De cuna zacatecana al Congreso estadounidense | Newsweek México


De cuna zacatecana al Congreso estadounidense

El representante Raúl Ruiz, presidente del Colegio Electoral Hispánico del Congreso de Estados Unidos, habla sobre Biden, la inmigración, la justicia ambiental y de lo que espera hacer una vez que sea vacunado.

ANTES de que el representante Raúl Ruiz fuera presidente del Colegio Electoral Hispánico del Congreso, y se convirtiera en miembro del Congreso en 2012, trabajaba como médico en California.

Ruiz, nacido en Zacatecas, México, hace 48 años, se reunió recientemente con Newsweek para hablar de su función como médico y legislador durante la pandemia, de los entresijos para lograr que Biden y el Congreso avancen en el tema de la migración, del voto latino, de las campañas de desinformación, y más.

—Usted creció en Coachella, California, siendo hijo de trabajadores agrícolas, y logró su sueño de convertirse en médico. ¿Cómo influyen su experiencia de vida y sus antecedentes en su trabajo?

—Al haber crecido en un campamento de casas de remolque y ser hijo de trabajadores del campo, y al ser parte de la primera generación en graduarse de la preparatoria y asistir a la universidad, comprendo desde mi propia historia de vida las dificultades y las luchas que enfrentan muchos de los miembros de nuestra comunidad. Esto me da una verdadera perspectiva de primera mano, no solo entonces, sino incluso ahora, pues mi madre sigue viviendo en la casa a la que nos mudamos en Coachella, donde mi hermano y mi hermana trabajan como obreros.

Tengo la credibilidad que me proporciona mi infancia, y al ser un estudiante de ciencias, un científico y médico de Harvard, utilizo mi entrenamiento y mi experiencia como médico de urgencias y experto en salud pública para generar políticas sólidas basadas en evidencias que realmente funcionen en la vida real.

El presidente estadounidense Joe Biden y la vicepresidenta Harris con Ruiz y miembros del Colegio Electoral Hispánico del Congreso en abril pasado. Foto: Doug Mills/Getty

Estas últimas semanas me he sentido realmente dichoso porque acudo a trabajar y hablo de proteger a los débiles y de la lucha por la justicia ambiental y contra la contaminación. Yo lo entiendo porque he atendido a pacientes que han venido a verme con un asma que empeora o con EPOC [enfermedad pulmonar obstructiva crónica]; generalmente, pacientes pobres de comunidades que no cuentan con los recursos suficientes y que carecen de médicos y de medicamentos.

Después, habló sobre la violencia con armas de fuego y de la seguridad relacionada con estas en un marco de salud pública, y más tarde ayudo a nuestros veteranos expuestos a la combustión de desechos, que actualmente mueren de cáncer y otras enfermedades. Ser capaz de utilizar toda mi experiencia de vida me ayuda a ir directo al meollo de los problemas con una buena política que marque una diferencia en la vida de las personas a las que sirvo.

—Usted se reunió recientemente con el presidente Biden, con la vicepresidenta Harris y con miembros del Colegio Electoral Hispánico del Congreso (CHC, por sus siglas en inglés) en la Casa Blanca para hablar de la idea de los objetivos de migración, como una vía ganada a la ciudadanía para los dreamers, los jornaleros y los trabajadores esenciales, objetivos que forman parte del paquete amplio de infraestructura que Biden espera aprobar. El CHC salió de esa reunión diciendo que el gobierno está abierto a la idea. ¿Puede usted compartir los detalles de sus conversaciones y decirnos si cree que Biden debe cumplir su promesa de campaña y apoyar a los latinos de la misma forma en que esta comunidad lo apoyó, de acuerdo con los activistas?

—Miré al hombre a los ojos y pude ver su corazón, y puedo decirte que desea de manera auténtica y genuina hallar un camino para desarrollar una vía a la ciudadanía para nuestros millones de trabajadores esenciales que han tenido que soportar la peor parte de la pandemia y que carecen de documentos. Para nuestros dreamers, para los trabajadores agrícolas y para quienes tienen un estatus de protección temporal [TPS, por sus siglas en inglés]. Sin embargo, también es cierto que necesitamos leyes para codificar la política de DACA [Acción Diferida para los Llegados en la Infancia] y de TPS, y proporcionarles políticas de inmigración que corrijan nuestro sistema migratorio.

Mientras tanto, defendimos de manera agresiva y exitosa la aprobación de la Ley de Sueños y Promesas que dará una vía a la ciudadanía a los dreamers, a quienes tienen un TPS y a quienes tienen una DED [Deferred Enforced Departure, Salida Obligatoria Diferida], así como la Ley de Modernización para los Trabajadores Agrícolas.

Seré el primero en decir que, si bien esas leyes serán una importante victoria para nuestras comunidades, ya que protegen a entre 4 y 6 millones de trabajadores esenciales y otras personas sin documentos, habrá muchas otras más personas en las que deberemos centrarnos. También necesitamos corregir el sistema migratorio, agilizarlo y hacerlo más eficiente para usar la tecnología en la frontera con el fin de ejercer la seguridad fronteriza de la manera correcta. Además, abordar las causas fundamentales de la migración que hacen que miles de familias huyan de la violencia, la corrupción y el hambre en sus países de origen.

—Últimamente, cuando escuchan sobre la inmigración, la mayoría de los estadounidenses piensan en el flujo de migrantes hacia la frontera que se produjo en los primeros 100 días de Biden. ¿Qué les dice usted a los republicanos que afirman que se debe enfrentar este asunto antes de que puedan moverse otras partes de la reforma migratoria?

Un trabajador agrícola californiano. Foto: Joseph Prezioso/AFP/Getty

—Yo diría que es una táctica dilatoria, pues a final de cuentas ellos no desean tener ningún diálogo serio sobre cómo avanzar. Lo intentaron a su manera, que se basó en el odio, el miedo, la crueldad, las violaciones a los derechos humanos, la separación de los niños y sus madres, y en causar terror para intimidar e impulsar la construcción de un ineficaz muro fronterizo, y eso no funcionó.

De hecho, empeoró las cosas debido a que dañaron el sistema que procesaría de manera efectiva y eficiente a los buscadores de asilo que tienen el derecho legal de buscarlo, de acuerdo con nuestras leyes. También sabemos que las oleadas de migrantes hacia la frontera seguirán ocurriendo de manera cíclica, independientemente de quién sea el presidente, debido a las condiciones en su país natal, y no a las condiciones de nuestro país.

Hemos oído las historias de terror de muchas personas que han escapado de la violencia, de muchas personas que envían a sus hijos bajo amenazas de violencia sexual, de violencia física e incluso de muerte, si no cumplen con los narcotraficantes o los pandilleros. Debido a los recientes huracanes en América Central que acabaron con su industria agrícola, muchos de ellos sufren de hambre, por lo que van a donde creen que la fuente de alimentos es abundante.

—En relación con los votantes latinos en noviembre, Biden obtuvo el apoyo de casi dos tercios y tuvo un buen desempeño en estados clave como Arizona, lo que le ayudó a ganar la presidencia, pero Donald Trump mejoró notablemente con respecto a 2016 en estados como Florida y a lo largo de la frontera en Texas, dos estados con grandes poblaciones de origen latino. ¿Qué lecciones deben aprender los demócratas de estos resultados?

—En primer lugar, es importante reconocer que los latinos catapultaron a la victoria al equipo de Biden y Harris. Y lo hicieron debido a la cantidad récord de votantes latinos que acudieron a las urnas, lo que generó los márgenes necesarios para que triunfaran en distritos indecisos como Arizona, Nevada, Pennsylvania e incluso en Georgia. En Georgia, Biden ganó por 11,000 votos. El nuevo incremento en el voto latino fue de 17,000. Así que los latinos desempeñaron una función crucial y muy importante en el triunfo del presidente Biden en esta elección.

Una mujer en Massachusetts recibe la vacuna. Foto: Patrick T. Fallon/AFP/Getty

Hubo un aumento en el número de nuevos votantes latinos a favor de los republicanos y de Trump, pero ese incremento no fue lo suficientemente importante para decir que Biden perdió Florida y Texas debido a ese incremento. Sin embargo, esos aumentos deben hacer que los demócratas tomen el asunto en serio y comprendan lo que el Colegio Electoral Hispánico del Congreso han venido diciendo desde hace tiempo, es decir, que los latinos no son un monolito.

No son un “voto latino”. Son votantes latinos. Por ello, no deberían concebir el alcance y el mensaje a los latinos como algo a escala nacional, y en cambio, deberían regionalizar sus esfuerzos. Vimos cómo Trump invirtió dinero específicamente para llegar a los votantes latinos de esas áreas, por lo que tiene que haber un aumento sustancial en la inversión, no solo en consultores, sino también en los mercados mediáticos que los latinos escuchan o leen. Por último, el mensaje debe llegar a los corazones y a las mentes de los latinos con base en sus antecedentes, el lugar donde viven y trabajan, y en sus intereses. Es necesario utilizar metodologías que funcionen en comunidades latinas y hablar de sus problemas; casi como una campaña paralela o como varias campañas paralelas. Hay lecciones muy importantes, especialmente, “Si inviertes dinero, ellos votarán”.

—Un problema persistente para los demócratas parece ser el aumento de las campañas de desinformación, acusación que los demócratas del Congreso han repetido con base en informaciones noticiosas que, según se dice, están dirigidas a los latinos, particularmente en español, en plataformas que van desde WhatsApp hasta YouTube y en donde se califica a los demócratas como “comunistas” y “socialistas”. ¿Puede usted explicar lo que ha visto y lo que les dice a los republicanos y a los partidarios de Trump que afirman que decir que los demócratas están adoptando el socialismo más que en el pasado no es desinformación?

—Hay un nuevo impulso agresivo, no solo por parte de los republicanos, sino también por parte de Rusia, que difunde teorías conspiratorias con medias verdades para presentar una imagen de una cierta visión del mundo, y con frecuencia, esa visión del mundo genera división. En el caso de Rusia, nada les gustaría más que ver las ruinas de nuestra democracia. Cuando uno escucha a líderes como Trump diciendo: “Créanme a mí y solo a mí”. En otras palabras, no crean las notas periodísticas, no crean a sus propios ojos cuando vean las cosas en la televisión, esto indica que estamos avanzando por una vía muy peligrosa. Una vía que muchas democracias han tomado hacia su propia ruina.

La desinformación que hay por ahí es un plan estratégico intencionado para confundir a los votantes hasta el punto de la apatía o incluso hasta negar las realidades que tienen ante ellos. Teorías conspiratorias tan estrafalarias como la gran mentira de que el presidente Biden no ganó la elección, las cuales impulsaron el ataque contra nuestra democracia y contra nuestro gobierno el 6 de enero, lo cual fue una muy grave actividad de insurrección en nuestro país, o la teoría conspiratoria de que el coronavirus era un fraude. Todas ellas son muy perjudiciales.

—En un informe publicado en mayo se señala que los índices de hospitalización en California, de donde usted es congresista, son los más bajos de toda la pandemia. Sin embargo, cerca de 40 por ciento de los californianos son latinos, y de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, los latinos tienen el doble de probabilidades de ser infectados, y el doble de probabilidades de morir debido al virus. Dados sus antecedentes como médico, ¿qué es lo que le gustaría que los estadounidenses hicieran más para lograr una reducción aún mayor en la propagación del virus?

—Tenemos que usar la equidad como la metodología y como el arquitecto no solo de los proyectos de ley, sino también de la implementación de nuestras campañas de vacunación y educación. Yo hice sonar la alarma desde el inicio de la pandemia diciendo que, dadas las desigualdades en el acceso a la atención a la salud y las barreras que ya han producido desigualdades en la disparidad de enfermedades crónicas en las comunidades marginadas y con recursos médicos insuficientes, la pandemia produciría los resultados que ya hemos visto.

Los hispánicos están en riesgo debido a un acceso deficiente a los servicios de atención a la salud, a su alto índice de personas no aseguradas, al costo de los servicios de atención a la salud, a la falta de recursos y a que constituyen una gran porción de nuestros trabajadores esenciales que presentan un alto riesgo. Así que están en grave peligro de infectarse y regresar a un hogar sobrepoblado, viviendo generalmente en un apartamento de dos recámaras y con tres generaciones de la familia con ellos. No pueden ponerse en cuarentena lejos de sus familias, y la enfermedad puede propagarse fácilmente entre las familias y la comunidad.

Todos estos factores nos indican por qué vemos índices de infección tan altos entre los latinos y también por qué vemos los índices de vacunación más bajos en nuestras comunidades. En esencia, tenemos a la comunidad de más alto riesgo, que presenta el mayor número de fallecimientos, que recibe proporcionalmente menos vacunas, lo cual es inadmisible. Lo que tenemos que hacer es comenzar a cambiar nuestra metodología de equidad y no utilizar una base de “los primeros que llegan son los primeros en ser atendidos”. Esto se debe a que se les da ventaja a quienes tienen acceso a internet, a quienes tienen flexibilidad en el trabajo para hacer fila, ir a su farmacia más cercana y estar al teléfono durante horas navegando por un complejo sistema para lograr ser vacunados.

—¿Qué espera hacer para divertirse en este verano y que no haya hecho durante el año pasado?

—¡Llevar a mis hijas a Disneyland! N
—∞—
Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek

 

Ingresa las palabras claves y pulsa enter.