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Opinión | El problema no son las energías renovables



Hoy en México se ha identificado una nueva oportunidad de mejora en la industria de la energía, en el mercado eléctrico. Por ello, debe haber una armonía entre la inversión publica y privada para poder contar con una red más confiable de lo que hoy día quiere tenerse.

El 18 de mayo, en la comparecencia del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) ante el Senado, fue aclarado y confirmado que desde 2014 no se ha invertido en el reforzamiento de las líneas de transmisión dentro del sistema eléctrico nacional, lo que indica que en ciertas regiones existe una congestión de la red para poder transmitir la electricidad.

¿Pero qué es confiabilidad en lo que respecta al suministro eléctrico? Según información del Cenace, es la política que mide, principalmente, el número de días de interrupciones a los usuarios.

Derivado de lo anterior, el Cenace toma las decisiones operativas considerando la confiabilidad de todas las centrales generadoras, las cuales mide qué porcentaje de tiempo están fuera por razones de falla o mantenimiento. Los índices de falla y mantenimiento indican la oportunidad de que estén conectadas al sistema eléctrico.

El Cenace también determina los factores de disponibilidad que integran la confiabilidad del sistema eléctrico para considerar que una planta de generación eléctrica opere por un año. Así, tenemos que:

  • Para mantenimiento se considera en promedio un mes por planta.
  • Las fallas representan entre el 2 y 3 por ciento en promedio de la operación.
  • La disponibilidad de las redes de transmisiones se mide por el número de interrupciones por cada 100 kilómetros de línea.

Estos tres factores son los que el Cenace, en forma general, toma en consideración para decidir que una planta puede ser confiable para operar dentro del sistema eléctrico nacional.

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Pero el factor de mayor inconveniente que tenemos actualmente no son las plantas renovables o que una planta quiera realizar la interconexión al sistema eléctrico, sino que está en función de la transmisión de la electricidad. Actualmente, el balance entre el consumo y la producción tiene que estar operando a una frecuencia de 60 ciclos por segundo, esto es, la velocidad con que debe ser movida la electricidad (viaje de electrones). Si la trasladamos a unidades de rotación serían 3,600 revoluciones por minuto, cuyo significado se entiende comparándolo en el número de vueltas que da el cigüeñal de un motor por minuto.

Este dato es la velocidad que debería mantener el sistema para que la electricidad sea transmitida. Imagina un camión de pasajeros que puede subir una cuesta en la primera velocidad a 3,600 revoluciones colina arriba, pero en el transcurso del camino suben otros pasajeros (nuevas plantas), entonces ¿podrá el motor tener la potencia necesaria para subir la colina o tendrá que cambiar la velocidad para aumentar la frecuencia en revoluciones y obtener más poder? Desde luego, tendrá que cambiar de primera a segunda velocidad. 

A grandes rasgos, esto es lo que le falta al sistema de transmisión, invertir en él, para poder admitir nuevas plantas en puntos específicos que presentan una congestión o saturación.

Si se tuvieran plantas y transmisiones adecuadas a la necesidad del mercado, el resultado obtenido sería un sistema más confiable y pronta respuesta ante variaciones en cada hora que el usuario final lo requiera. Ello en el entendido de que no todas las redes están cargadas con el mismo flujo de potencia y varían considerablemente a lo largo del día en función de la demanda.

La generación intermitente en un sistema que no mantiene la potencia en forma constante al máximo del diseño de operación y no tiene una disponibilidad, por lo que realizando inversiones en equipos y software podría eliminarse la variación.

El objetivo en conjunto entre los actuales proyectos de plantas de generación y las nuevas inversiones tendrán que llegar a un punto de acuerdo para minimizar la intermitencia que podría haber en el sistema eléctrico nacional, la cual ocasiona que se utilicen plantas que compensan la falta de electricidad en el sistema y dan lugar a un mayor costo de generación por utilizar combustibles.

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Lo anterior puede observarse en el recibo de luz, en la parte que dice costos de la energía en el mercado eléctrico mayorista se encuentra el desglose de lo que le cuesta al usuario la generación, distribución, capacidad y transmisión, entre otros. Un ejemplo a considerar es mi último recibo, en donde los porcentajes presentan: 45 por ciento, distribución; 27, generación; 17, capacidad; 6, transmisión; 4, suministro, y 1 por ciento, otros. Es decir, el 51 por ciento del costo total de mi recibo está en la transmisión y distribución (el movimiento de la electricidad).

Aquí no se trata de lo que cada parte requiera, sino de coordinar esfuerzos para ayudar al mercado eléctrico mexicano a que tenga una confiabilidad y, con ello, pueda tener un mejor balance por parte del Cenace en el sistema eléctrico.

Ramses Pech es analista y asesor de la industria energética y en economía.

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