Camboya, el hijo pequeño de China


Camboya, el hijo pequeño de China



Después de tres décadas del gobierno del primer ministro Hun Sen, los camboyanos acudieron a las urnas el 29 de julio para darle a su hombre fuerte otro periodo de cinco años. La victoria fue predeterminada. Los amigotes de Hun Sen no solo acabaron con su oposición principal, el Partido de Rescate Nacional de Camboya (PRNC), sino que tuvo el apoyo de un aliado colosal con mucho dinero: China.

En el gobierno de Hun Sen, miles de millones de dólares en inversiones chinas han ayudado a Camboya a convertirse en una de las economías de más rápido crecimiento en el mundo. El flujo financiero ha sido parte de una enérgica estrategia china para obtener el poder en Camboya tras años de influencia de Estados Unidos. Para 2017, China se convirtió en el principal socio comercial de Camboya, con el volumen total de comercio alcanzando 5,800 millones de dólares, 22 por ciento más que en 2016.

Con este giro hacia China, “Hun Sen se ha revelado explícitamente y le dijo a Occidente: ‘Ya no necesito su dinero’,” dice Alice Harrison, una alta activista del grupo de derechos humanos Global Witness, el cual ha realizado un informe detallado de la elite gobernante camboyana y sus conexiones enormes con Beijing. “Con tantísimo financiamiento chino, la economía ha llegado al punto en que se siente muy segura en manos de ellos”.

Pero pocas de estas recompensas les llegan a los camboyanos comunes. “En una gran cantidad de casos, los beneficios han sido mínimos o negativos”, dice Sebastian Strangio, autor de Hun Sen’s Cambodia [La Camboya de Hun Sen, traducción no oficial del título]. “Las compañías estatales chinas usualmente traen su propia fuerza laboral para construir infraestructura, como caminos, presas y puentes. Y muchos aldeanos han perdido sus tierras por proyectos de presas y bienes raíces”.

A pesar de una economía floreciente, la deuda interna entre la población (15 millones de personas a finales de 2017) ha crecido a un máximo histórico de $2,800 millones de dólares), según el Banco Nacional de Camboya. Pero Hun Sen trabaja para regresarle los favores a China y aplaudir su ayuda. “Me gustaría evaluar muy positivamente al gobierno chino en el respeto a nuestra independencia, soberanía y varias medidas implementadas por [Camboya] con el fin de proteger la seguridad social y la estabilidad”, dijo el primer ministro durante un discurso el 2 de julio.

En 2016, Hun Sen impidió que la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ANSA) condenara unilateralmente a China por sus reclamos territoriales en la disputa del Mar de China Meridional. También en repetidas ocasiones ha salido en defensa de proyectos chinos a gran escala, a pesar de las muchas críticas de que han creado un circuito económico cerrado que deja detrás de sí daño medioambiental, junto con pocos beneficios para los camboyanos.

Pero para Hun Sen esto tiene sentido, conforme el autócrata se aleja de la ilusión de democracia que la ONU ayudó a establecer en las primeras elecciones de Camboya posteriores al genocidio, en 1993. Conforme ha aumentado el control que ejerce sobre el país, también lo ha hecho la inversión china.

Imagen: Grandvoyage

La carrera de Hun Sen para consolidar el poder empezó después de casi perder la elección de 2013, proceso electoral que tuvo bastantes protestas violentas por supuesto fraude. Él obligó al cierre de instituciones democráticas que habían funcionado por casi tres décadas, incluida la ASAN y Radio Free Asia, financiadas por Estados Unidos. El año pasado, encarceló a Kem Sokha, líder del PRNC, bajo cargos falseados de traición, mientras la Suprema Corte disolvía por completo al PRNC, obligando a sus dirigentes restantes a exiliarse.

Las acciones marcan lo que activistas de la oposición dicen que es la muerte de la democracia en Camboya. Con esta elección, comenta Mu Sochuais, vicepresidenta del PRNC, “la democracia está muerta y es totalmente una farsa. Hun Sen no será un líder legítimo en el próximo gobierno”.

El 27 de julio, Hun Sen y su Partido Popular de Cambodia (PPC) entretuvieron a decenas de miles de partidarios vestidos con camisas y gorras blancas, quienes blandían banderas y gritaban consignas mientras viajaban hacia la ciudad capital de Phnom Penh para su mitin masivo. Durante su discurso, Hun Sen tildó a los miembros del PRNC de traidores y defendió su disolución como un medio necesario para mantener la estabilidad del país. “Si no los eliminábamos con puño de hierro, tal vez ahora Camboya estaría en una situación de guerra”, dijo él. “Sin paz, sin desarrollo. Votar por el PPC garantizará la paz”.

Las represiones de Hun Sen han hecho que la Unión Europea (UE) reconsidere un programa vital de comercio libre de impuestos (Todo Menos Armas) de importaciones camboyanas. Mientras tanto, Estados Unidos retiró el apoyo financiero a la elección reciente. China rápidamente llenó el vacío, supuestamente dándole al Comité Nacional Electoral $20 millones de dólares para equipo, incluidas cabinas de votación, laptops y computadoras. “[China] solo quiere asegurarse de que sea quien sea que gane continúe las mismas relaciones con ellos, con la misma trayectoria”, opina Ou Virak, director del grupo local de expertos Future Forum.

China ciertamente está protegiendo sus intereses, y su donación generosa probablemente tuvo algo que ver con una elección en Malasia la primavera pasada; Mahathir Mohamad, el nuevo primer ministro malasio, ahora reevalúa los miles de millones de dólares en proyectos chinos aprobados por el gobierno anterior. Pero la donación de China a Camboya no fue solo financiera: en julio, FireEye, compañía estadounidense de investigación en seguridad, reveló evidencia de que un equipo chino de hackers se infiltró en sistemas de computadoras que pertenecían al Comité Nacional Electoral de Camboya, líderes de la oposición y medios de comunicación. En medio de las acusaciones, Xiong Bo, embajador chino ante Camboya, ha tratado de desviar la atención mediante criticar a la UE por amenazar la participación de Camboya en el programa de comercio Todo Menos Armas.

“No importa qué decida hacer la UE”, comentó Xiong el 23 de julio, “China continuará expandiendo y ahondando su cooperación con Camboya en todos los campos, especialmente en términos de relaciones comerciales y económicas”.

Para algunos expertos, el nivel de involucramiento sin paralelo de China en las elecciones de Camboya es un indicio de las cosas por venir, conforme la inversión creciente de China en otros países de la región —parte de la gigantesca iniciativa euroasiática “Un Cinturón, Una Ruta”— alcanza niveles históricos.

“Ciertamente no tiene precedentes, pero el retroceso de la democracia no solo sucede en Camboya”, dice Virak. “El denominador común es China”.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek

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