Los productos de limpieza podrían ser una causa de obesidad infantil


Los productos de limpieza podrían ser una causa de obesidad infantil



Unos investigadores previenen que los productos para la limpieza doméstica alteran las bacterias intestinales, y esto podría ocasionar que los niños desarrollen sobrepeso.

Científicos canadienses descubrieron que los niños que viven en hogares donde se utilizan desinfectantes por lo menos una vez por semana tienen un mayor índice de masa corporal (IMC) al cumplir los tres años de edad que los niños que cuyo contacto con esos productos es menos regular. En contraste, los niños criados en hogares donde se utilizan sustancias más ecológicas mostraron menor tendencia a desarrollar sobrepeso.

Los investigadores resaltan que, en las últimas dos décadas, cada vez más hogares han estado utilizando desinfectantes, y que se están realizando diversos estudios para esclarecer qué representa esto para la salud infantil. Dichos estudios analizan la microbiota intestinal (las bacterias que viven en el aparato digestivo), la cual, según crecientes evidencias, puede afectar de todo: desde nuestra salud mental hasta nuestro riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.

Para el artículo publicado en Canadian Medical Association Journal, los científicos examinaron la flora intestinal de 757 bebés de tres y cuatro meses de edad, quienes formaban parte de la cohorte Canadian Healthy Infant Longitudinal Development (CHILD). Al principio de la investigación obtuvieron muestras de materia fecal con objeto fin de identificar las bacterias que poblaban sus intestinos. Así mismo, interrogaron a los padres en cuanto a la frecuencia con que utilizaban productos de limpieza en casa, y también visitaron sus domicilios para verificar la información. Por último, conforme los niños cumplían uno y tres años, repitieron las evaluaciones y registraron el peso.

La investigación reveló que la microbiota intestinal de los niños difería dependiendo de los productos de limpieza utilizados en casa. Por ejemplo, los niños expuestos con frecuencia a los desinfectantes mostraron mayores niveles intestinales de la familia bacteriana Lachnospiraceae que los demás participantes, mientras que sus niveles del género Haemophilus fueron más bajos. Por su parte, los niños expuestos a productos ecológicos tuvieron poblaciones más reducidas de Enterobacteriaceae.

Al registrar el peso a los tres años de edad descubrieron que los niños expuestos a desinfectantes presentaron valores IMC más elevados, en tanto que los que convivían con productos ecológicos -incluidas las sustancias caseras que contienen vinagre- mostraron la tendencia inversa.

La Dra. Anita Kozyrskyj, líder del estudio y profesora de pediatría en la Universidad de Alberta, dirige un proyecto que investiga el impacto del microbioma intestinal en la salud de los bebés. Kozyrskyj explicó a Newsweek que Lachnospiraceae son bacterias que forman parte de la microbiota intestinal humana normal. Sin embargo, sus niveles son reducidos en niños de tres y cuatro meses, y aumentan con la edad. “De allí que nuestros hallazgos se refieran a los niveles o la ‘dosis’ de Lachnospiraceae, y no a su presencia o ausencia en lactantes pequeños”.

Los resultados fueron similares en experimentos animales, en los que analizaron muestras fecales de lechones recién nacidos que estuvieron continuamente expuestos a desinfectantes en aerosol. Así mismo, Kozyrskyj reveló que las poblaciones de ratones con mayores niveles de Lachnospiraceae en la microbiota intestinal almacenaron más grasa y presentaron una mayor resistencia a la insulina.

La científica reconoció que el estudio pudo verse limitado porque dependió de la información que proporcionaron los padres sobre el uso de desinfectantes, y no contempló las marcas comerciales.

Por otra parte, el equipo no descarta que otros factores pudieran contribuir al peso de un niño, agregó Kozyrskyj.

“Los bebés que crecieron en hogares donde utilizaban productos de limpieza ecológicos tuvieron niveles más bajos de Enterobacteriaceae. No obstante, no encontramos evidencias de que esos cambios en el microbioma causaran la disminución del riesgo de obesidad”, informó.

“Una explicación posible es que las madres que usaron productos ecológicos durante la gestación siguieron dietas más nutritivas y tuvieron un embarazo más sano. De esa manera, pasaron su microbioma saludable a sus recién nacidos, lo cual redujo la posibilidad de que, al cabo de tres a cuatro meses, sus bebés presentaran niveles más bajos de Enterobacteriaceae y desarrollaran sobrepeso”.

Pese a ello, Kozyrskyj opina que las evidencias que reunió su equipo bastan para sugerir que debe evitarse el uso excesivo de desinfectantes, ya que esos productos pueden dañar la microbiota humana.

“Si los lactantes se ven expuestos, el cambio en la composición de la microbiota durante un periodo crítico para el desarrollo humano podría afectar todo el sistema inmunológico”, concluyó.

La Dra. Cecilie Svanes, profesora del Centro para Salud Internacional en la Universidad de Bergen (quien no intervino en el estudio) calificó esta investigación de “muy importante”. A principios de este año, Svanes y su grupo publicaron un estudio propio, en el cual sugirieron que los productos de limpieza podrían ser tan dañinos para los pulmones como fumar una cajetilla diaria de cigarrillos.

En entrevista con Newsweek, puntualizó: “[La investigación] aporta evidencias nuevas y altamente significativas al conocimiento emergente los sobre graves efectos para la salud asociados con los químicos para la limpieza”.

Dichos efectos podrían ser aun peores, ya que muchos padres no informan sobre el uso de productos de limpieza en casa, agregó.

“Esta investigación podría dar origen a estudios adicionales que identifiquen las sustancias activas específicas de los productos de limpieza, y el mecanismo por el cual influyen en la salud”.

“También es conveniente tener cuidado con los químicos de limpieza ecológicos”, añadió Svanes. “Hay investigaciones que demuestran que asear con agua y tela de microfibra, en casi todos los casos, es preferible a cualquier sustancia química; y considero que es una opción más segura, sobre todo si hay bebés en casa”.

Este artículo fue actualizado con los comentarios de la profesora Cecilie Svanes.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek

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