Basado en historias reales y acompañado de impactantes ilustraciones, el cómic A Pie, de Médicos Sin Fronteras (MSF), sumerge al lector en una travesía por múltiples países y peligrosas rutas migratorias, incluida la selva del Darién —ubicada entre Colombia y Panamá— y México, hasta llegar a la frontera con Estados Unidos (EUA). En el camino, los protagonistas Therese y Jean enfrentan violencia extrema, explotación y la incertidumbre de “un sistema que cada vez cierra más las puertas a las personas en movimiento”, según la organización médico-humanitaria.
“Venimos de la República Democrática del Congo (RDC). Nos vimos obligados a desplazarnos por la violencia en nuestro pueblo. Mis amigos dijeron que en Estados Unidos nos darían refugio. Primero escapamos a Angola; vivimos ahí durante dos meses mientras esperábamos nuestra visa para Brasil”, se lee en algunas viñetas del cómic de 14 páginas creado e ilustrado por Hugo González.
Más adelante, se observa la llegada de ambos a México, luego de un tormentoso paso por el Tapón del Darién. “Nos encontramos con los cuerpos de personas muertas. Muchas familias habían sufrido violencia y, pronto, nosotros también (…) Cuando llegamos a Oaxaca nos topamos con hombres armados”, dice el personaje de Therese, quien en la historia es una mujer de 34 años.

“Este cómic pone en evidencia los riegos a los que s enfrentan miles de personas que buscan protección fuera de sus continentes de origen. Además, refleja la cruda realidad de políticas migratorias restrictivas que dejan a las personas atrapadas en condiciones de vulnerabilidad extrema”, acusa en un comunicado MSF, en cuyo sitio se puede descargar A Pie.
LA MIGRACIÓN EXTRACONTINENTAL: DE LO TANGIBLE AL CÓMIC “A PIE” DE MSF
De acuerdo con Sergio Pérez Gavilán, gestor de Comunicación de Terreno MSF México y Centroamérica, la migración extracontinental que cruza por Latinoamérica no es un fenómeno nuevo, pero sí uno cada vez más común. El eco del hambre, los conflictos armados, la violencia y las enfermedades en cualquier lado del mundo se sienten con mayor presencia en campos migratorios del continente.
Mientras las políticas de disuasión de países europeos causan muertes en el Mediterráneo —donde en 10 años se han ahogado o desaparecido más de 30,000 personas—, la tortura persiste en el norte de África y las detenciones ilegales en fronteras internacionales aumentan, “las personas se han visto obligadas en buscar nuevas rutas, más peligrosas e indudablemente más largas”, agrega.
Y como ejemplo comparte la travesía de Mbala, un migrante africano que espera cruzar algún día la frontera de EUA junto a su esposa y su niño en brazos. “Entre los 12,700 kilómetros que separan su natal República Democrática del Congo con México, hay personas dispuestas en cada paso, cada sombra, en utilizar la violencia en cualquiera de sus formas para exprimir a las personas más vulnerables”, apunta.
A tenor de MSF, en México el crecimiento de la población extracontinental africana o asiática en encuentros irregulares con autoridades se ha disparado. Mientras en 2022 eran 17,044 individuos; en 2023 fueron 92,163 y en 2024 hubo 88,956 migrantes.
Lo anterior representa un alza de 440 por ciento entre 2022 y 2023, con una baja de 3.4 por ciento en 2024, “que configura un nuevo importante demográfico en la ruta migratoria que tarda años en cruzar, lo que a miles de personas migrantes latinoamericanas les toma meses”.
LAS BARRERAS PARTICULARES
Por su parte, Israel Reséndiz, gestor de actividades médicas móviles de MSF en Ciudad de México (CDMX), comenta que, entre el idioma, la larga travesía y la discriminación hacen que la ruta extracontinental tenga barreras particulares que muchas otras no comparten.
“El acceso a la población es uno de los retos, pero no es el único. En meses o años anteriores, aunque las personas de Asia o África cruzaran por la CDMX, se les veía poco y utilizaban rutas o caminos que no siempre podíamos acceder. Ahora, cada vez más aparecen grupos de 20 o 30 personas que vienen desde Bangladesh, Mauritania, Congo o Afganistán, por decir un ejemplo, y una vez que les localizamos la mediación y traducción no es tan sencilla”, detalla.

En palabras de José Antonio Silva, coordinador de proyecto MSF en CDMX, en 2024 atendieron a 83 pacientes extracontinentales de al menos 17 distintas nacionalidades que van desde Angola y Congo, hasta Mali, Marruecos, Afganistán y China. N
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Médicos Sin Fronteras provee atención en salud básica, salud mental, trabajo social, promoción de la salud y mediación intercultural a lo largo de la ruta migratoria en Latinoamérica, con puntos de atención en Colombia, Guatemala, Honduras, México y Panamá. Ante los cambios en las políticas migratorias que afectan a poblaciones vulnerables en movimiento, MSF hace un llamado a respetar el derecho de asilo y a establecer mecanismos de protección para su salud, integridad y dignidad humana.