Opinión | Servidores públicos: La diferencia entre servir y no servirse del pueblo | Newsweek México


Opinión | Servidores públicos: La diferencia entre servir y no servirse del pueblo



 

En ocasiones observamos distintas situaciones en Aguascalientes que no corresponden a lo que nuestra cultura local nos dicta. Hay veces en las que callamos, cuando deberíamos gritar, donde hemos dejado de exigir. Esta realidad es aún más notoria cuando se trata del ámbito político. Tenemos gobernantes que pareciera que viven del pueblo y no para el pueblo. Lo que se debe entender es que al fin y al cabo son “servidores públicos” lo cual significa que deberían servir al pueblo día y noche, y no viceversa, servirse del pueblo.

Aguascalientes se caracteriza por tener ciudadanos de primera. Es gente trabajadora, responsable y honesta. Es por ello que, la sociedad requiere de gobernantes que se encuentren a su nivel, es decir, personas de excelencia que sean cercanas a la gente, que se preocupen por ellos y que atiendan sus necesidades e intereses. Al contrario de lo que comúnmente sucede, la política y el servicio público no debe ser visto como un espacio para enriquecerse, ni como un medio para alcanzarlo. El gobernar implica servir desinteresadamente a la comunidad, esperando como única recompensa el incremento del bienestar en la población.

Es cierto que los ciudadanos tenemos responsabilidad en la calidad de nuestros gobernantes. Al final nosotros los elegimos, aunque no siempre lo hacemos sin conocer si tienen la firme convicción de servir y no de ser servidos, o que antepongan el interés colectivo al propio. Lo que realmente se necesita es que cualquiera haga de Aguascalientes un mejor lugar. Nos hemos quedado con la idea de que vamos bien, sin embargo, es necesario cambiar nuestro chip y pensar que se puede mejorar. Afortunadamente, el poder para lograrlo se encuentra en la voluntad de todos y cada uno de nosotros, hidrocálidos comprometidos.

Pero si la calidad de nuestros gobernantes es importante, no debe quedar atrás el papel de la ciudadanía. Una ciudadanía exigente hará que Aguascalientes no sólo sea la capital del Estado; sino la capital del bienestar en el país. Un lugar donde la ciudadanía y el gobierno sean la combinación perfecta para alcanzar el nivel de vida que todo mexicano merece, un lugar verde, un lugar progresista. Desafortunadamente no estamos así, debido a las malas prácticas que se han ejercido en el estado por muchos años.

Tengo la esperanza de que las cosas pueden cambiar para bien, y mejorar especialmente para la gente buena de Aguascalientes.

 

Arturo Ávila Anaya, presidente IBN/B Analitycs y experto en Seguridad Nacional por Harvard (NIS).

@ArturoAvila_mx

 

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