¿Extrañas los días de la televisión predecible y sin complicaciones? Culpa a Christopher Nolan

¿Extrañas los días de la televisión predecible y sin complicaciones? Culpa a Christopher Nolan

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Olvídate de las tramas lineales de procedimientos policiales o dramas médicos. Los mejores programas de televisión hoy son cubos de Rubik distópicos. Perder la concentración no es una opción.

 

Memento, el thriller psicológico de 2000 del cerebro tras El Caballero Oscuro, basado en una idea de su hermano menor Jonathan, hizo que la cabeza nos diera vueltas. Leonard (Guy Pearce), víctima de un trauma, busca al hombre que asesinó a su esposa, pero sufre de amnesia anterógrada, una condición que produce pérdida de memoria a corto plazo cada cinco minutos, evitando que forme nuevos recuerdos. Nolan visualizó la desorientación profunda del personaje principal mediante dividir la trama entre secuencias de colores de Leonard tratando de resolver el misterio, presentado en orden cronológico inverso, y retrospectivas en blanco y negro mostradas cronológicamente. La narrativa tremendamente compleja y no lineal cautivó al público y los críticos por igual. Con éxitos de taquilla y dos nominaciones a los Premios de la Academia (una al mejor guion original), Nolan estaba en camino de convertirse en uno de los cineastas contemporáneos más influyentes.

El impacto más grande tal vez se sintió en la televisión. Veinte años después de que Twin Peaks comenzó el modelo, Nolan demostró que había un público para un estilo laberíntico de contar historias que le daba prioridad a una estructura ingeniosa y la resolución de enigmas sobre el desarrollo de personajes y, a menudo, la lógica. En los programas creados después de Memento, la confusión es intencional, y la exposición nunca termina. En otras palabras, no son la sencilla comida cómoda de La ley y el orden; son un omelet noruego.

En 2004, Lost manejó esa idea por seis temporadas, añadiendo un reparto de aparentemente miles a la mezcla de saltos adelante, saltos atrás y una miriada de pistas a menudo confusas. Fue una verdadera muñeca rusa de programa, y la pantalla chica no fue lo bastante grande para contenerlo. Lost generó libros y sitios web donde seguidores obsesionados buscaban desesperadamente las pistas para ayudar a resolver misterios sobre la trama y los personajes, y el éxito del programa inspiró a una gran cantidad de imitadores. Era la forma ideal de contar historias para la era de internet. Cuando los fanáticos previamente intercambiaban teorías y partes destacadas en la oficina al día siguiente, los foros en línea permitieron una deconstrucción virtual interminable, algunas de ellas más complejas que el programa en sí. (los guionistas de Lost decían que los seguidores del programa los influenciaron de una manera sin precedentes). El programa del que se hablaba en el descanso había sido remplazado por la televisión en la conejera.

FOTO: FRÉDÉRIC BATIER/X FILME

Nolan aumentó la apuesta con su película de 2010 El origen, un éxito enorme con la crítica tan intrincado que exigía verla varias veces. La premisa de la película, robar información mediante entrar en el subconsciente de otra persona, presagió otra serie de televisión sinuosa y compleja: Westworld, de HBO, basada en la película de 1973 con el mismo título y cocreada por Jonathan Nolan. El programa, que se estrenó en 2016 y regresa para una segunda temporada el 22 de abril, se convirtió en la primera temporada más vista en la historia de HBO, e incluye los tropos usuales que hacen pensar de los hermanos Nolan. “La profundidad de Westworld no radica en hacer preguntas sobre la memoria, la libre voluntad y lo que nos hace humanos, sino en si podremos hacernos más humanos de lo que nos permitimos ser, si nuestras historias pueden ser más ricas y más significativas de lo que permite la cultura”, escribió Jeff Jensen, crítico de televisión de Entertainment Weekly.

Dado el éxito comercial de estos acertijos, no es un misterio que estén proliferando, y se puede ver la influencia de Christopher Nolan en todos ellos (Nolan, por su parte, fue influenciado tremendamente por Blade Runner, la película de 1982 de Ridley Scott). He aquí los rompecabezas más recientes, y mejores, de la televisión.

FOTO: NICOLE WILDER/STARZ ENTERTAINMENT

BABYLON BERLIN (NETFLIX)

Basada en las novelas de Volker Kutscher y coescrita y codirigida por Tom Tykwer (Corre, Lola, corre), Babylon es el drama de televisión más costoso en un idioma diferente al inglés —40 millones de dólares, supuestamente—, y se nota. Un festín visual y nostálgico, el thriller de 16 episodios sucede en el Berlín de 1929, durante la económicamente deprimida pero creativamente vibrante República de Weimar, con sus actitudes permisivas hacia el sexo, las drogas y el crimen (Bryan Ferry tiene una aparición breve como un cantante de club nocturno en un lugar sadomasoquista). El programa es principalmente un drama de crimen, pero también sirve como una explicación vívida del ascenso de Adolfo Hitler. Podrá ser el más directo de los programas aquí, pero los complejos giros argumentales de Babylon y sus más de 19 personajes exigen una atención constante.

FOTO: KATIE YU/NETFLIX

DARK (NETFLIX)

¿Qué hay con Alemania y las narrativas en capas? Allí es donde nos hallamos de nuevo, en el primer drama original de Netflix en idioma alemán, aunque esta vez la ubicación es un remanso rústico en vez de Berlín. La serie, creada por Baran bo Odar y Jantje Friese, ha sido descrita como un Stranger Things europeo, y esto es verdad hasta cierto punto. Pero en vez de interminables referencias a la cultura pop de la década de 1980 y un Upside Down, este programa más pensativo se trata de torcer el tiempo —o pasar a través de él o algo así— con una narrativa que salta entre 2019, 1985 y 1953. El enigma atmosférico tiene una buena sorpresa al final, el cual se revelará en la segunda temporada (por ahora en construcción).

FOTO: JULIA TERJUNG/NETFLIX

COUNTERPART (STARZ)

Si te encanta J. K. Simmons (a nosotros sí), entonces estarás doblemente feliz con este thriller futurista, creado por Justin Marks. De nuevo, estamos en Berlín, pero esta vez es el presente (¿creemos?) y la ciudad está dividida, no por un muro, sino por un mundo paralelo creado cuando un experimento salió mal hace 30 años. El resultado: todos en un lado tienen una contraparte genéticamente idéntica en el otro (o sea, dos Simmons), aunque solo pocas personas en alguno de los lados están conscientes de que existe un mundo paralelo. ¡Es confuso! Pero también es inteligente, atmosférico y lleno de suspenso, con alusiones notables al maestro del espionaje John le Carré.

ALTERED CARBON (NETFLIX)

Necesitarás una libreta para seguirle el paso a la trama enredada de esta serie en diez partes, la adaptación de Laeta Kalogridis de la novela ciberpunk de 2002 de Richard K. Morgan. La acción sucede 350 años en el futuro, cuando los recuerdos de una persona pueden ser descargados en “pilas” de ingeniería alienígena, luego adjuntados a nuevos cuerpos físicos, o “fundas”. El programa toma muchos elementos de Blade Runner, incluido el detective vulgar y amargado del actor Joel Kinnaman, y la trama se va al infierno en los dos primeros episodios, pero es una diversión buena y vistosa hasta entonces (e incluso después), gracias al humor irónico y negro y muchas exquisiteces de ciencia ficción.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation whit Newsweek

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