Todavía le dan un mal nombre al amor

Todavía le dan un mal nombre al amor

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Todos los álbumes de Bon Jovi clasificados, del peor al mejor.

 

“Ya era hora”, dijo Jon Bon Jovi cuando su banda fue nombrada —finalmente— en el Salón de la Fama del Rock and Roll en abril.

Tiene razón. Si la banda de rock de Sayreville, Nueva Jersey, formada en 1983, fuera una persona, sería lo bastante vieja para postularse a la presidencia. Ningún otro acto de la época del hair metal ha mostrado la misma persistencia. Si eres un fan de Bon Jovi, semejante longevidad asombrosa es un don que hace felices a sus discípulos y muy rico a su cantante. Y si odias a Bon Jovi, bueno, tienes que darle a la banda algo de mérito por haberte fastidiado tantísimos años.

El apetito sin fondo de Bon Jovi por los riffs poderosos y las baladas locas de amor ha sido documentado en 13 álbumes de estudio. La voz áspera del líder Jon Bon Jovi y su tendencia a dispararse, los ganchos idóneos para las arenas, justo con riffs de pop-metal confiablemente bombásticos, convirtieron a la banda en una máquina de éxitos indelebles. A veces ridiculizados como los Springsteen de los pobres dadas sus raíces compartidas en Jersey, Bon Jovi merece respeto (¡sí, en serio!) por combinar el atractivo obrero del Jefe con la sordidez del hard rock y arreglárselas para evolucionar y perdurar. Cuando John dice que ha “visto un millón de caras y rockeado con todas ellas”, técnicamente se queda corto.

En honor de la gira actual de la banda, clasificamos todos los álbumes de estudio, sin contar Burning Bridges (una recopilación) o los refritos acústicos de This Left Feels Right. ¡Que comience la discusión!

13.

THE CIRCLE (2009)

En algún momento, Bon Jovi se graduó de la testosterona glam de su período de la década de 1980 y la magnificencia obrera de su música de la década de 1990 para convertirse en proveedores de clichés sobre sublevarse y superar las dificultades. The Circle es un ejemplo especialmente soso de esto último, en el que Jon Bon Jovi suena más como un tedioso orador motivacional que una estrella de rock. El grupo se fusila a U2 en “We Weren’t Born to Follow”, a Collective Soul en “Bullet” y a sí mismos en “Work for the Working Man”, que recicla descaradamente la línea de bajo de “Livin’ on a Prayer”. Una tos húmeda sin chiste en vez de un álbum de rock.

12.

WHAT ABOUT NOW (2013)

El problema aquí no es que la banda ha madurado desde sus días de sátiros del hair-metal. Es que toda la sexualidad y personalidad de la juventud de Bon Jovi ha sido destruida en favor de un arena rock sin brillo e insípido. Bon Jovi ha dependido tremendamente de los trucos digitales en el estudio desde su éxito de 2000 “It’s My Life”, pero nunca había sonado tan impersonal y producido excesivamente.

11.

THIS HOUSE IS NOT FOR SALE (2016)

No hay grandes sorpresas o revelaciones inesperadas en el 13º álbum de estudio de Bon Jovi, el primero sin el secuaz de toda la vida de Jon, Richie Sambora, quien abruptamente dejó la banda en medio de una gira (remplazado por Phil X). Hay algunos ganchos y riffs de guitarra agradables; los mejores momentos incluyen la estridente pista homónima, que reafirma la fe de Bon Jovi en su propia institución después de tres años de adversidades, incluida la salida de Sambora (para pasar más tiempo con su familia) y un lío con su disquera.

10.

HAVE A NICE DAY (2005)

Este fue el primer álbum que se sintió como solo otro disco de Bon Jovi. El exitoso sencillo homónimo de Day ayudó a hacerlo un éxito comercial, pero no rehízo a la banda para una nueva era o conquistar a una nueva generación de fans, como lo hicieron Keep the Faith y Crush en 1992 y 2000 respectivamente. Hay algunas gemas —“I Want to Be Loved”, “Who Says You Can’t Go Home”—, pero por lo demás, el álbum es tan impersonal e inofensivo como el título.

9.

7800° FAHRENHEIT (1985)

Odio los decepcionantes segundos álbumes: October, de U2; Give ‘Em Enough Rope, de The Clash, y 7800° Fahrenheit, de Bon Jovi. Todos los segundos intentos decepcionantes se hallan en medio de debuts exitosos y reveladores terceros álbumes. “King of the Mountain” presume de un elegante estribillo en llamada y respuesta, y “Only Lonely” sigue siendo una favorita de los fans, pero demasiado del álbum suena vacilante y cursi, pero no cursi en el sentido espectacular, que motiva a alzar el puño, que hizo de Slippery When Wet un monstruo cultural y de ventas. El álbum es interesante por una razón: revela cómo sonaba Bon Jovi antes de que la banda descifrara cómo necesitaba sonar Bon Jovi.

8.

LOST HIGHWAY (2007)

O te mueres joven o vives lo suficiente para hacer un disco country. En 2007, Bon Jovi —al parecer vigorizados por una versión exitosa en estilo country del sencillo de 2006 “Who Says You Can’t Go Home”— viajó a Nashville. Tal vez “disco country” sea una exageración: esto es un relajado AOR pop rock con algunas guitarras de acero con pedal, violines y colaboraciones de LeAnn Rimes (no mala) y Big & Rich (en verdad atroz).

7.

BOUNCE (2002)

En 2002, todo el mundo escribía himnos posteriores al 11/9. Después de que te abres paso entre los clichés patrioteros de “Bounce” y “Undivided” —“Aun cuando una vez estuvimos divididos / Ahora estamos unidos” es la declaración con más carga política que Bon Jovi hará jamás—, esta grabación es un revoltijo de guitarras nü metal y producción híperprofesional, al estilo de “It’s My Life”. El material rescatable se da en la parte más suave: “Misunderstood”, una de las baladas más pegajosas de la banda; “Right Side of Wrong”, un himno criminal con referencias a Butch Cassidy y un piano al estilo de Elton John, y “Joey”, un primo distante de “Blood on Blood” de 1988.

6.

BON JOVI (1984)

El inofensivamente disfrutable debut de la banda es más notable por su portada hilarante (¡ahí está Jonny!) y por contener “Runaway”, el éxito que presentó a estos románticos con cabello de poodle a los escuchas del Top 40. (También es la única pista temprana de Jovi que la banda siguió tocando en sus conciertos después de que New Jersey salió en 1988.) La mayoría de las canciones aquí son indistinguibles del montón chabacano de glam metal a mediados de la década de 1980. Escucha la pista “Shot Through the Heart”, que no tiene nada que ver con su éxito posterior “You Give Love a Bad Name”. Eso es como si los Red Hot Chili Peppers tuvieran una oscura canción temprana llamada “Sometimes I Feel Like I Don’t Have a Partner”.

5.

CRUSH (2000)

Una argumentación impresionantemente hábil sobre envejecer con gracia, incluso si tienes que contratar a la máquina de karaoke consciente Max Martin para hacerla. Este álbum no solo fue el segundo regreso importante de Bon Jovi en la misma cantidad de décadas; se las arregló para convertir a toda una nueva generación de fans, principalmente gracias al megaéxito “It’s My Life”, asistido por Martin, que actualizó la talk box de Sambora con una gama de bucles digitales y silbidos. Ya no está el pesimismo de These Days de 1995. Con algunos de sus mejores ganchos, Crush halla a Bon Jovi deslizándose confiadamente en un andrajoso heartland rock (“Just Older”), un contoneo al estilo de Tom Petty (“Two Story Town”) y el pop glorioso al estilo de The Beatles (“Say it Isn’t So”).

4.

SLIPPERY WHEN WET (1986)

Este no es el mejor álbum de Bon Jovi, pero sí el más icónico. Las ocho semanas del álbum en la cima de las listas Billboard transformó a los cinco en superestrellas mundiales prácticamente de la noche a la mañana. También definió la era del pop metal. Los éxitos son inmensos: en cualquier noche, por lo menos cuatro canciones de este álbum son aulladas en un bar de karaoke en alguna parte de tu ciudad. Escucha especialmente: el himno obrero y la mejor canción de Bon Jovi, “Livin’ on a Prayer”, que estuvo a punto de no ser incluida en el álbum, y “Wanted Dead or Alive”.

3.

KEEP THE FAITH (1992)

Se cortaron el cabello pero conservaron los ganchos. A cualquiera que se pregunte cómo Bon Jovi se las arregló para no solo sobrevivir sino para de alguna manera florecer durante la era del grunge, le recomiendo escuchar Keep the Faith, que se deshizo de la anticuada iconografía del hair metal, incorporando una producción más nítida y más talento musical. El gambito funcionó: Bon Jovi recuperó su trono del rock a finales de 1992, de la mano de algunas de sus mejores canciones: la energizante pista homónima, la épica de casi 10 minutos “Dry County” y la balada “In These Arms”. (Confesión: si no fuera por la balada “Bed of Roses”, la cual en verdad apesta, lo habríamos calificado más alto.)

2.

THESE DAYS (1995)

Si eres del tipo que le gusta Bruce Springsteen, puedes considerar este el Darkness on the Edge of Town de Bon Jovi: una aberración inusualmente pesada de la marca típica de la banda de éxitos para sentirse bien, poblada de canciones sobre crisis espiritual y desesperación económica. Las letras son una lista de control de los síntomas de la depresión: “Se hace cada vez más difícil mantenerse firme”, “Perdí toda mi fe en Dios”, etc. Funciona bien porque es la grabación rara de Bon Jovi que no solo busca complacer, y porque la sensación seria de desesperación está apoyada en los arreglos más blueseros de la banda a la fecha. La deprimente “Something to Believe In” y “Damned” son platos fuertes menos conocidos, entre el mejor trabajo de la banda.

1.

NEW JERSEY (1988)

Si Bill y Ted produjeran un álbum de rock, sonaría así. New Jersey (el título más adecuado para un álbum desde Dirty Mind) es la primera serie de canciones que suena como si hubiera sido grabada para estadios abarrotados y equipados con pirotecnia. Todo en este disco es gloriosamente enorme: los ganchos, los solos, la introducción boba de “Lay Your Hands on Me”, la neblina general de testosterona springsteeniana. Mientras que los éxitos de Slippery When Wet son más reconocibles para el fan informal, New Jersey es un álbum mejor y más variado en general, desde la nostalgia infantil de “Blood on Blood” hasta el himno indeleble contra el matrimonio “Living in Sin”. Bon Jovi nunca hizo un disco perfecto (y aquí también hay algo de relleno, checa “Wild Is the Wind”), pero este representa a la banda —y al pop metal en general— en la cima de su cabello esponjado. Con razón Bon Jovi tuvo que tomarse un descanso de dos años para recuperarse.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek

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