No todo son albercas: 9 Pozas naturales de todo el mundo que querrás conocer | Newsweek México


No todo son albercas: 9 Pozas naturales de todo el mundo que querrás conocer



El coronavirus provocó el cierre de los clubes de natación y de las piscinas, pero existen otras opciones si lo que buscas es escapar de las rutas conocidas y darte un buen chapuzón antes de que termine el verano.

Desde una laguna en forma de ocho, a la que puedes acceder únicamente después de una extenuante caminata en Australia hasta un pozo de 27 metros de profundidad formado de las rocas de los campos de lava en Samoa, estas son algunas de las pozas naturales de todos los rincones del mundo que puedes explorar en tu siguiente aventura.

 

  1. La gruta

Tobermory, Ontario

Además de ser un excelente lugar para que los caminantes se refresquen, este pedazo del paraíso, situado en el Parque Nacional de la Península Bruce, es conocido por ser bastante frío. Un túnel subte

Foto: Scott Shymko/Getty

rráneo resalta el brillante color azul del agua de la gruta.

  1. La guarida del diablo

Williston, Florida

Con su agradable temperatura de 22 °C durante todo el año, este manantial natural ofrece a sus visitantes la oportunidad de practicar el buceo superficial o profundo para explorar una caverna prehistórica por debajo de la superficie. Su nombre se deriva del vapor que sale de la entrada de la cálida cueva en los meses más fríos.

Foto: Mindy C. Miller

 

  1. Cenote Ik-Kil

Chichén Itzá, México

Para experimentar la belleza de este cenote o poza natural tienes que bajar por una escalera de 26 metros. A diferencia de algunas de las pozas más escondidas en el mundo, esta tiene una cuota de admisión, pero bien vale la pena pagar los pocos dólares que cuesta la entrada para ver personalmente esta gema natural.

Foto: Donald Miralle/Getty

 

  1. Laguna Giola

Astris, Grecia

Grecia está repleta de hermosos paisajes de aguas color turquesa, pero esta laguna marina natural presenta una vista única. Tallada en la roca y accesible desde un camino de tierra marcado con letreros pintados a mano, puedes tener este oasis acuático para ti solo si llegas en el momento adecuado.

Foto: Balate Dorin/Getty

  1. Pamukkale

Denizli, Turquía

Más que un refrescante escape del calor, estos pozos termales ofrecen a sus visitantes la oportunidad de sumergirse en los cálidos manantiales y experimentar un fenómeno natural único. Los pamukkale, que significa “castillos de algodón” en turco, se forman con el agua que corre por los bancos de piedra caliza.

Foto: Keren Su/Getty

  1. Sumidero Bimmah

Muscat, Omán

Aunque muchas personas dicen que este lugar fue producido por la caída de un meteorito, la verdad es que un sumidero natural produjo esta hermosa piscina de agua salada y dulce. Algunos buscadores de aventuras se tiran clavados desde la orilla, pero esto no es necesario gracias a la escalera que conduce hasta el agua.

Foto: Victoria Wlaka/Getty

 

  1. Cascada Kuang Si

Luang Prabang, Laos

La belleza de este lugar va más allá de las pozas de piedra caliza y se extiende hasta la cascada que conduce a ella. Rodeada por la jungla, la cascada cae desde distintas pozas en las que se puede nadar, aunque debes estar alerta, ya que los habitantes consideran que algunas de ellas son sagradas, por lo que están cerradas para los nadadores.

Foto: Tim Gerard Barker/Getty

 

  1. Lagunas en forma de ocho

Sídney, Australia

Llegar a estas lagunas a lo largo de un banco de roca en el Parque Nacional Royal no es para quienes se amedrentan fácilmente, pues para ello es necesario caminar durante más de dos horas por un sendero muy inclinado. Pero para aquellos que estén a la altura del reto, es una vista que vale la pena. Asegúrate de revisar las condiciones antes de tu visita, ya que las mareas pueden hacer que el acceso a las lagunas resulte peligroso, y en ocasiones, las cubre completamente.

Foto: RugliG/Getty

 

  1. Fosa oceánica To-Sua

Apia, Samoa

Esta poza de agua salada, creada tras miles de años de erosión de los campos de lava, puede no ser de fácil acceso, pero bien vale la pena el salto de fe, por así decirlo. El paisaje que la rodea es un exuberante oasis verde que destaca el profundo azul turquesa de las aguas del pozo. Quienes no deseen tirarse un clavado desde la orilla hasta el pozo de 27 metros de profundidad, pueden bajar por una larga escalera de madera.

Foto: Meaghan Skinner Photography/Getty

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Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek

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