Después de la marcha del orgullo, la cruda realidad


Después de la marcha del orgullo, la cruda realidad



YA PARA ESTE MES, considero que vamos muy avanzados: 2019 ha sido un año icónico para la comunidad LGBT+. A escala mundial, se celebran 50 años de aquella gran noche calurosa en un bar de Greenwich Village, en la ciudad de Nueva York, que significó el inicio de un “YA BASTA”, el comienzo de la lucha por los derechos iguales para todos. El hartazgo de los malos tratos y humillaciones por parte de las autoridades neoyorkinas condujo a un grupo de travestis, sí, sí, queridos míos, ¡un grupo de hombres vestidos de mujer! (la comunidad LGBT+ tenemos una deuda histórica con los y las chicas, travestis, transexuales y transgénero), a levantar la mano y así comenzar el camino de igualdad y respeto que hasta el día de hoy continúa en construcción alrededor del mundo.

En México este camino comenzó nueve años después, cuando los integrantes del Frente Homosexual de Acción Revolucionaria caminaron sobre las calles de la Zona Rosa para así comenzar su propia lucha por la igualdad. Buscaban ser hermanas y hermanos del movimiento neoyorkino iniciado años antes. A 41 años del movimiento LGBT+ en nuestro país, este 2019 podemos apreciar y palpar grandes avances en nuestros derechos, que no son más que simplemente derechos humanos. Hoy, en este territorio mágico llamado México son 20 estados que han legislado a favor del matrimonio igualitario (no, no se espanten, no queremos casarnos en sus templos ni bajos sus leyes religiosas), solo en CDMX está aprobada la adopción homoparental y tan solo en cinco estados puede realizarse el cambio de identidad de género. Ese cambio legislativo lo buscamos para proteger a los nuestros, para cuidar nuestro amor, pero, sobre todo, para ser reconocidos como cualquier otro ciudadano o ciudadana y no seguir bajo el lineamiento de que somos ciudadanos de segunda, al no tener el mismo goce y ejercicio de nuestros derechos humanos contemplados en la Constitución. El pasado mes de junio salimos a las calles de la CDMX aproximadamente 1.3 millones de seres humanos exigiendo, sí, exigiendo, que México deje de ser el segundo país con más crímenes de odio en América latina.

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Si bien es cierto que este año la industria privada mostró mayor solidaridad al salir a las calles junto a nosotros, debemos pedirles que no sea solo en junio, sino contar con su respaldo todo el año, y exigir al gobierno federal que sus iniciativas y proyectos diversos no sean de dientes para afuera. Necesitamos ¡ya! las leyes contra los Ecocigs, necesitamos el reconocimiento a nuestras relaciones civiles en los demás estados, requerimos de impartición de justicia y leyes para castigar el odio y la homofobia, transfobia y bifobia.

La comunidad LGBT necesita de todos y cada uno de ustedes para ser reconocida como verdaderos ciudadanos de este país. Generamos 86,000 millones de dólares a escala mundial, tres veces el PIB de México, así que no sean tontos, somos un factor económico que mueve, y mucho, a este país.

Glosario: ¿Qué significan las siglas LGBTTTIQA?

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