El mágico San Miguel de Allende | Newsweek México


El mágico San Miguel de Allende



Entre pintorescas villas coloniales, caminos empedrados y la parroquia más antigua del centro de México se alza una de las ciudades más bellas de nuestro país.

 

Llegar a San Miguel de Allende, Guanajuato, es comprender por qué ha sido reconocida, por dos años consecutivos, como “la mejor ciudad del mundo para visitar”, según la revista Travel & Leisure. Ahí está la Parroquia San Miguel Arcángel de estilo gótico; las calles empedradas; las casas de colores tierra, ocre, rojizas y amarillas; los balcones adornados con listones y los pintorescos cafés que invitan a permanecer horas en sus mesas.

Esta ciudad colonial se aprecia en todo su esplendor desde la terraza del Luna Rooftop Tapas Bar en el Hotel Rosewood San Miguel de Allende. El día, el cielo azul y al fondo la parroquia gótica se disfrutan más con un aguachile verde y un fresco coctel de temporada, mientras que las luces de la noche se acompañan con pizzas recién salidas del horno, tragos, buena música en vivo y una pequeña fogata por si refresca.

Parte de la filosofía de los hoteles Rosewood es lo que llaman “Sense of Place”, es decir, que cada una de las propiedades se integre lo más posible al lugar donde es construida. El hotel en San Miguel de Allende, por ejemplo, de color rojizo e interiores claros, forma parte de la impresionante vista de la ciudad desde el año 2011.

Rosewood lleva esta misma filosofía a las cocinas de sus restaurantes y las experiencias gourmet creadas para los huéspedes. El “Sense of Taste” significa utilizar los productos e ingredientes más frescos, de temporada, y apoyar a las granjas, ranchos y mercados locales que los producen.

Uno de ellos es el rancho La Trinidad, de Carl Jankay, un estadounidense experto en cultivos orgánicos que se enamoró de las tierras sanmiguelenses y la calidez de los mexicanos. Rosewood San Miguel de Allende le compra hortalizas, vegetales y frutas que posteriormente se transforman en fabulosos platillos ideados por el chef ejecutivo Vincent Wallez.

COMER RICO EN SAN MIGUEL

Las mañanas en San Miguel comienzan con un exquisito desayuno en el Restaurante 1826, donde vale la pena pedir una mesa al aire libre para comer frente a la fuente, rodeado de jardines y obras de diversos artistas mexicanos y extranjeros.

El café, el pan dulce hecho en casa, el chile relleno de huevo con machaca o los huevos benedictinos con chicharrón son la manera perfecta de comenzar un día de descanso o de trabajo (porque, sí, esta ciudad colonial ya es un destino consentido no solo para el fin de semana, sino también para llevar a cabo viajes de trabajo).

Las noches más especiales se celebran con una maravillosa cena en La Cava, un espacio exclusivo en el hotel Rosewood San Miguel de Allende dedicado a Frida Kahlo, que alberga más de 800 botellas de vinos nacionales y extranjeros y fotografías de la vida de esta artista mexicana.

El joven y talentoso chef Odín Rocha ofrece un menú degustación de seis tiempos que se maridan con extraordinarios vinos. Resulta difícil olvidar la codorniz en mole negro, el huachinango a la talla, el filete de res con polenta y el fabuloso cremoso de chocolate con chile ahumado.

Hay que caminar hacia el Tequila Bar 1826 para seguir la noche. Este bar de estilo colonial con maderas oscuras y una chimenea de piedra tiene un ambiente cálido, perfecto para disfrutar el destilado más conocido de México: el tequila.

El maestro tequilero ayuda a los huéspedes a aprender sobre el proceso de cada uno de los tipos de tequila y los guía para escoger su favorito entre las 120 etiquetas disponibles.

Los fines de semana, este lugar se transforma en un bar de sushi y lo mejor de la cocina asiática sin perder el encanto que envuelve a este incomparable escenario.

COSECHAR Y COCINAR COMO TODO UN EXPERTO

Parte de lo que Rosewood San Miguel de Allende ofrece a sus huéspedes son experiencias gastronómicas como catas de tequila, mezcal, cervezas artesanales y clases de cocina que comienzan en el rancho de Carl Jankay y terminan en el maravilloso jardín de Los Pirules dentro del hotel.

En compañía del chef Víctor Martínez y Jankay, los huéspedes cosechan las verduras y hortalizas que posteriormente cocinan en Los Pirules mientras corren los gin tonics entre plato y plato.

Es un misterio lo que cocinarán, pero regularmente Jankay y su equipo de 12 personas cultivan y cosechan 50 variedades de verduras y hortalizas orgánicas, entre ellas elote dulce, calabaza mantequilla, acelgas de colores, cilantro, coliflores, brócolis, alcachofas, chiles y jitomates.

El “Sense of Place” adapta cada propiedad al lugar donde es construida. FOTO: ESPECIAL.

“Básicamente vendemos en San Miguel, en los tianguis, en tiendas, pero también tenemos clientes en Ciudad de México. Cada semana mandamos un camión que surte las tiendas Green Corner”, explica Jankay.

Después de unas horas en el huerto, los huéspedes regresan al hotel con una canasta llena de ingredientes frescos listos para ser transformados en manjares que se disponen en una hermosa mesa con vista a los jardines principales y a la magnífica parroquia gótica.

Los alimentos se acompañan con cocteles y el vino de la casa, un 100 por ciento Merlot elaborado por la Casa Vinícola Emevé, en Valle de Guadalupe, exclusivamente para Rosewood San Miguel de Allende.

ÉXITO Y NEGOCIOS

San Miguel no solo es un destino perfecto para el fin de semana, también es una ciudad que ofrece tranquilidad y belleza a cualquiera que organiza eventos de trabajo.

Desde la elegancia de sus salones interiores con sobrios diseños coloniales hasta la versatilidad de su anfiteatro o el ambiente casual de sus jardines, cada uno de los espacios del Rosewood San Miguel de Allende se transforma de acuerdo con los requerimientos del cliente para convertirlos en escenarios únicos y personalizados.

Los tres salones interiores del hotel brindan la posibilidad de realizar eventos de diversas capacidades que van desde grupos pequeños hasta eventos de 225 personas (en el salón Rosewood, el más amplio).

Sus majestuosas terrazas brindan un espacio casual y relajado enmarcado por incomparables vistas a la ciudad o a los jardines del hotel, con una capacidad de hasta 350 personas.

El anfiteatro, por su parte, es el lugar perfecto para conciertos, presentaciones y pequeñas fiestas. Su ubicación al aire libre y diseño único son perfectos para eventos de hasta 80 personas.

Después de un intenso día de trabajo o de recorrer las calles empedradas de San Miguel para conocer su historia, se antoja reservar un día completo en el Sense, A Rosewood Spa.

Este templo de bienestar dentro del hotel dispone de ocho cabinas de tratamientos, sauna, vapor, duchas y áreas de relajación con cómodos sillones para tomar una larga siesta después del masaje elegido. Entre sueño y sueño se puede disfrutar de bocadillos saludables y bebidas refrescantes para recargar energía y salir al mundo de nuevo.

Uno de los ingredientes fundamentales del spa —y de todo el hotel— es la lavanda, una flor que crece de maravilla en la comunidad de La Colorada, en el municipio de Dolores Hidalgo, Guanajuato.

Rosewood San Miguel de Allende compra los productos de baño y spa al Proyecto Lavanda, una cooperativa de campesinos guanajuatenses que comenzó a sembrar esta flor en 2006 para generar empleos a escala local y elaborar productos de aromaterapia que interesaran a hoteles y clínicas de belleza.

Desde el principio, el proyecto fue apoyado por la organización St. Anthony’s Alliance con el objetivo de encontrar un cultivo alternativo para los campesinos y diversificar el tradicional cultivo de alfalfa y maíz, además de reducir la migración de hombres a Estados Unidos y proveer oportunidades para toda la comunidad a través del desarrollo comunitario y económico.

El hotel tiene 67 espaciosas suites de un refinado estilo colonial. FOTO: ESPECIAL

Dentro del hotel, los huéspedes pueden comprar jabones, champús, aceites, mieles y otros productos elaborados con lavanda.

UNA BODA DE ENSUEÑO

Tanta belleza —el paisaje, los jardines, la vibra de la ciudad— se puede aprovechar para la organización de eventos como conciertos, cocteles, exposiciones, exhibiciones de automóviles, conferencias y, por supuesto, bodas.

El jardín Rosewood es, sin duda, el mejor espacio para este tipo de celebraciones. El área que ocupa al aire libre es tan grande —con una capacidad de hasta 700 personas— que se pueden organizar hermosas recepciones con una privilegiada vista de la enigmática Parroquia San Miguel Arcángel.

VIVIR EN SAN MIGUEL

El hotel Rosewood San Miguel de Allende tiene 67 espaciosas suites de un refinado estilo colonial que van desde los 230 a los 400 metros cuadrados de superficie y cuentan con amplias áreas de estar, techos con vigas de madera y muebles hechos por las manos de expertos artesanos mexicanos.

Además, el hotel cuenta con las Rosewood Residences, casas de cuatro y cinco habitaciones con patio, fuentes, baño propio, estancias, cocina, comedor, jardín, elevador, cochera y terraza con asador, chimenea y jacuzzi, una lujosa alternativa de hospedaje perfecta para grupos de ejecutivos o familias completas.

¿Lo mejor? Rosewood San Miguel de Allende tiene a la venta una residencia con balcones de cantera y hierro forjado dispuesta a lo largo de un camino empedrado con faroles que simulan una calle pintoresca de esta ciudad colonial.

Cada propiedad va de los 420 a los 750 metros cuadrados y todas tienen libre acceso a las amenidades del hotel, desde las piscinas y jacuzzis, hasta las canchas de tenis y restaurantes.  

 

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