Operadores de bolsa, en peligro de extinción | Newsweek México


Operadores de bolsa, en peligro de extinción



EL AÑO PASADO nos preocupamos por el
hecho de que la inteligencia artificial esté destruyendo los empleos de 3
millones de conductores de camiones. Resulta que una especie en peligro de
extinción más inminente son los operadores de bolsa y directores de fondos de
cobertura de Wall Street que tienen el dinero suficiente para contratar a Elton
John para que toque en las fiestas que organizan en sus casas de los Hamptons.
Así que quizá esta vez deberíamos decir “viva la inteligencia artificial”.

Los gigantes financieros como Goldman
Sachs y muchos de los más grandes fondos de cobertura están adoptando sistemas
impulsados por inteligencia artificial que pueden prever las tendencias de
mercado mejor que los seres humanos. Esto ha venido ocurriendo paso a paso
durante años, pero un torrente de inteligencia artificial está a punto de
golpear a la industria, dice Mark Minevich, inversionista con sede en Nueva
York y asesor de alto nivel del Consejo para la Competitividad de Estados
Unidos. Los operadores que reciben altos sueldos serán echados sin miramientos
como los obreros de una fábrica en quiebra. “Esto realmente impactará el alma
de Wall Street”, me dice Minevich. “Transformará toda Nueva York”.

El software de operaciones financieras
mediante inteligencia artificial puede absorber enormes cantidades de datos
para aprender acerca del mundo y realizar pronósticos sobre acciones, bonos,
materias primas y otros instrumentos financieros. Las máquinas pueden ingerir
libros, tuits, informes noticiosos, datos financieros, cifras de ingresos,
políticas monetarias internacionales e incluso sketches en vivo de Saturday
Night Live; cualquier cosa que pueda ayudar al software a entender las
tendencias globales. La inteligencia artificial puede mantenerse vigilando la
información todo el tiempo, sin cansarse nunca y siempre aprendiendo y
perfeccionando sus pronósticos.

Eurekahedge supervisó 23 fondos de
cobertura utilizando inteligencia artificial y descubrió que superaron a los
fondos en los que trabajaban seres humanos. Los quants, los doctores en
matemáticas que diseñaron elaborados modelos estadísticos, han sido los consentidos
de los fondos de cobertura durante la última década, aunque dependen de
analizar datos históricos para crear un modelo que pueda anticipar las
tendencias del mercado. La inteligencia artificial también puede hacerlo, pero
además puede vigilar los datos que se generan en ese mismo instante y aprender
de ellos para mejorar continuamente su modelo. De esta manera, los modelos de
los quants son como libros de texto estáticos sobre medicina, mientras que las
máquinas de inteligencia artificial con capacidad de aprender son como los
médicos practicantes que se mantienen al día con las más recientes
investigaciones. Los operadores y directores de fondos de cobertura humanos no
tienen oportunidad, en gran parte, porque son humanos. “Los seres humanos tienen
sesgos y sensibilidades, conscientes e inconscientes”, afirma Babak Hodjat,
cofundador de Sentient y científico computacional que desempeña una importante
función en el desarrollo de Siri por parte de Apple.

Entonces, ¿qué pasará con los financieros
que se encuentren parados directamente enfrente del autobús de inteligencia
artificial que se acerca a toda velocidad? Bueno, la compensación promedio para
el personal de ventas, operaciones e investigación en los 12 mayores bancos de
inversión es de 500 000 dólares, de acuerdo con Coalition Development, una
empresa de inteligencia de negocios. Muchos operadores de bolsa ganan millones.
En 2015 cinco directores de fondos de cobertura obtuvieron 1000 millones de
dólares o más, de acuerdo con una encuesta del ramo. Si piensas que Carl’s Jr.
está motivada para reemplazar con robots a sus trabajadores humanos de los
restaurantes de comida rápida, que ganan ocho dólares la hora, imagina cuál
será la motivación para despedir a operadores de bolsa que ganan 1 millón de
dólares al año (¡500 dólares la hora!).

Goldman Sachs demuestra lo devastadora
que puede ser la automatización para los operadores de bolsa. En el año 2000,
el piso de operaciones de valores estadounidenses en efectivo en Nueva York
empleaba a 600 operadores. Actualmente, dicha operación tiene dos operadores de
valores, mientras que las máquinas hacen el resto. Y esto ocurrió antes de que
entrara en acción la tendencia completa de la inteligencia artificial. “En 10
años, Goldman Sachs será significativamente más pequeño en cuanto a su número
de empleados de lo que es ahora”, declaró a The New York Times Daniel Nadler,
director ejecutivo de Kensho. Cabe esperar que ocurra lo mismo en todos los
pisos de operaciones de todas las empresas financieras importantes.

La mayor parte de Estados Unidos no
llorará por el tipo de personas mostradas en la película El lobo de Wall
Street, pero esta nueva realidad de inteligencia artificial podría ser
devastadora en muchas formas. Imagina el impacto en los bienes raíces de lujo
de Nueva York. Piensa en los letreros de “Se vende” en las casas de veraneo en
la playa de Southampton. ¿Cómo sobrevivirán los minoristas de productos de lujo
a la probable caída en sus ventas de trajes de 2000 dólares y trufas blancas de
5900 dólares la libra? Quizás Donald Trump se verá impulsado a exigir que
alguien traiga de vuelta los empleos de los operadores de bolsa, pensando que
se han trasladado a México.

Sin embargo, Minevich piensa que habrá un
resultado positivo si la inteligencia artificial hace que las personas
brillantes dejen de participar en finanzas y lo hagan en prácticamente
cualquier otra cosa. Como la vía más segura y más rápida para la obtención de
sueldos millonarios, la realización de operaciones y la dirección de fondos de
cobertura en Wall Street han absorbido desde hace mucho tiempo a una gran
porción de las mejores y más brillantes mentes de Estados Unidos. Alrededor de
un tercio de los graduados de las principales 10 escuelas de negocios se
dedican a las finanzas. Solo una pequeña proporción, que usualmente se
encuentra alrededor del cinco por ciento, se dedican a la atención a la salud.
Un porcentaje aún más pequeño trabaja en el sector energético o de fabricación,
y es posible contar con los dedos el número de personas que ocupan puestos en
organizaciones sin fines de lucro cada año.

La mayoría del resto de nuestra sociedad
mira eso y ve egoísmo. Desde luego, necesitamos mercados líquidos, instrumentos
financieros y todas esas cosas. Pero si vamos a pagarle tanto dinero a un grupo
de personas, quizás estaríamos mejor si inventaran automóviles eléctricos que
recorran 1600 km con una sola carga, o salchichas vegetarianas saludables, o
bebés que no lloren en los aviones. Solo deben hacer algo que proporcione
beneficios tangibles a las masas. Esto podría resultar verdaderamente útil
ahora mismo, ya que a la industria de la tecnología siempre le preocupa no
tener suficientes profesionales altamente calificados y es posible que enfrente
una escasez de nerds en esta era de prohibiciones de viaje establecidas por
Trump. Si la elite de maestros en administración de empresas abandona Wall
Street pero se queda en Nueva York, añade Minevich, “Nueva York podría competir
con Silicon Valley en tecnología”.

Conforme los doctores en matemáticas
dejen de encontrar que los reclutadores de los fondos de cobertura continúan
salivando por ellos, es posible que se incorporen a esfuerzos para realizar
modelos del cambio climático o de la conducta de las células cancerosas en el
cuerpo. En el sitio web de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos
puede leerse que el organismo “busca activamente matemáticos para trabajar en
algunos de nuestros problemas más difíciles de inteligencia de señales y
seguridad de la información”. ¡Los magos de las matemáticas podrían ayudar a
atrapar terroristas! ¡O liberales!

El sueldo de un matemático en la Agencia
de Seguridad Nacional es de alrededor de 100 000 dólares. Comparado con un
salario en un fondo de cobertura, esto podría significar una importante reducción
en el estilo de vida. Pero al menos los operadores de bolsa y matemáticos
tendrán opciones, que es más de lo que podemos decir de los conductores de
camiones y otros trabajadores amenazados por la inteligencia artificial.

Hay otro beneficio en el hecho de que las
máquinas de inteligencia artificial se apoderen de las finanzas. Ben Goertzel,
científico en jefe de Aidyia, afirma que su máquina nunca necesitará de la
intervención humana. “Si todos morimos, seguirá realizando operaciones de
bolsa”, dijo una vez. Así que si Trump activa los códigos nucleares y presiona
el botón, al menos algunas personas seguirán obteniendo buenos rendimientos en
sus fondos para el retiro.

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