Las personas con diabetes tipo 2 tienen un riesgo mayor de padecer alzhéimer que las personas sin esta enfermedad crónica que se caracteriza por niveles altos de azúcar en la sangre, y un nuevo estudió descubrió la conexión.
Un grupo de investigadores de la Universidad de Nevada, en Las Vegas (UNLV), analizó de cerca cómo la diabetes tipo 2 altera la actividad cerebral en áreas vinculadas a la memoria y la motivación. De acuerdo con los especialistas, esta enfermedad debilita la corteza cingulada anterior (CCA), una parte del cerebro que participa en el control emocional y cognitivo.
“Los efectos que encontramos se debieron a una comunicación alterada entre el hipocampo y la CCA. Esta misma vía cambia cuando las personas pasan del envejecimiento saludable al deterioro cognitivo leve, el primer signo demencia”, sostuvo el investigador principal y profesor de Psicología de la UNLV, James Hyman.
Y agregó al tema: “Esto sugiere que la diabetes tipo 2 también está alterando esta vía, lo que podría explicar el fuerte vínculo entre las enfermedades y también respalda la suposición de que el alzhéimer podrá ser una progresión de la diabetes”.
A tenor de los científicos, la CCA desempeña un papel clave en la toma de decisiones y la motivación, además de controlar el hambre o el malestar. La corteza cingulada anterior también ayuda al cerebro a evaluar las recompensas y realizar un seguimiento de los objetivos, que lo hace esencial para el aprendizaje y la memoria.
LA RELACIÓN ENTRE EL ALZHÉIMER Y LA DIABETES TIPO 2
Debido a su papel central en el manejo del comportamiento y las emociones, los cambios en la actividad del la CCA se han vinculado a una variedad de problemas de salud mental, incluida la depresión, la ansiedad y la demencia.
“La CCA es un área natural para examinar la memoria de trabajo y sus interacciones en otras áreas del cerebro están bien documentadas; también juega un papel clave en el procesamiento de recompensas y ayuda a dar forma al comportamiento futuro para maximizarlas”, agregó Hyman.
Los investigadores descubrieron que la diabetes tipo 2 puede cambiar de manera sutil, pero significativa, el modo en que la CCA procesa la información. Utilizando un modelo de rata con diabetes, el equipo descubrió que los niveles altos de azúcar en sangre alteraban la respuesta de las neuronas CCA a las recompensas y las señales espaciales. Las ratas diabéticas mostraron patrones inusuales de actividad cerebral: sus células CCA contenían más información sobre dónde encontrar las recompensas, pero eran menos eficaces al procesarlas.
Según los investigadores, la diabetes puede perjudicar la capacidad de la corteza cingulada anterior de vincular acciones con resultados positivos, lo que podría contribuir a los desafíos cognitivos y emocionales que a menudo se observan en las personas con diabetes.
Hyman argumentó que los investigadores consideran que el hipocampo le dice al sujeto dónde está, y la CCA le dice al sujeto lo que está haciendo y que está recibiendo una recompensa.
LA ESTIMULACIÓN CEREBRAL
Los dos eventos deberían ocurrir juntos, pero no sucede en personas con diabetes tipo 2. “La falta de pausa para saborear era similar a la anhedonia, o falta de sensación de placer”, dijo Hyman.
Este es un síntoma común tanto a la diabetes tipo 2 como a la depresión. Asimismo, proporciona mucha información sobre las dificultades que suelen tener los pacientes para seguir los regímenes de dieta y ejercicio para controlar su diabetes tipo 2.
“Sus cerebros responden de manera diferente a lo que deberían ser eventos gratificantes”.
Los investigadores señalaron que la conexión entre el hipocampo y la CCA podría ser un objetivo prometedor para futuros tratamientos, especialmente para trastornos del estado de ánimo como la depresión, que a menudo están relacionados con la diabetes.
A tenor de Hyman, los científicos planean examinar los niveles de glucosa, así como la estimulación cerebral como formas de normalizar las respuestas de recompensa. Y agregó que es “muy importante” realizar análisis de sangre junto con los exámenes físicos anuales para detectar la diabetes tipo 2 de manera temprana.
“La diabetes tipo 2 no tratada es probablemente el mayor problema, por lo que la detección temprana y el tratamiento atento probablemente ayuden a evitar los peores resultados”, concluyó Hyman. N
(Publicado en cooperación con Newsweek. Published in cooperation with Newsweek)