihuahua y Puebla.

La matanza

Después de varias descalificaciones que diferentes medios de comunicación realizaron en contra del movimiento y de volar mediante un tiro de bazuca el portón de la Preparatoria 1 de San Ildefonso, donde se contaron cerca de ocho estudiantes muertos, los miembros del Comité de Huelga de las distintas universidades, ya incluida Chapingo, además de otros comités de huelga de distintos gremios sindicales, salieron a realizar la llamada Marcha del Silencio, donde se aseguran de no gritar ninguna consigna para no “mancillar la figura del presidente” quien en su informe había declarado que habían “sido tolerantes hasta excesos criticables, pero todo tiene un límite”.

Foto: Wikicommons

El 2 de octubre por la tarde, estudiantes de la UNAM, el IPN, Chapingo, entre otras escuelas, se congregaron en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, donde fueron acorralados por el ejército, además de que en la manifestación se infiltró el grupo paramilitar denominado Halcones, coordinado por el expresidente Luis Echeverría. La matanza de estudiantes comenzó en la tarde y siguió por el resto del día y la madrugada, allanando departamento por departamento de la unidad habitacional hasta sacar a todos los que pudieran, con lo cual se dio el primer paso para el declive del movimiento.

Debido a todos estos hechos, y a 50 años de su conmemoración, varias organizaciones estudiantiles en México se han preparado para conmemorar el 2 de octubre con movilizaciones y eventos culturales.

Para no olvidar

Desde la cultura se han realizado múltiples homenajes a los estudiantes que fallecieron ese día. Rojo Amanecer, película de 1989 dirigida por Jorge Fons y estelarizada por Héctor Bonilla y Valentín Trujillo, narra la historia de una familia entre el 2 y 3 de octubre en la Unidad Tlatelolco.

La escritora y periodista Elena Poniatowska escribió La Noche de Tlatelolco y en 2007 se realizó la recopilación de testimonios para el libro Memorial del 68. También se pueden encontrar películas como Tlatelolco, verano del 68, de 2013, en donde se cuenta la historia de una pareja de estudiante en el contexto de las huelgas.

Por último, la plataforma Amazon lanzará hoy la serie Un Extraño Enemigo, la cual aborda el tema con una dura crítica a la participación de los expresidentes Echeverría y Díaz Ordaz.

Foto Blogspot

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