Los menores ayudan a proteger el mundo desde casa | Newsweek México


Los menores ayudan a proteger el mundo desde casa



Quedarse en el hogar y ayudar a salvar el orbe del COVID-19 no es tarea fácil para los niños. Sin embargo, están haciéndolo muy bien.

 

“ME SIENTO TRISTE, pero a veces me divierto jugando con mi mamá”, dice el pequeño Éder Delgadillo Muñoz, de siete años, al describir cómo se ha sentido en casi dos meses de no acudir a la escuela ni jugar con sus compañeros y maestras en el salón de clases.

Caso similar es el de Fernanda Martínez Paoli, una niña de ocho años que junto con su madre tuvo que emigrar a Murcia, España, y que justo cuando comenzaba a adaptarse a un nuevo país y nueva cultura llegó la cuarentena y el aislamiento social.

“Me siento aburrida y un poco estresada. No sé qué hacer. Me siento muy, muy aburrida, ¡no saben cuánto!”, dice la pequeña, que actualmente cursa el segundo grado de primaria en España, a Newsweek México.

Tanto Éder como Fernanda, ambos mexicanos y de edades similares, extrañan la vida que tenían antes de iniciar el aislamiento en casa. Para ellos, el estar en clases y convivir con sus maestras son algunos de los tantos momentos que más echan de menos.

Ahora sus rutinas han sufrido un cambio importante, y aunque sus días transcurren entre levantarse, desayunar e iniciar clases virtuales frente a la televisión, la labor de sus madres resulta un reto para mantenerlos activos con sesiones de ejercicios, lecturas de sus libros favoritos o dibujar, todo para permanecer un día más dentro de casa y preservar la salud propia y la de la familia y comunidad frente al nuevo coronavirus.

Al igual que sucedió en gran parte del mundo, el pasado 22 de marzo autoridades de la Secretaría de Salud de México decretaron el aislamiento en casa como una medida precautoria para contener la propagación del virus. Ante ello, autoridades de la Secretaría de Educación Pública hicieron lo propio y cerraron las escuelas. Desde ese día, los niños han permanecido en casa.

A casi dos meses de confinamiento, los niños luchan contra el fastidio de permanecer en el hogar y lejos de sus lugares favoritos. Ante ello, especialistas en salud mental han alertado a padres y tutores para que estén al tanto de las repercusiones que podrían generarse en los menores ante el encierro.

Ante la pandemia de COVID-19, los menores pueden presentar dificultad para dormir, dolor de estómago y enojo o miedo. Foto: Adobe Stock

El pasado 10 de abril, durante la tradicional conferencia que las autoridades de salud de México diariamente ofrecen para actualizar las cifras de contagios y decesos por coronavirus, el Dr. Juan Manuel Quijada Gaytán, director de servicio de atención psiquiátrica, dirigió un mensaje a niños y adolescentes mexicanos respecto a la salud mental:

“Sabemos que a esta hora todavía hay muchos niños y niñas por ahí y que nos están viendo. Queremos reconocerles que se estén quedando en casa, sabemos que es difícil para ustedes no ver a sus amigos, a lo mejor no salir a jugar en el parque, no estar en sus actividades cotidianas como la escuela, no ver a sus abuelos. Pero les queremos reconocer a cada uno de ustedes el contribuir y quedarse en casa. Tengan tranquilidad, estén seguros de que vamos a salir de esto pronto”.

Aunado a ello, Quijada Gaytán pidió a los infantes no dejar de jugar en casa y ser respetuosos y obedientes con sus padres. Asimismo, les pidió tranquilidad, leer mucho y ver la televisión en ratos, así como hacer ejercicio y contribuir al bienestar dentro de casa.

También agregó que, si alguien tiene un problema, no dude en comentarlo con sus padres, que exprese sus emociones, pregunte sus dudas, no tenga miedo y platique con ellos, “porque siempre va a haber alguien que los pueda escuchar, no están solos y vamos a salir juntos de esto”.

Aunque la situación no ha sido fácil para los niños y adolescentes, algo ha quedado claro: que los menores se mantengan en casa es uno de los mayores logros que han alcanzado al convertirse en superhéroes de la vida real para evitar la propagación del coronavirus.

Para recompensar la constancia de permanecer en casa, la psicóloga educativa Paloma Murillo Villa, de la Clínica Integral del Neurodesarrollo Infantil (CINI) en Irapuato, Guanajuato, recomienda que, para reforzar esta acción, los padres confeccionen medallas o reconocimientos con la leyenda: “Salvo al mundo cuando me quedo en casa”, y colocarlas en un punto visible del hogar.

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“El niño necesita palabras, pero también de algo visual que pueda recibir, tocar y ver como símbolo de su reconocimiento. Esto puede ser un medallón realizado en casa por los papás, que colocarán al final de las actividades realizadas en la semana o por buenas conductas”, agrega.

Y con “buenas conductas” la especialista se refiere a aquellos comportamientos apremiantes como no hacer berrinches, realizar las tareas de la escuela y ayudar en los quehaceres de casa. Las medallas las pueden realizar con materiales reciclables como corcholatas o cartón de empaques y un listón.

Estos estímulos deben hacerle saber a los menores que son héroes por permanecer en casa y salvar a las personas que quieren y los rodean, como sus abuelos. Otra opción para reconocerlos es pegar una calcomanía diaria en su playera o hacerles un dibujo y pegarlo en su habitación, ventana, puerta o en el refrigerador.

¿CUIDAR LA SALUD MENTAL INFANTIL?

Con más de dos meses en cuarentena, papás y mamás se las han ingeniado para contar con diversas actividades físicas, educativas, artísticas y gastronómicas para mantener activos a sus hijos en casa.

Betzabé Muñoz Echeverría, madre de Éder, cuenta lo difícil que ha sido para su hijo el permanecer en el hogar, incluso los miedos que llegó a tener ante la incertidumbre de por qué no podía asistir al salón de clases y estar con sus amigos.

“Cuando empezó todo esto, Éder no se daba cuenta de lo que sucedía. Conforme pasaban los días veíamos las noticias y él escuchaba todo lo que decíamos, comenzó a sentirse preocupado y ansioso, de alguna forma sentía miedo por lo que fuera a pasar. Ahora ya lo toma como algo normal porque es un tema diario en casa, ve las noticias y está al tanto de lo que está pasando”, cuenta.

Luego de que se interesara por saber más acerca del COVID-19 y lo que sucede en el mundo, ahora Éder ya no se siente ansioso ni con miedo. Aunque solo quiere regresar a la escuela, está consciente de que debe esperar un poco más y que con su paciencia mantiene a salvo a su mamá y a su abuelita.

En el caso de Fernanda, quien vive en Murcia, España, Fabiola Paoli Santamaría, madre de la pequeña, cuenta a Newsweek México cómo ha sido para su hija el sobrellevar el encierro en un país que hasta el mes de abril se mantenía en tercera fase de la pandemia.

Hay que limitarles el acceso a la televisión y redes sociales para evitar sobreexponerlos a la información.
Foto: Adobe Stock

“En casa tratamos de hacer cosas para que no se aburra. La he notado triste, y más porque aquí no está toda la familia, solo nosotras, y sí, de repente me dice: ‘Mami, aquí me siento sola’, y creo que es normal porque ya estaba adaptándose a un ritmo de vida con actividades extraescolares, salidas, y de repente, el encierro le viene mal”, cuenta.

Para Fernanda, otro obstáculo que tiene que vencer, además del encierro, es el idioma, pues, aunque es el mismo, existen palabras con significado distinto. Esto le ha perjudicado en la clase de lenguas y matemáticas donde la enseñanza es distinta.

“Tratamos de estudiar lo más que podemos para que ella lo entienda y se ponga al corriente con los niños de su edad”, agrega Fabiola.

La Unicef, la Organización de las Naciones Unidas y Médicos Sin Fronteras en México han alertado a la población a prestar mayor atención en la salud mental de los menores, ya que las consecuencias al salir del encierro podrían ser diversas.

Para cuidar de estos pequeños héroes, UNICEF México advierte que, ante situaciones estresantes como la que vivimos por la pandemia de COVID-19, los menores pueden tener distintas reacciones, como dificultad para dormir, dolor de estómago y expresar enojo o miedo.

Si un menor llega a presentar alguna de estas conductas, lo mejor que pueden hacer mamá o papá es apoyarlos, explicarles que es normal sentir miedo o preocupación y asegurarles que la cuarentena es temporal.

Entre las recomendaciones que UNICEF México propone a padres y madres para mejorar el estado emocional de los infantes es hablar y escucharlos. No ocultarles información, pero sí explicarles, en un lenguaje sencillo, honesto y apropiado a su edad, lo que está sucediendo en el país y en el mundo, y asegurarles que esta es una situación temporal y que si están en casa es para protegerse.

De acuerdo con Néstor Rubiano, referente de salud mental en Médicos Sin Fronteras en México, el virus SARS-CoV2, causante del COVID-19, llegó y desestabilizó la forma en como estábamos acostumbrados a vivir.

“La clave es mantener la rutina de los niños, estudiar, leer el libro pendiente, pintar y evitar que pasen tanto tiempo en el celular o en la televisión porque da paso a que alguna persona ponga en riesgo la integridad de los menores mientras los padres trabajan, y darles mucho amor”.

Respecto a los menores de 12 años, la especialista en psicología y educación infantil Paloma Murillo Villa pide a los padres que les pregunten a sus hijos qué piensan acerca del encierro y de no poder ir a la escuela y estar con sus amigos.

“Considero que esa es una forma de aterrizar un tema que podría causar estrés tanto para padres como para niños. Primero que los papás pregunten: ‘¿Tú que crees que está pasando por el coronavirus?’, y una vez que los papás puedan iniciar esa línea de comunicación con los niños entenderán qué está pasando por la mente de sus hijos”, señala.

Hay que limitar el acceso a la televisión y las redes sociales para evitar una sobreexposición a la información. A los padres les pide conservar la calma, pues si sus hijos los ven estresados o con miedo reflejarán las mismas emociones.

Murillo Villa recomienda también realizar con los niños actividades deportivas, culturales, artísticas, de cocina y diversión como juegos de mesa, y advierte que no todos los días los infantes deben hacer ejercicio, bailar o colorear porque se aburren, por ello tendrán que intercalar las actividades y planificarlas de forma anticipada.

Practicar ejercicios de meditación como yoga infantil y hacer estiramientos para mantener el contacto con la naturaleza también forma parte de las actividades que los padres pueden realizar con menores en esta cuarentena.

Por otra parte, ¿es válido premiar a los niños en casa? Sí, responde la experta, siempre y cuando sea con premios que los padres puedan cumplir y que no impliquen llevarlos a algún lugar fuera de casa. Tampoco que represente una ingesta alta de grasas o calorías, como hamburguesas o pastelillos, porque también debe preservarse la sana alimentación.

“Desde mi experiencia, un niño tendrá mejores resultados de desempeño y aprovechamiento si premian su esfuerzo que refuerce sus buenas acciones y buenos hábitos en casa”, agrega.

Los premios pueden ir desde comprarles un juego de mesa, un libro, una revista o una historieta, dependiendo de los gustos de los hijos, y de esa manera ellos notarán que sus papás sí les cumplen.

NIÑOS EN SOCIEDADES VULNERABLES

Tanto la Unicef como Médicos Sin Fronteras en México han mostrado preocupación y han emprendido acciones que eleven los cuidados a menores que viven en comunidades vulnerables y personas migrantes menores de edad.

Médicos Sin Fronteras en México cuenta con materiales didácticos para apoyar a los niños que se encuentran en situación vulnerable, entre ellos, la población migrante que necesita de este apoyo, y que adaptan conforme a las recomendaciones de organizaciones como Unicef.

“El material que tiene Unicef para niños nosotros lo adaptamos enfocándonos en niños migrantes, que no es lo mismo un niño que está dentro de una comunidad con sus redes de apoyo a niños que viven en tiendas de albergues con sus padres”, señala Elena Vargas, coordinadora médica adjunta en MSF.

Un ejemplo de estos materiales didácticos son los que presentan en las ciudades de Reynosa y Matamoros, en el estado de Tamaulipas, donde han adaptado estas herramientas al idioma francés y portugués para las poblaciones que son angloparlantes y no necesariamente hablan o entienden español.

Además, cuentan con clínicas móviles en las zonas rurales de Guerrero con uno de los equipos de MSF. Entre las acciones para prevenir a esas localidades está “el enviar mensajes de voz por WhatsApp que difunden entre la población”, anuncia Loïc Jaeger, director general de MSF en México.

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Como parte de las acciones de cuidados a las infancias, Antonio Guterres, secretario general de la ONU, ha alertado a los gobiernos a prestar mayor atención a los menores vulnerables a los efectos de la pandemia por COVID-19.

De acuerdo con Guterres, la lucha contra el COVID-19 afecta más a los menores que viven en barrios marginales, en campamentos de refugiados o los que están en zonas de conflicto. También a los niños con discapacidades o los que están recluidos en instituciones y centros de detención.

La ONU alerta tres ejes de cuidado en los menores de edad durante la pandemia. En primer lugar, la educación a distancia, pues no todos los infantes de diversos países tienen acceso a internet. En segundo lugar, la alimentación, pues 310 millones de escolares, casi la mitad del total mundial, dependen de la escuela para acceder a una fuente sistemática de nutrición diaria. Finalmente, el tema de seguridad, pues con los niños fuera de la escuela, sus comunidades en confinamiento y una recesión mundial que se agudiza, están en aumento los niveles de estrés familiar.

Los niños son a la vez víctimas y testigos de violencia y maltrato en el hogar. Con las escuelas cerradas cabe la posibilidad de que abandonen la escuela, lo que provocaría un aumento de los embarazos en la adolescencia, anuncia la ONU.

DETECTAR EL ESTRÉS Y LA ANGUSTIA

Para detectar cuánto afecta el tema de coronavirus a los menores en casa, la psicóloga educativa Paloma Murillo Villa recomienda a los padres hacer un dibujo o montar una obra de teatro en el que el virus sea el actor principal, y dependiendo de las dimensiones en que se represente, los alertará sobre la salud emocional de los hijos. “Los padres no son psicólogos, pero pueden hacer un registro de cómo notan a sus hijos durante las mañanas, las tardes y las noches. Ese registro ayudará a detectar angustia o estrés en sus hijos”.

A los niños no hay que ocultarles información, pero sí explicarles, en un lenguaje apropiado a su edad, lo que está sucediendo.
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Murillo Villa aconseja combatir el estrés en los niños con la lectura de cuentos en el que se hable de cómo enfrentar los miedos y, con él, reflexionar entre todos los temores que han llegado a sentir y solucionarlos entre todos.

La bitácora también ayudará a los padres a detectar si las conductas de sus hijos se han modificado. “Si esos cambios de personalidad no corresponden a la de sus hijos habrá que hablar con ellos y entender cómo se están sintiendo.

Otros cambios que no hay que perder de vista en los menores son los hábitos de sueño, si el pequeño está durmiendo lo suficiente o si tiene pesadillas, así como si no desea salir al patio a jugar por miedo al aire. Estos son pequeños cambios que los papás pueden considerar una exageración, pero no lo son.

Asimismo, negarse a comer un platillo que se pidió a domicilio o no usar cubiertos o platos sin antes ver cómo los lavaron también son formas de alertar a los padres.

Betzabé y Fabiola, madres de Éder y Fernanda, respectivamente, y con quienes iniciamos esta historia, mencionan que actividades como leer, jugar, pintar y mantenerse al tanto de las lecciones escolares para no atrasar el aprendizaje son algunas acciones que les han permitido mantener activos a sus hijos y lejos de la sobrexposición de información que les genera angustia o estrés.

“Aquí tratamos de mantener la mente ocupada. Me gusta que lea algunos libros, que tome las clases que les dan por televisión para que ella repase sus materias. Seguimos en tercera fase, así que aún nos falta”, finaliza Fabiola Paoli, quien en México se desempeñaba como educadora de preescolar. 

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