Hábitats de la Gran Barrera de Coral han “desaparecido por completo”


Hábitats de la Gran Barrera de Coral han “desaparecido por completo” por el cambio climático



Tras analizar casi cien años de datos sobre los arrecifes coralinos, unos científicos acaban de anunciar que algunos hábitats de la Gran Barrera de Coral de Australia han “desaparecido por completo”, y uno de los principales responsables es el cambio climático antropogénico o causado por el hombre.

Según los autores del artículo publicado el 27 de septiembre en la revista Nature Communications, las más de 22 hectáreas de corales que rodean la localidad de Low Isles, al norte de la Gran Barrera, han sufrido grandes cambios desde 1928, por lo que es muy poco probable que recuperen su estado original.

Para su estudio, el equipo investigadores de la Universidad de Queensland, Australia, así como de la Universidad de Bar-Ilan y del Instituto Interuniversitario de Ciencias Marinas, en Israel, examinaron la información recogida hace 91 años durante la expedición del Comité de la Gran Barrera de Coral y la Real Sociedad de Londres, viaje en el que, por primera vez, se utilizó un caso de buceo para explorar el cayo de coral localizado al noreste de Port Douglas, Queensland.

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Aquel equipo de pioneros también creó un mapa de la isla basándose en fotografías aéreas, mismas que utilizaron los autores del nuevo estudio para determinar las modificaciones que esas comunidades coralinas han experimentado a lo largo del tiempo. Por último, los autores del reciente artículo revisaron una investigación que documentó dicha zona en 1954, y llevaron a cabo expediciones propias en los años de 2004, 2015 y 2019.

Luego de examinar 13 sitios de Low Isles, el equipo observó “una decadencia crónica y sistemática” en la riqueza de los corales y de los invertebrados de toda el área. Los autores explican que, en cada uno de los sitios, la cantidad de especies de coral se ha desplomado, de un total de 40 variedades iniciales a solo 21. A su vez, esta reducción de la cubierta coralina se ha traducido en una pérdida de complejidad estructural, ocasionando que disminuya la variedad de invertebrados que dependen de esos corales.

Los arrecifes costeros enfrentan una amplia diversidad de amenazas, desde calentamiento global hasta problemas antropogénicos como inundaciones, las cuales arrastran nutrientes y sedimentos hacia el mar. No obstante, los investigadores también descubrieron que los ciclones -como el de 1999- han tenido un impacto mucho mayor y más persistente. Tanto así, que las comunidades coralinas aún no se han recuperado de los daños que dejaron los ciclones ocurridos hace cinco décadas.

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Entre tanto, en las últimas nueve décadas, el nivel marino de la región ha aumentado 20 centímetros, por lo que los autores advierten que esto podría causar que los arrecifes se sofoquen. Y a todo lo anterior hay que añadir que la temperatura superficial del mar se ha elevado casi 0.7 °C, conduciendo a un blanqueamiento masivo de corales. 

Los investigadores sugieren que las inundaciones repetidas, el blanqueamiento y el calentamiento del océano podrían explicar que se hayan extinguido muchas especies de la zona, y como ejemplo citan los corales ramificados del arrecife, que son en extremo vulnerables a cambios como las variaciones de temperatura. 

Esta investigación se da a conocer en un momento en que los arrecifes muestran “una decadencia acelerada que amenaza el sustento de cientos de millones de personas que dependen de ellos”, afirman los autores. Por esa razón, los científicos intentan entender los mecanismos a que recurren los corales para sobrevivir y recuperarse de esta combinación de trastornos naturales e incidentes antropogénicos, tanto locales como globales.

El profesor Maoz Fine, coautor del estudio y especialista en resiliencia de arrecifes y corales en la Universidad de Bar-Ilan, Israel, dijo a Newsweek que, debido a que solo hay registros detallados de la zona de Low Isles, no es posible asegurar que sus hallazgos reflejen las circunstancias de otros arrecifes costeros, “aunque estamos bastante seguros de que es el caso”, agregó.

Fine se dijo muy sorprendido de descubrir que algunos hábitats y comunidades coralinas no solo cambiaron, sino que habían desaparecido por completo desde la investigación de 1928.

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El experto en corales señaló que su estudio demuestra la facilidad con que los arrecifes saludables pueden enfermar, así como la importancia de minimizar los problemas locales que se suman a los efectos climáticos para amenazar la supervivencia de estos organismos.

“Es indiscutible que el cambio climático afecta todos los arrecifes”, declaró Fine. “Pero el efecto combinado de los trastornos globales y los problemas locales pone en peligro la supervivencia de los arrecifes costeros”.

En su declaración para Newsweek, el investigador israelí reveló que los informes de la excursión de 1928 le inspiraron a retroceder en el pasado para identificar los cambios de los arrecifes a lo largo del tiempo.

En cuanto a lo que se requiere para proteger los corales, Fine precisó: “Tenemos que cambiar nuestra cultura y volvernos una sociedad menos ‘hambrienta de carbono’. Si hemos de seguir gestionando nuestros recursos naturales y beneficiándonos de los numerosos servicios ecológicos que prestan los arrecifes de coral, debemos convencer a los políticos de que se adhieran al acuerdo de París y hagan todo lo posible para que nuestra temperatura promedio aumente menos de 1.5 °C respecto del nivel preindustrial”.

“También es necesario que minimicemos los trastornos regionales en tierra firme, y que mitiguemos el efecto de la creciente población costera en nuestros mares”, concluyó.

 

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