Solo, una anécdota de Star Wars | Newsweek México


Solo, una anécdota de Star Wars



¡SPOILER ALERT!

Contar los orígenes Han Solo, parecería una buena idea: engaño, cinismo y gallardía, ¿Qué podría salir mal? Pero ni las revelaciones, ni las referencias logran que esta película sea algo más que solo una historia de Star Wars.

Combinando una película de atraco y el estilo western que caracteriza a la space opera de la saga, Solo: A Star Wars Story intenta mostrar cómo es que Han Solo (Alden Ehrenreich) se convirtió en el contrabandista sinvergüenza que conocimos en la primera trilogía. Además cuenta cómo conoció a Chewbacca y obtuvo el Halcón Milenario en un juego de cartas contra Lando Calrissian (Donald Glover).

Sin embargo, la película decepciona. Todas las historias sobre Han Solo que podrían ser épicas o conmovedoras (en parte por la predisposición del personaje a engrandecerse), se quedan en mera anécdota. Por una parte es porque Han nunca crece, debido a que cuando lo conocemos ya es un contrabandista, si no curtido, sí con mucha experiencia.

La película inicia 14 años antes de la destrucción de la primera Estrella de la Muerte. Un joven Han Solo ha robado una cápsula de un costoso combustible para escapar con su novia Qi’ra, (Emilia Clarke) de su planeta natal, Corellia.

Sin embargo, este plan lleva a una persecución por parte del sindicato criminal para el que trabajan y al llegar al puerto espacial para viajar a otro planeta, únicamente Han logra escapar y Qi’ra es detenida por agentes imperiales.

Aquí empieza la película, nuestro héroe promete regresar a rescatarla y ve como única alternativa enrolarse en la academia de cadetes del Imperio (como se revela en comics) y un día volver por su amada. Pasan tres años e igual que su formación como contrabandista, no vemos nada de su experiencia en las filas del Imperio.

Así transcurre más o menos todo filme, todo pasa porque antes lo dijeron en las películas, cómics, novelas o guías visuales de la franquicia. La mayoría de las referencias, salvo una que otra, ocurren de manera fortuita o forzada.

No se dan el tiempo para explicar la infancia de Han Solo, por qué comenzó a trabajar en el mundo del crimen, cómo desarrolló su relación con Chewbacca y Lando, y así aumentar las expectativas de ver el Halcón Milenario en su esplendor.

Si a caso, la cinta nos dice en un pequeño diálogo que el padre de Han construía naves como el “Halcón” en Corellia y que este nunca pudo cumplir su sueño de convertirse en piloto. Parece que estas cuestiones se resolverán en diferentes medios o futuras películas o serán ignorados y desechados como en el caso de los Episodios VII y VIII.

En otros aspectos, salvo los personajes de Chewbacca, Donald Glover y Woody Harrelson —Becket, un intento de mentor de Han Solo—, los demás no son tan buenos: Alden Ehrenreich, aún cuando repite las mismas frases y ademanes, no termina de llenar los zapatos de Harrison Ford; y el personaje de Emilia Clarke, parece estar presente solo para contar la historia de amor, que además no es trágico ni tierno.

Por otra parte las escenas de acción nunca logran emocionarte, en parte porque sabes que Han, Lando y Chewie van a sobrevivir, pero pudieron al menos mostrar de manera emocional el impacto de la “vida en el crimen” sobre los personajes.

Por ejemplo, en los cómics de Legends (los cuales ya no forman parte de la saga), formando parte del Imperio, Han participa en una misión que busca acabar con un motín de esclavos liderado por Chewbacca y otros de su raza, pero al presenciar la masacre, se compadece por el wookie y el lazo entre los dos comienza a crecer.

Total, no es que tuviera que cambiar el personaje de Han Solo, pero sí necesitaba ese momento catártico para convertirse el icónico pirata espacial que conocemos. El hiperpropulsor de esta película está dañado.

Este 25 de mayo se estrenará este segundo spin-off de la franquicia, bajo el título en español de “Han Solo: Una Historia de Star Wars”.

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