Candida auris, el hongo resistente al calentamiento global


Candida auris, el hongo mortal resistente a medicamentos y al calentamiento global



Unos científicos advierten que el cambio climático parece haber propiciado la aparición de un hongo resistente a los medicamentos y potencialmente mortal conocido como Candida auris, por lo que sugieren que el calentamiento global podría conducir al desarrollo de enfermedades hasta ahora desconocidas.

Tal vez surgido en Corea del Sur en 1996, aunque identificado por primera vez en Japón hasta 2009, Candida auris causa infecciones de sangre, heridas y oídos que pueden resultar mortales. Entre 2012 y 2015, este hongo se hizo presente en tres continentes (África, el subcontinente indio y América del Sur), y tiene la capacidad para diseminarse en instituciones de salud (como hospitales), de persona a persona o mediante instrumentos médicos que estuvieron en contacto con superficies contaminadas. Dado lo anterior, los Centros para el Control y la Detección de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) han enfatizado que el riesgo de contagio es mucho mayor en pacientes hospitalizados que requieren de sondas o líneas intravenosas [venoclisis], y en residentes de hogares para ancianos.

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Candida auris ha causado gran inquietud desde hace varios años. En 2017, el director de la Rama de Enfermedades Micóticas de CDC previno que este patógeno “se comporta de manera inesperada y muy preocupante, ocasionando enfermedades graves en países de todo el mundo, incluido Estados Unidos”.

Según datos de los Centros para el Control y la Detección de Enfermedades, hasta el 12 de julio de 2019 se habían identificado 716 casos en Estados Unidos, por lo que la dependencia gubernamental ha descrito la infección por Candida auris como una “grave amenaza para la salud mundial”.

El peligro que representa este hongo no estriba solo en su resistencia a varios medicamentos antimicóticos, sino también en la dificultad para detectarlo con equipos de laboratorio convencionales, de manera que es frecuente que ocurran errores diagnósticos.

El Dr. Arturo Casadevall, presidente del Departamento de Microbiología Molecular e Inmunología en la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins, y coautor de un nuevo estudio publicado el 23 de julio en la revista mBio, explicó a Newsweek que los hongos, en general, tienen muchas dificultades para sobrevivir a la temperatura corporal de los mamíferos. Sin embargo, el equipo de investigadores opina que Candida auris ha empezado a infectar a las personas debido a que se ha adaptado a la creciente temperatura ambiental provocada por el calentamiento global, volviéndose capaz de sobrevivir a la temperatura del cuerpo humano.

“El aspecto más desconcertante del surgimiento de Candida auris como patógeno humano es que apareció en tres continentes de manera casi simultánea, y las tres cepas aisladas son genéticamente distintas”, agregó Casadevall. “Esto apunta a que las diferentes regiones geográficas tienen algún disparador en común y, ya que el cambio climático ocurre a nivel global, decidimos concentrarnos en esa variable”.

Casadevall y sus colegas estudiaron la evolución de C. auris y analizaron su respuesta frente al calor comparándola con la de otros patógenos con los que comparte algunos genes.

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Fue así como descubrieron que Candida auris es capaz de desarrollarse en temperaturas más altas que las toleradas por otros hongos que no pueden sobrevivir a la temperatura de los mamíferos, como hace C. auris. En consecuencia, los científicos opinan que Candida auris ha evolucionado para resistir temperaturas más elevadas.

En una declaración, Casadevall advirtió que esta adaptación de C. auris difícilmente es un caso aislado, y precisó: “El calentamiento global podría dar origen a enfermedades micóticas que ni siquiera conocemos en este momento”.

“Si Candida auris es, realmente, el precursor de nuevas amenazas micóticas, tenemos que estar mejor preparados para el futuro”, agregó para Newsweek. En ese sentido, Casadevall propone una estrategia de tres frentes, incluidos: fortalecer la vigilancia del reino micótico, a fin de identificar nuevos patógenos de manera oportuna; emprender más investigaciones para esclarecer el mecanismo de infección de los hongos; y desarrollar nuevos fármacos antimicóticos.

Si bien no intervino en la investigación, la Dra. Christina Cuomo, líder de grupo en Fungal Genomics Group, división del Instituto Broad del Instituto Tecnológico de Massachusetts y la Universidad de Harvard, hizo una declaración para Newsweek en la que señaló las limitaciones del estudio: “Los propios autores reconocen que es muy poco probable que el calentamiento global sea la única causa del surgimiento de Candida auris”.

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“Por otra parte, debido a que Candida auris fue detectado hasta hace poco tiempo, no es posible precisar el momento en que este hongo evolucionó la capacidad para desarrollarse en temperaturas más altas”, añadió Cuomo.

“Para entender el surgimiento de Candida auris es imprescindible identificar otras regiones en las que estuvo presente antes de los brotes recientes, así como dónde podemos encontrarlo hoy en el ambiente, en otros animales, y la frecuencia con que se asocia con humanos asintomáticos. Todo esto es fundamental para entender los brotes y contener la diseminación del hongo” explicó la investigadora.

“Nuestros esfuerzos para estudiar la diversidad microbiana están generando conjuntos de datos que podríamos analizar en busca de evidencias de Candida auris”, concluyó Cuomo.

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