Sin agua, lo peor está por venir | Newsweek México


Sin agua, lo peor está por venir



“Las guerras del siglo XXI serán por agua”

Ismail Serageldin

El agua juega un papel central en el desarrollo de la sociedad. Alrededor del 70% del agua dulce está congelada. Del 30% restante, 20% se usa para cultivar alimentos y sólo 10% para el resto de nuestras actividades productivas y cotidianas.

Así como existe una fuerte desigualdad de la riqueza en el planeta, existe una brutal desigualdad en el acceso al agua.

Mientras que los estadounidenses usan 380 litros diarios de agua por persona, millones en el mundo subsisten con menos de 19 litros al día. Esto es menos que un garrafón casero.

Sólo el 54% de la población mundial cuenta con agua por tubería, mientras que en los países más pobres, los consumidores se desplazan seis kilómetros en promedio para conseguirla.

La falta de acceso a agua limpia y sanidad básica provocan el 80% de las enfermedades a nivel mundial. Las tendencias nos dicen que el problema de la escasez de agua se agudizará, principalmente por dos factores:

El primero es el aumento de la demanda por crecimiento de la población. En los próximos 15 años se sumarán 1,800 millones de personas en regiones con grave escasez de agua.

El segundo es la disminución de la oferta a causa del cambio climático: disminución de ríos y afluentes de agua dulce por la disminución de glaciares en las montañas debido al calentamiento global.

Los problemas de escasez de agua son graves en Baja California. En el municipio de Ensenada se reportan cortes de agua constante. En California, Estados Unidos, ya existe una declaratoria de emergencia por la peor sequía de los últimos 40 años. Para los norteamericanos, la escasez de agua es un tema de seguridad nacional.

El Río Colorado del que dependemos, alimenta las necesidades de ocho estados: Arizona, California, Colorado, Nevada, Nuevo México, Wyoming en EEUU, y Baja California y Sonora en México. Fotografías satelitales muestran la grave disminución del afluente del río.

Las preguntas que surgen son: si en el suroeste de EEUU existe una declaratoria de emergencia y en Baja California se dice muy poco al respecto, ¿qué están haciendo las autoridades para enfrentar el problema que ya nos alcanzó?

La preocupación para la región aumenta si gana el candidato republicano Donald Trump, porque si hay una declaratoria de emergencia, en donde el agua es un problema de seguridad nacional para EEUU, ¿podría verse afectada la cantidad de agua que recibe México?

Con respecto al agua, la mayoría de los científicos señalan que lo peor aún está por venir. Sin agua no hay inversión, sin inversión no hay actividad económica, sin actividad económica no hay empleos, sin empleos no hay ingresos salariales, sin ingresos no hay crecimiento ni desarrollo económico.

Se necesitan nuevos liderazgos locales y regionales que desarrollen una visión de largo plazo, con sus respectivas estrategias, programas y proyectos, con la seriedad que merece. De otra forma, es inútil pensar en desarrollo económico, atracción de inversiones y crecimiento para Baja California.

*El autor es profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Baja California y Fundador del Cluster de Bioeconomía de Baja California.

 

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