Ejecutivo de hidroeléctrica, culpable del asesinato de la ambientalista hondureña Bertha Cáceres | Newsweek México


Ejecutivo de hidroeléctrica, culpable del asesinato de la ambientalista hondureña Bertha Cáceres



EL GERENTE general de la hidroeléctrica Desarrollos Energéticos S.A. (DESA), en Honduras, se convirtió este lunes en el octavo sentenciado por el asesinato de la ambientalista Berta Cáceres, en 2016, que se opuso al proyecto que desarrollaba esa compañía en territorio indígena.

“Roberto David Castillo ha tenido participación en la presente causa como coautor en el delito de asesinato en perjuicio de Berta Isabel Cáceres”, dijo una juez al leer la sentencia en audiencia oral pública, el tribunal determinó que la audiencia para definir los años de prisión para Castillo será el 3 de agosto.

Durante la audiencia, “se reveló el contenido de comunicaciones telefónicas que hubo entre Castillo y otras siete personas que ya fueron condenadas en diciembre del 2019 a entre 30 y 50 años de prisión por el asesinato de la ambientalista, ganadora del Premio Goldman de medioambiente 2015”, informó AFP.

“Cáceres, coordinadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh) fue asesinada por encargo de DESA porque ella se oponía —con manifestaciones de indígenas lencas— a la construcción de una hidroeléctrica en el río Gualcarque por parte de esa empresa”, precisó la sentencia.

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La resolución “es un granito de arena en la justicia por el asesinato de mi madre”, dijo Laura Zúñiga Cáceres, hija de la ambientalista,  tras escuchar la decisión del tribunal. “Hoy nos sentimos alegres. El pueblo hondureño está harto de tanta impunidad y muerte”, agregó.

Bertha Cáceres dormía en una habitación de la vivienda en La Esperanza, a 200 km al noroeste de la capital hondureña, y fue por la madrugada que dos encapuchado entraron y la mataron a tiros. Su acompañante era el mexicano Gustavo Castro Soto, testigo del asesinato de la ambientalista hondureña.

Castro Soto, miembro de la ONG Otros Mundos de Chiapas, también resultó herido por las balas y dijo: “No escuché carros llegar ni irse cuando el asesinato. El escenario del crimen fue modificado y alterado”, aseguró el mexicano en su escrito, que no revela muchos detalles del momento del crimen.

“Vi morir a Berta en mis brazos pero también vi su corazón sembrado en cada lucha que el Copinh ha realizado”, añadió en la nota titulada: “Desde el corazón de Berta”. N

 

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