#MeToo reduce el acoso sexual, pero aumenta otros tipos de acoso


El movimiento #MeToo redujo el acoso sexual, pero aumenta otros tipos de acoso: estudio



Los niveles de acoso sexual en el trabajo se han reducido desde el surgimiento del movimiento #MeToo, según una encuesta realizada entre mujeres. Pero los niveles de acoso de género derivados de la limitada visión que tienen algunos hombres sobre la lucha por la igualdad de género parecen haber aumentado, de acuerdo con un grupo de investigadores.

De las 500 mujeres encuestadas, 84 por ciento afirmaron que habían experimentado acoso sexual en el trabajo. Pero entre 2016 y 2018, la cantidad de mujeres que denunciaban este problema se redujo.

Según los investigadores, esta disminución podría explicarse por el hecho de que los posibles perpetradores son más cautelosos para actuar, ya que los diálogos sobre el acoso sexual se han vuelto más normales y las mujeres se sienten alentadas para denunciar cualquier atención no solicitada.

“Es posible que, al centrarnos más en el tema, se pueda producir un efecto de contragolpe que aumente el acoso sexual debido a que los miembros de la sociedad tratan de mantener las jerarquías de poder existentes”, escribieron los autores.

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En el estudio participaron más de 500 mujeres, a quienes se les preguntó sobre sus experiencias de acoso en el trabajo en encuestas realizadas en septiembre de 2016, cerca de dos meses después de que el movimiento #MeToo saliera a la luz pública, y de nueva cuenta, en septiembre de 2018.

A las mujeres, que trabajaban a jornada completa, se les preguntó sobre su autoestima y su falta de confianza en ellas mismas. Las participantes tenían entre 25 y 45 años de edad, habían trabajado durante 10 años en promedio, eran principalmente de raza blanca y ocupaban puestos de nivel medio. En la primera encuesta participaron 250 mujeres y en la segunda, 263.

Los investigadores también entrevistaron a 31 mujeres profesionistas de entre 25 y 64 años de edad que trabajaban en industrias dominadas por hombres y por mujeres, que eran predominantemente de raza blanca y que también ocupaban puestos de nivel medio. Veintiuna de esas mujeres fueron entrevistadas de nuevo en septiembre de 2018 y se les preguntó si creían que el acoso sexual había cambiado en los últimos dos años.

Se definió el acoso sexual como “insinuaciones sexuales no deseadas, solicitud de favores sexuales y [. . .] la creación de un entorno de trabajo ofensivo y hostil”. Esto comprende el acoso de género, en el que una mujer experimenta conductas sexistas, así como la coerción sexual y la atención sexual no deseada, que los autores describieron como “las formas más atroces de acoso sexual”.

Las respuestas revelaron la forma en que a las mujeres les preocupaban las repercusiones que tendrían si denunciaban el acoso, o el hecho de que no les creyeran. Otras hablaron sobre cómo sus capacidades fueron cuestionadas después de recibir tales insinuaciones.

Manifestantes participan en la Marcha de Sobrevivientes de #MeToo en respuesta a varios escándalos de acoso sexual de alto perfil el 12 de noviembre de 2017 en Los Ángeles, California. La protesta fue organizada por Tarana Burke, que creó el hashtag viral #MeToo tras recibir informes de supuestos casos de abuso y acoso sexual perpetrados por el antiguo magnate cinematográfico Harvey Weinstein, actualmente preso. DAVID MCNEW


Una ejecutiva de alto nivel de más de 40 años y que trabaja en el área de las relaciones públicas declaró a los investigadores: “No presenté una queja contra él. De todas formas, nunca confío en los departamentos de Recursos Humanos”.

Una catedrática universitaria de más de 40 años dijo, refiriéndose a un perpetrador: “Era un tipo bastante famoso en el área. Fue algo muy incómodo”.

Una abogada de más de 30 años que trabaja en la industria de la tecnología dijo haber recibido el siguiente comentario: “Oh, vi que estabas muy buena. Por eso te contraté”.

Las mujeres que fueron acosadas sexualmente en el trabajo tenían mayores probabilidades de presentar una baja autoestima y dudas sobre ellas mismas en 2016. También en este caso, esta tendencia disminuyó en los dos años entre el inicio y el final del estudio.

Quizás, señalan los autores, esto se debió a que las víctimas y las sobrevivientes sienten más apoyo y se sienten más empoderadas para hablar sobre sus experiencias.

 

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Stefanie Johnson, coautora del estudio y profesora adjunta de liderazgo organizacional y analítica de información de la Universidad de Colorado en Boulder declaró a Newsweek: “En estudios anteriores, se mostró que el acoso sexual se ha mantenido relativamente constante desde la encuesta de 1976-2017”. También señaló los datos del Instituto Lean In y Davis que indican que el movimiento #MeToo ha hecho que los hombres tengan miedo de convertirse en mentores de mujeres para evitar acusaciones de acoso sexual.

“De esta forma, vemos que #MeToo pudo haber cambiado la conducta masculina en formas negativas (el hecho de no querer ser mentores de mujeres), ¿pero qué hay de las mujeres? Los hallazgos muestran que las mujeres experimentan menos atenciones sexuales no solicitadas y menor coerción sexual ¡Es un éxito! Sin embargo, informaron de un incremento en el acoso de género, que coincide con los comentarios relacionados con el temor a convertirse en mentores.

“Sin embargo, lo mejor es que, entre las mujeres que experimentaron atenciones sexuales no solicitadas o acoso de género, encontramos que esto había tenido un menor impacto en la autoestima y en las dudas que las mujeres tenían sobre ellas mismas. Las mujeres nos dijeron que tenían una comunidad y que ahora se daban cuenta de que nunca fue su culpa”.

La investigadora continuó: “Me sorprendió ver que la reacción de los varones ante este movimiento de empoderamiento femenino no fue la de ayudar a las mujeres, sino de acosarlas y contraatacar para hallar otras formas de degradarlas. Se trata de una visión realmente desagradable de los varones, la cual no suelo creer”.

Johnson reconoció que el estudio tiene fallas, pues se basa en los relatos personales de las mujeres sobre el acoso sexual, y no en valoraciones hechas por terceros, o en demandas judiciales presentadas. “Por ello, es posible que las mujeres simplemente piensen que las atenciones sexuales no solicitadas (por ejemplo) están disminuyendo porque ¿cómo podrían no hacerlo? Y los cambios podrían no ser muy fuertes. Sin embargo, si esto no fuera más que un sesgo provocado por el optimismo, espero que el acoso de género también haya disminuido”.

Concluyó diciendo que: “Los hallazgos realmente muestran la gran cantidad de matices que tiene este asunto y destacan la lucha de poder que estamos viviendo. En cuanto a las prácticas de negocios, estoy a favor de la capacitación para la intervención por parte de terceros, de tal forma que todos trabajemos juntos para mantenernos bajo control unos a otros; no se trata solamente de detener el acoso sexual, sino de definir la incivilidad y la integridad en nuestra oficina y lo que esperamos que una persona haga cuando ve que una persona es tratada de manera irrespetuosa”.

 

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