Duplicar la caducidad de verduras contra el desperdicio de alimentos


Duplicar el tiempo de caducidad de frutas y verduras, una solución al desperdicio de alimentos



Para celebrar el 50 aniversario del alunizaje, Newsweek está haciendo una semblanza de los pioneros de la ciencia y la tecnología, destacando sus ambiciones personales y la manera como pretenden cambiar el mundo.

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James Rogers es el fundador y CEO de Apeel Sciences, una startup que intenta combatir el hambre mundial produciendo un recubrimiento comestible con materia vegetal natural. Cada año desperdiciamos casi un tercio de la producción mundial de alimentos, y el recubrimiento de Apeel permitirá duplicar el tiempo de caducidad de frutas y verduras, lo cual podría conducir a la adopción de prácticas agrícolas sostenibles que resulten en productos de mejor calidad y en un menor desperdicio de alimentos.

—¿Cuál es tu ambición personal?

—Tratamos de construir un mundo que trabaje con la naturaleza y no en su contra. En vez de nuevas sustancias químicas nunca vistas y ocasionar [nuevos] problemas, hemos decidido investigar el mundo natural para identificar los materiales que la naturaleza ha utilizado desde hace miles de millones de años.

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—¿Cuál es el problema que intentas resolver?

—Alimentar a la humanidad es la actividad que más recursos consume. Y, aun así, desperdiciamos una cantidad increíble de comida. Cada año, la producción agrícola utiliza 70 por ciento de nuestra agua dulce; genera casi la cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero; y requiere de 2,300 millones de kilogramos de insecticidas. Pese a todo esto, entre la tercera parte y la mitad de la producción alimentaria termina en vertederos. Si desperdiciáramos menos, en 2050 podríamos alimentar a toda la población y sin aumentar la producción de alimentos.

—¿Qué hace Apeel?

—Toda forma de vida terrestre está envuelta en algún tipo de barrera protectora que impide la oxidación y la deshidratación. Ahora bien, si hay una barrera que lo protege todo, ¿cómo te explicas que una fresa solo resista un par de días, mientras que un limón puede durar semanas? Lo sorprendente no es que su composición sea diferente, sino que las moléculas superficiales de la fresa tienen una distribución drásticamente distinta de las del limón.

“En Apeel trabajamos con los materiales de cada fruta y verdura. Primero los aislamos y, después, volvemos a aplicarlos en las partes de la planta que comemos. Este proceso nos permite fortalecer la barrera protectora natural de manera que la fresa sea tan resistente como un limón, pero usando los mismos materiales que la componen. En esencia, la función de Apeel es ‘cortar y copiar’ lo que crea el mundo natural”.

—¿En qué se inspira tu concepto?

—Empezamos este negocio como un proyecto genérico. Entonces llamé a mi mamá para decirle que tenía una idea para una empresa y ella respondió: “Cariño, me parece estupendo, pero no tienes la menor idea de lo que son las frutas y las verduras”. ¡Y tenía razón! Pero yo sabía que mucha gente pasa hambre y no porque no produzcamos suficiente comida, sino porque no podíamos hacerles llegar los alimentos.

—¿Qué has aprendido de quienes han intentado resolver este problema u otros parecidos?

—Los monjes identificaron este problema ya desde la Edad Media, cuando empezaron a cubrir manzanas con cera de abeja. Apeel lleva esa idea más allá. La ciencia de los materiales ha avanzado mucho en los últimos 2,000 años. Ahora podemos tomar la idea de los monjes e implementarla con nuevas herramientas.

Rogers encontró la manera de aprovechar la membrana protectora natural para prolongar la vida útil de los productos agrícolas.
Foto: Roy Ritchie/Apeel Sciences

—¿Qué obstáculos has enfrentado?

—Muchos. Tuvimos que inventar la tecnología; obtener el producto; descubrir cómo aplicarlo a las frutas y verduras; encontrar la forma de hacerlo de una manera rentable; y después tratamos cientos de miles de toneladas de vegetales en una misma instalación. Otro problema es que los productores solo entregan sus alimentos en la tienda y se lavan las manos. Como ya vendieron su producto, no les interesa que haya pérdidas o que algo se estropee. Nuestra tarea no es mejorar una fruta, sino prolongar el tiempo que demora en estropearse; y para ello, tenemos que aplicar nuestro producto lo antes posible en la cadena de suministros. Ha sido muy difícil encontrar un modelo empresarial que nos permita trabajar con los proveedores para aplicar el producto.

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—¿Quiénes han sido tus mentores?

—El asesor de mi tesis doctoral. Su mejor consejo ha sido que siempre aprendamos más de lo que no funciona que de lo que sí funciona. He aplicado esa filosofía en Apeel Sciences.

—Si tienes éxito, ¿cómo visualizas el mundo en 20 años?

—Si tenemos éxito, irás a cualquier tienda de la esquina, a cualquier bodeguita, a un 7-Eleven o a un negocio familiar, y comprarás frutas y verduras de pequeños agricultores que viven al otro lado del mundo. Y ese producto será el mejor que hayas comido en tu vida. Habrá una cadena de suministro que conecte todos los rincones del mundo, sin necesidad de pesticidas ni de refrigeración. Y es que solo así haremos que el planeta funcione para todos.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek

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