Mexicanos, ¡a beber más vino de nuestro país!


Mexicanos, ¡a beber más vino de nuestro país!

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El consumo de vino en México crece a un ritmo de 8 por ciento anual.

 

Vivimos una triste realidad: en México casi no bebemos vino. Los datos más recientes indican que, en promedio, los mexicanos consumimos solo .960 mililitros de esta bebida al año, es decir, ¡ni siquiera un litro!

Pero las cosas van a cambiar. Recientemente, el Congreso mexicano aprobó la nueva Ley de Fomento a la Industria Vitivinícola Nacional, y productores de todo el país lanzaron la campaña “Todos unidos por el vino mexicano”, la cual busca promover el consumo de más vino nacional y las inversiones para mejorar la infraestructura de la industria y acelerar la producción.

El presidente del Consejo Mexicano Vitivinícola, Daniel Milmo, explica que la campaña impulsará una plataforma de 15 acciones para incentivar el consumo de vino mexicano y generar estrategias que lo ayuden a crecer en los próximos 15 años, al tiempo que se estimula la gastronomía y el turismo en México.

Actualmente, el consumo de vino en México crece a un ritmo de 8 por ciento anual, explica Milmo. Del total de etiquetas consumidas en el país, 29.3 por ciento es de origen nacional, es decir, de los estados productores como Baja California (el rey del vino en México), Coahuila, Querétaro, Chihuahua, Guanajuato, Aguascalientes, Zacatecas, San Luis Potosí, Sonora y Nuevo León, y se pretende que esta cifra alcance hasta un 45 por ciento. Si bien se ha registrado un incremento del consumo de vino por parte de los mexicanos, no ha crecido de forma significativa.

Para aumentar el consumo también es necesario incrementar las hectáreas de viñas cultivadas, tener más vino mexicano disponible, explica Milmo. En los próximos 15 años será necesario pasar de las 6,747 hectáreas que hoy tenemos a 15,000. Para lograrlo se requiere de una inversión anual promedio de 400 millones de pesos, según Milmo.

Uno de los ejes estratégicos de la campaña es el aumento de la difusión sobre el vino mexicano y los estados productores con acciones como campañas en redes sociales, viajes de prensa a siete regiones productoras, la edición de un libro y el lanzamiento de documentales.

Además, la creación de una marca colectiva y un sitio web sobre vino mexicano, el lanzamiento de dos cursos masivos en línea, la promoción en festivales, y más.

Uno de estos es Nación de Vinos, cuya segunda edición será el 13 y 14 de junio en el Infield del Hipódromo de las Américas, en la Ciudad de México, con la participación de 85 vinícolas y la propuesta gastronómica de diez restaurantes.

Una de las mayores ventajas de este evento es que los asistentes podrán charlar con los productores y los enólogos de las casas vinícolas, los responsables de crear esas botellas listas para ser descubiertas y descorchadas. Porque, sí, la difusión del vino mexicano comienza con las historias de la gente que decidió dedicar su vida a la producción de esta bebida.

En relación con la ley que se aprobó en el Congreso, el senador Héctor Larios Córdova explica que esto “no implica ninguna concesión especial de ningún tipo a la industria vitivinícola; lo que hace es generar la coordinación entre las autoridades, los gobiernos estatales y los productores en diversos estados del país para establecer políticas públicas y armar una industria de enorme importancia para el país como la vitivinícola”.

La campaña se dio a conocer tras la aprobación de esta nueva ley después de siete años de haberse presentado ante el pleno (el 18 de octubre de 2011). Ahora sí, ya llegó el momento del vino mexicano.

 

Nuestras recomendaciones de la semana:

Bonito Palmas

Quien haya comido en el restaurante Magno Brasserie en Guadalajara sabe que su chef, Paul Bentley, es tremendo cocinero (¡medalla de oro para la charcutería y las pastas caseras!).

Finalmente, la cocina de Bentley llega a la Ciudad de México y aterriza en Bonito Palmas con un menú tipo bistrot con platos de inspiración francesa e italiana.

Una de las propuestas más interesantes de este restaurante es la charcutería hecha 100 por ciento en casa, desde terrinas de cerdo y rilletes, hasta patés y otras maravillas que puedes acompañar con pan hecho en casa y una buena copa de vino.

No te puedes ir sin probar las pastas, que también se elaboran desde cero. Puedes optar por la clásica de pimienta negra y queso pecorino toscano o aventurarte por la orecchiette con salchicha merguez de la casa, queso y cilantro.

Para compartir puedes pedir lechón, t-bone a la parrilla, pollo a la leña o, nuestra recomendación, el conejo cacciatore con vino tinto y verduras.

La carta de vinos es sencilla, pero cumplidora, con opciones divididas en espumosos y tintos, blancos y rosados del viejo y nuevo mundo.

Sin duda, el mejor postre es el tiramisú, esa delicia clásica italiana con Licor 43, espresso, crema y cocoa. ¡Querrás pedir doble!

La principal diferencia de Bonito Palmas con las otras sucursales de este restaurante es que el menú es totalmente de Paul Bentley, mientras que en Condesa y San Ángel asesoró y colocó algunos platillos de su autoría.

Dirección: Paseo de las Palmas 810, Lomas de Chapultepec, V Sección, CDMX

Foto: Mayra Zepeda.

 

Café Budapest

El efecto de este sitio entre los transeúntes que caminan sobre la calle Tamaulipas en la colonia Condesa es inmediato: todos voltean a verlo; algunos se paran frente a él para examinar los platos en la pared y leer “Cukraszda” (que significa confitería en húngaro), y otros se animan a entrar para echarle un vistazo a los bellos postres colocados sobre la barra del café. Galletas, pasteles, pays, merengues…

Este es un verdadero templo de postres austrohúngaros elaborados por Gabriela Biringer, una mexicana hija de húngaros que emigraron a México después de la Segunda Guerra Mundial. Aquí, Budapest está en todos lados: en la pared hay una imagen gigante del Parlamento, una fotografía de la mamá de Gabriela, juegos de té, antigüedades y, siempre, música clásica.

Biringer prepara en casa los postres con las recetas originales de su familia. Aunque todos son excepcionales —de verdad—, sugerimos empezar con el sacher, un pastel sin harina, elaborado únicamente con chocolate, nuez molida y chabacano. Otros maravillosos son el pay de limón y el pastel de yogur con zarzamoras; ¡y ni hablar de las galletas de avellana y chocolate, los brownies de bourbon o el pastel selva negra!

Puedes acompañar tus postres con café o con alguna de las infusiones disponibles; deja que tu nariz decida cuál se te antoja. Siéntate donde quieras, ¡cada una de las mesas de madera es distinta! ¿La más original? Una con un lavabo antiguo en medio.

Dirección: Tamaulipas 130, colonia Condesa, CDMX

Facebook: @BudapestCafe

Foto: Mayra Zepeda.

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