Krysten Ritter, de ser la 'amiga sin apellido' a heroína de Marvel


Krysten Ritter, de ser la ‘amiga sin apellido’ a heroína de Marvel

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Krysten Ritter halló su papel perfecto en una superheroína de Marvel cuyo poder más grande podría ser una respuesta genial.

 

Tardó algo de tiempo para que el mundo aceptara a una buscapleitos como Krysten Ritter. La actriz comenzó su carrera a principios de la década de 2000, y por una década representó a la mejor amiga sin apellido más divertida y más inteligente, opuesta a las heroínas más clásicamente agradables: fue Lucy en el programa de televisión Las chicas Gilmore (2006), Suze en Confessions of a Shopaholic (2009) y Patty en Ni en tus sueños (2010). Ella decía parlamentos soeces (“¿Eres un médico de aviones? ¿No? ¡Entonces cierra el puto hocico!”), le daba a la actriz principal algo de amor duro y se robaba toda escena.

Eso empezó a cambiar en 2009, con un papel recurrente en la segunda temporada de Breaking Bad. Como la adicta en recuperación Jane Margolis, Ritter —una Julieta gótica del Romeo narcotraficante de Aaron Paul— reveló un rango más allá de una réplica genial. A ello le siguió el papel principal en la comedia de situación Don’t Trust the B—- in Apartment 23, que duró una temporada mal apreciada.

Y luego Jessica Jones en 2015. La colaboración de Netflix con Marvel Studios, la cual regresa este mes para una segunda temporada, palomea todas las casillas de la actriz: una detective privada que es un desastre emocional superpoderoso y supersexuado con la actuación más socarrona en la televisión. “Es como un dulce, poder interpretar a Jessica”, comenta Ritter, de 36 años. “Es como hacer savasana en yoga”.

La actriz le da el crédito a la creadora de Don’t Trust the B, Nahnatchka Khan, por liberarla de los papeles unidimensionales. Ritter dice que Khan “sabía de lo que yo era capaz cómicamente hablando”. También exhibió la cualidad física de su trabajo, algo en lo que ha llegado a depender la creadora de Jessica Jones, Melissa Rosenberg.

“A veces, incluso recortaremos el diálogo en los ensayos, porque Krysten lo expresa más profundamente a través de su físico o lo que hace con su cara”, menciona Rosenberg, cuya obra anterior incluye escribir para la serie Dexter y el guion de Crepúsculo la saga: Amanecer – Parte 1. “Krysten no se contiene. Va a lo profundo”. Ritter se refiere al proceso como “partirme yo misma en dos”.

Jessica Jones es una heroína sin disfraz de Marvel, y Ritter insistió en cuál sería el uniforme no oficial de su personaje: jeans decolorados y una chamarra negra de cuero. “En proyectos anteriores, cuando era más joven —dice ella—, “si sentía que no me habían dado un lugar en la mesa, me quedaba callada. Pero en Jessica Jones, siento que puedo decir: ‘No pienso que a ella le importe cómo se ve’. Ella no espera en secreto que las mujeres de su vida piensen que se ve bien, o que los hombres piensen que es ardiente. Se viste a lo tonto, usa las mismas cosas todos los días, sin maquillaje, sin hacerse nada en el cabello. Es todo un acto de desafío”.

En la primera temporada, Jessica combatió al violador y abusador Kilgrave, un supervillano psíquico interpretado con deliciosa malevolencia por David Tennant. Kilgrave atormentó a la ciudad de Nueva York hasta que Jessica le rompió el cuello en el último episodio. En los dos años que han pasado, el personaje ha aparecido como parte de un equipo de superhéroes de Marvel —junto con Diabólico, Luke Cage y Puño de Hierro— en la serie The Defenders, de Netflix.

“Grabar eso, honestamente, fue una fiesta”, dice Ritter. “Se trataba más de las acrobacias, más tiempo con los chavos, a quienes en verdad amo. Algunos días, destruíamos un plató y teníamos una hora hasta que el equipo lo montaba de nuevo. En Jones, estoy en casi todas las escenas. Mi trasero no conoce una silla hasta que terminamos.

“Melissa y yo somos como dos chavas con una banda de rock en un garaje”, añade la actriz. “Así es como se siente el plató todos los días”.

El programa cubre tópicos inusuales en dramas de superhéroes —como el abuso sexual y la adicción a las drogas—, lo que lo hace más extenuante física y emocionalmente. “Después de la primera temporada”, comenta Ritter, “estaba deprimida. Soy una persona a quien le gusta sentirse ligera y libre, y el estado mental de Jessica es muy oscuro. Tuve que aprender cómo manejar mi agenda al filmar la segunda temporada, ya sea tejiendo entre tomas o escuchando música”.

En la historia del origen de su personaje, la familia de Jessica muere en un accidente automovilístico cuando es una niña, y en la nueva temporada ella investiga el hospital donde misteriosamente obtuvo sus poderes. La villana es interpretada por la poderosa actriz británica Janet McTeer. Otra trama, que involucra a la hermana adoptiva de Jessica, Trish, aborda el acoso sexual, aunque Rosenberg dice que el programa se completó antes de que #MeToo cobrara fuerza. “Le envié mensajes de texto a Melissa tan rápido como pude cuando se supo la historia de Harvey Weinstein. ‘Oh, por Dios, es como si tuvieras una bola de cristal’”, dice Ritter. “No teníamos idea de que la trama de Trish sería tan relevante”.

Mucho antes de ese momento, durante la primera temporada del programa, Jessica Jones fue ampliamente elogiado por lo que se percibió como una postura feminista ante el trauma emocional. No se trataba de un mensaje, comenta Rosenberg, quien ve su creación como simplemente el siguiente paso en una progresión cultural. “Es una conversación que las mujeres han tratado de tener por siempre, desde Katharine Hepburn hasta Anita Hill, desde Un final inesperado hasta Buffy, la cazavampiros”, dice Rosenberg, quien ha montado un equipo de principalmente mujeres. “Se acumula con el tiempo, desde las sufragistas en el siglo XIX hasta el feminismo en la década de 1970”.

En la segunda temporada, los personajes en la calle, incluidos niños, le preguntan a Jessica si es una superheroína o una justiciera, una pregunta que nunca responde. Para Rosenberg, es simple. “Tuve que aprender esto en Dexter —menciona—, pero nunca se trata de los poderes o el expediente del caso o el villano. Se trata del personaje, sin importar el sexo, y Jessica es una persona dañada y acosada que solo quiere hacer el bien en el mundo”.

Ritter dice que las seguidoras parecen querer que sea una superheroína: “Después de la primera temporada, mujeres que tenían un trauma en su vida se me acercaban para decirme que el programa significaba algo para ellas. Y luego había mujeres en las convenciones que decían: ‘Diablos, sí, gracias por interpretar a esta ruda”.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation whit Newsweek

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