Placeres escondidos | Newsweek México


Placeres escondidos



Una de las actividades que más disfruto es comer, por ende todas las relacionadas con esto; cocinar, elegir ingredientes, aprender recetas nuevas, crear menús, inventos culinarios, descubrimientos gastronómicos, ir de compras, elegir con las manos las frutas, verduras, oler el cilantro o las especias frescas en el mercado, la comezón en la nariz que da después de un rato de preparar mole, el dulzor que queda del azúcar glas al chuparse los labios, el olor del pan recién hecho que se deshace en un pellizco para acabar casi derritiéndose en la boca, vaya que más que algo necesario para vivir, la comida es parte importantísima de mi vida.
Alrededor de un platón de comida siempre hay amor. Hacia la cocina en si mismo, como una pasión, como un laboratorio para transformar sustancias y convertirlas en experiencias. Hacia los comensales, ya sea que se trate de uno mismo únicamente o si se ha hecho para compartir. Amor si se comparte porque es algo hecho con nuestras manos y con todos nuestros sentidos, amor a uno mismo que se permite realizar esto para su disfrute personal, y así sucesivamente, puro amor.
Así que imagínense mi horror al amanecer hace una semana con la sorpresa de que mi café calientito de la mañana no sabía más que a líquido caliente, así nomás. Podía quemarme, verlo y sentir su temperatura con mis labios, pero sólo con el olfato no era capaz de percibir si se trataba de café, té o un contenedor vacío. Había perdido el sentido del olfato y con este , claro mi capacidad de saborear, distinguir o disfrutar los alimentos.
Han sido días complicados, primero porque en medio de la situación actual y con toda la desinformación al respecto cualquier síntoma es considerado grave o bueno, al menos un factor al cual prestarle atención y ver su evolución. Una gripa ya no es un resfriado y ya, es una advertencia de que no podemos bajar la guardia, es una invitación a cuidarse para cuidar a aquellos que nos rodean, un terrible más necesario recordatorio de que nadie está exento y en cualquier momento la vida cambia. Contrario a las teorías sobre conspiraciones de aquellos que creen que se trata de un invento del gobierno, los rusos o los illuminati.
La pérdida del olfato es uno de los síntomas del virus COVID 19 por lo que decidí aislarme en cuanto lo noté y solicité una prueba debido a que comenzaron a presentarse otros síntomas leves.
Y de pronto, así sin previo aviso con mi capacidad olfativa se fue mi hambre y  mis ganas de cocinar (aparte de que no es recomendable si tienes el virus preparar alimentos…). Resulta que mi disfrute por la comida involucra todos mis sentidos, que si no hay un estímulo parte de esta pasión que he tenido desde siempre se apaga y puede quedarse así sin previo aviso.
Vaya como si faltará añadirle más ingredientes a este año lleno de tanta tragedia colectiva fuese necesario. Ahora bien , ya habíamos aprendido a valorar más el contacto con los otros,  discutido la importancia de la comunicación con los demás y de cómo han ido cambiando las formas de afecto en esta evolución de la pandemia.
Los primeros días han sido complicados pero he descubierto otras formas de poder disfrutar la comida, opté por enfocarme en ponerle atención a las texturas y a las consistencias, pongo extra atención al morder algo porque me concentro en recordar su olor, el sabor que desprende al ser mordido, como se sienten las distintas temperaturas y demás detalles.
El resultado de mi prueba fue positivo, mis síntomas son considerados leves y aún así me comentan que no se puede saber a ciencia cierta cuando recobre al 100 por ciento la capacidad de mis sentidos. Agradezco que sólo sea esto, entiendo que podría ser mucho peor.
La buena noticia es que cuando vuelva, cuando regrese mi olfato no voy a darlo por sentado. Me detendré a oler las flores y todo eso, si, porque los clichés lo son por algo; porque es en estos enormes pequeños detalles que nos pueden regalar los sentidos que radica la magia de la vida.
Cuando pasé la pandemia los abrazos van a saber distinto, espero que mi café siga oliendo y sabiendo igual.

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