Se fue, pero se queda | Newsweek México


Se fue, pero se queda



Mónica Arriola, hija de Elba Esther Gordillo, renunció a la Secretaría General del Partido Nueva Alianza antes de que la destituyeran, pero mantiene parte de su fuerza en ese instituto político.

 

SE FUE, pero no se fue. O bien: se fue, pero se queda. Se trata de Mónica Arriola Gordillo, hija de la Maestra Elba Esther y, hasta hace unos días, secretaria general del Partido Nueva Alianza, cargo del que renunció horas antes de que sus compañeros dentro de esa organización política la destituyeran por decisión de una asamblea y en medio de acusaciones veladas de apoyar a la disidencia magisterial.

 

Mónica Arriola, actual senadora por Nueva Alianza, había estado bajo la lupa desde el momento en que su madre, la poderosa dirigente magisterial Elba Esther Gordillo, fuera arrestada por el gobierno federal acusada de lavado de dinero, y de que sus compañeros del sindicato nombraran un sucesor a menos de 24 horas de que la exlíder pisara la cárcel.

 

Mónica Tzasna Arriola Gordillo, su nombre completo, comenzaba a abrirse paso dentro de la política. Fue diputada federal entre 2006 y 2009, y una de las mujeres fuertes dentro de su partido desde 2007.

 

El trato de Arriola Gordillo es amable, pero firme. Las decisiones estratégicas de su partido en las elecciones de años recientes contribuyeron a reforzar la presencia de Nueva Alianza (el partido de los profesores) en varios estados del país. Habituada a trabajar alejada de los reflectores, Arriola Gordillo fue creciendo en relaciones y capacidad de negociación. Tras la detención de su madre recibió abrazos y manifestaciones de apoyo de senadores de todos los partidos, quienes le hicieron saber de manera personal que nada cambiaría en su relación pese al problema de su madre.

 

Pero no todo resultó ser sencillo para esta mujer nacida en la ciudad de México en 1971 y criada en el seno de una familia inmersa en las políticas sindical y partidista. El golpe contra la senadora, contra lo que muchos esperaban, vino del interior del organismo en el cual Arriola ocupaba el segundo cargo en importancia.

 

La estrategia para remover a Arriola Gordillo se fue arman- do en voz baja, pero cobró intensidad en semanas recientes cuando contingentes de la CNTE; organismo que agrupa a los profesores rivales del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y de Nueva Alianza, se instalaron en la ciudad de México para protestar contra la reforma educativa propuesta por el gobierno y aceptada por la mayoría de diputados y senadores del país.

 

Esas protestas terminaron de romper la ya tensa relación entre la hija de la dirigente sindical defenestrada y su sucesor, el profesor Juan Díaz de la Torre, quien se quedó al frente del sindicato oficial. Dentro de la cúpula del SNTE comenzó a formarse la idea de que Mónica Arriola, por instrucciones de su madre (o al menos con su consentimiento) apoyaba de manera informal las protestas, manifestaciones y bloqueos de los profesores que durante años atacaron no solo al gobierno, sino al sindicato de la Maestra.

 

Fue cuando se comenzó a deslizar en diferentes círculos que la dirigencia del Panal rompería lanzas con su secretaria general y que la destituiría de manera tajante en las asamblea partidista a realizarse en Puebla el 21 de septiembre.

 

Pero Mónica Arriola se adelantó a las acciones en su contra y, horas antes de la asamblea que podría juzgarla, renunció a su cargo. “Quiero comentar que en el mejor momento político-electoral de Nueva Alianza, cuando más ciudadanos y ciudadanas han demostrado su apoyo a nuestro partido y tras coordinar la pasada campaña electoral he tomado la de- cisión de presentar mi renuncia, con carácter de irrevocable”, señaló la senadora ante medios de comunicación en la ciudad de México.

 

Arriola Gordillo no dio muchos detalles de su decisión, pero comentó que “si bien es cierto que no hay sustento legal o estatutario para destituirme del cargo, también lo es que por ningún motivo quiero ser una gente de división en el seno de mi partido. Por eso, con la cabeza bien alta, con el orgullo y el trabajo bien hecho, y con sincero agradecimiento a miles de ciudadanos y ciudadanas que depositaron su confianza en nuestra gestión, presentaré en la sede del instituto político mi renuncia a la secretaria general”.

 

Se fue, entonces, pero continúa militando en Nueva Alianza, donde durante años ha establecido relaciones fuer- tes con senadores, diputados y otros personajes de la vida política. Se queda Arriola Gordillo, siempre alejada de los reflectores, pero con la fuerza suficiente para no ser borrada del partido.

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