Los cerebros de monos que bebieron alcohol en la adolescencia crecieron más lento


Monos que consumieron alcohol durante su adolescencia tuvieron un crecimiento cerebral más lento

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El consumo de alcohol en la adolescencia, al menos en los monos, podría ralentizar el desarrollo cerebral, de acuerdo con científicos.

Mientras pasamos  de la adolescencia a la adultez, nuestro cerebro entra en sus últimas etapas de desarrollo.

Y también esa es la etapa de la vida en la que algunas personas comienzan a beber en exceso. Por ejemplo, en una encuesta realizada en 2017, se encontró que alrededor de 14 por ciento de los estudiantes de secundaria de Estados Unidos habían consumido alcohol en exceso en los últimos 30 días, y más de 4,300 bebedores menores de edad mueren cada año, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

Por otra parte, los bebedores menores de edad tienen mayores probabilidades de consumir más alcohol de una sola vez que las personas de más de 21 años. Esta conducta expone a los jóvenes a los daños del alcohol, como problemas de memoria y modificaciones en el desarrollo cerebral, advierte el organismo.

Los autores de un nuevo artículo publicado en la revista eNeuro querían explorar el efecto que el alcohol podría tener en el cerebro adolescente.  

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Para obtener más detalles, el equipo estudió a 71 macacos rhesus del Centro Nacional de Investigación de Primates en Oregón. Los investigadores les dieron esos animales un acceso irrestricto a etanol y agua durante 22 horas al día. El equipo utilizó imágenes obtenidas por resonancia magnética para estudiar el cerebro de los monos al inicio del estudio, antes de que hubieran consumido alcohol, y 6 y 12 meses después. También tomaron muestras de la sangre de esos animales. 

Los resultados revelaron que los monos que bebían grandes cantidades de alcohol, o el equivalente a cuatro cervezas al día, sufrieron una disminución del crecimiento cerebral de 0.25 ml al año por cada gramo de alcohol sumido por kilogramo de peso corporal. El hecho de beber periódicamente interrumpe el crecimiento de la materia blanca cerebral y del tálamo subcortical, que desempeña una función al desactivar las señales motoras y sensoriales. 

El equipo espera que su trabajo propicie la realización de futuras investigaciones sobre por qué ocurren esos cambios en los adolescentes humanos, y si dichos cambios pueden hacer que una persona se vuelva más vulnerable a padecer problemas de alcoholismo en etapas posteriores de su vida. 

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El doctor Christopher D. Kroenke, coautor del estudio del Centro de Investigación de Obtención Avanzada de Imágenes de la Universidad de Salud y Ciencias de Oregón declaró a Newsweek: “En esta investigación se afirma que el consumo de alcohol que comienza en la adolescencia tardía o en la primera adultez puede interferir con el desarrollo cerebral normal.

“Se sabe desde hace mucho tiempo que el alcohol disminuye el tamaño del cerebro de los alcohólicos crónicos. Nuestro estudio proporciona pruebas de que el consumo de alcohol, por sí mismo, disminuye el ritmo del crecimiento cerebral, en ausencia de factores de confusión como el uso de otras drogas, factores nutricionales, etcétera”.

“En nuestro estudio, comenzamos a descubrir la manera en que distintas regiones del cerebro reaccionan de manera diferente al consumo diario de alcohol. Esta información podría ayudarnos a averiguar cuáles neuronas, circuitos o procesos de desarrollo son alterados específicamente por la presencia del alcohol. Este nivel de detalle puede ser muy importante para crear estrategias de prevención o de intervención para mitigar el daño inducido por el alcohol”.

Sin embargo, Kroenke señaló que, si bien los investigadores habían recopilado datos sobre el proyecto durante 12 años en sujetos machos, se estudiaron menos hembras, por lo que los autores no pueden estar seguros de las posibles diferencias entre sexos.

La doctora Tatiana Shnitko, autora principal del estudio y profesora adjunta de investigación de la División de Neurociencias del Centro de Investigación sobre Primates de Oregón, comentó en una declaración sobre los posibles daños del consumo de alcohol por parte de los adolescentes. Señaló que: “Este es el intervalo de edades en el que el cerebro está siendo afinado para abordar las responsabilidades de la vida adulta. La pregunta es, ¿la exposición al alcohol en este intervalo de edades altera la capacidad de aprendizaje para toda la vida de las personas?” 

El año pasado, en un estudio independiente, publicado en la revista Alcohol, se llegó a la conclusión de que el consumo de esta sustancia durante la adolescencia podría afectar negativamente el metabolismo de las personas.

Los investigadores descubrieron que incluso beber con moderación podría tener un efecto negativo en la forma en que el cuerpo genera energía. Este trabajo, basado en un estudio anterior realizado por el mismo equipo en la Universidad de Finlandia Oriental, en el que se indicaba que el consumo de alcohol disminuye el volumen de materia gris en el cerebro de los adolescentes, llevó al equipo a pensar que ambos factores podrían estar relacionados.

Noora Heikkinen, investigadora del Instituto de Medicina Clínica de la Universidad de Finlandia Oriental, declaró a Newsweek en ese entonces: “A pesar de que el consumo de alcohol [de los participantes] era ‘normal’, su perfil metabolómico y sus volúmenes de materia gris fueron diferentes de los de los miembros del grupo de bebedores moderados”. Esto plantea la cuestión de si existe un límite seguro de consumo de alcohol, argumentó.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek

 

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