Archivar información en la luna y en el mar | Newsweek México


Archivar información en la luna y en el mar



El empresario Nova Spivack desea preservar todo el conocimiento de la humanidad, respaldarlo y almacenarlo en todo el sistema solar para las civilizaciones futuras.

Hace 50 años, el Apolo 11 fue enviado a la luna. Para conmemorar este aniversario, Newsweek presenta a uno de los actuales pioneros de la ciencia y la tecnología que persiguen metas igualmente ambiciosas.

Los sueños de Nova Spivack son dignos de una obra de ciencia ficción, pero él se los toma muy en serio. 

Spivack, un exitoso empresario de la tecnología, es presidente de la Fundación Arch Mission, donde Arch significa “archivo”. Esta es una organización sin fines de lucro cuyo objetivo es “respaldar” todo el conocimiento de la humanidad en una forma miniaturizada utilizando técnicas como el grabado de datos en sustancias durables como el níquel, y almacenar esos registros en lugares donde estarán seguros durante un largo tiempo. Por ejemplo, el fondo del mar. O en la luna.

Lee: Las teorías de la conspiración aún rodean la llegada del hombre a la Luna

—¿Por qué hace esto?

—Todos los logros artísticos y científicos y la historia de la raza humana existen actualmente en plástico o en papel. Tenemos que encontrar una forma mejor de proteger y preservar todo esto. También está la herencia biológica: miles de millones de años de evolución que han producido formas diversas. Si algo malo le ocurre a la tierra, todo esto se perdería para siempre.

—¿Cómo va a proteger toda esta información?

—Tenemos una estrategia llamada iniciativa del Archivo de los Mil Millones de Años, que consiste en poner archivos en miles de lugares, como cuevas en los lugares más profundos bajo tierra y en sitios del fondo del océano que probablemente serán explorados por habitantes inteligentes de nuestro planeta en un futuro distante. Queremos que estos materiales sirvan para enseñarles lo que sabemos y para evitar que cometan los mismos errores que nosotros.

—¿Cómo puede asegurarse de que quienquiera que encuentre sus archivos podrá comprenderlos?

—Podemos proporcionarles conocimientos en forma visual. Comenzaríamos por enseñarles millones de cosas que nosotros damos por hechas. Enseñaremos todo eso utilizando diagramas e imágenes. Después, proporcionaríamos una clave lingüística para todos los lenguajes conocidos por la humanidad y, a partir de ahí, proveeríamos una enorme biblioteca de todo lo que conocemos, grabada en muy pequeña escala, de manera que pueda ser vista con un microscopio, pero sin una computadora. En ella, enseñaríamos cómo construir una computadora que, en sí misma, proporciona cantidades mucho mayores de información en formato digital.

—¿En qué lugares ha puesto esos elementos hasta ahora y qué es lo que sigue?

—Nuestra primera misión la realizamos con Elon Musk y SpaceX. Enviamos un conjunto de datos de prueba escritos en un cristal de cuarzo en la guantera del Tesla Roadster que actualmente gira alrededor del sol. Seguirá allí durante unos 30 millones de años. Contiene la Trilogía de la Fundación, de Isaac Asimov, una especie de homenaje a ese autor, a quien se le ocurrió la idea de hacer un respaldo de la civilización en esa serie. También pusimos un archivo de Wikipedia en la órbita baja terrestre en un cohete chino, y otra información en la sonda solar Parker, que gira alrededor del sol.

“Asimismo, la Biblioteca Lunar fue un enorme esfuerzo. [El vehículo espacial SpaceIL Beresheet, que recientemente se estrelló en la luna, transportaba un disco de archivo del tamaño de un DVD]. Tenemos programados cuatro alunizajes más, y planeamos enviar un satélite al que se conoce como punto Lagrange entre la tierra y la luna donde, si ponemos algo, simplemente permanece ahí debido a que la gravedad está prácticamente equilibrada. Esa ubicación también incluirá un nodo de la internet interplanetaria. 

“Debemos recordarles a las personas que tenemos una herencia mundial común y que todos somos parte de ella”.

—¿Internet interplanetaria?

—La idea es construir una internet entre Tierra, la luna y Marte para permitir que la información esté sincronizada entre esos lugares. Imaginemos un futuro en el que haya una colonia en Marte. Si ocurriera algo que les hiciera perder la conexión con Tierra durante un periodo largo, necesitarían un respaldo local.

—¿De dónde provino la inspiración para esto?

—El espacio siempre ha estado en mi vida desde que nací. Nací cerca de un mes antes del alunizaje del Apolo. Y mis padres me dieron un nombre espacial. Mi madre me dice que vio el alunizaje mientras me cuidaba. Asistí al lanzamiento de un vehículo espacial cuando era niño. En mi niñez, tenía un gran sueño, literalmente, un sueño nocturno, en el que nos veía construyendo archivos alrededor del sistema solar. 

—¿Cuáles son los mayores obstáculos que ha enfrentado?

—Llevar una masa al espacio es costoso. Queremos enviar toda la internet, pero es una cantidad enorme de datos. Hemos creado algunas tecnologías que realmente pueden reducir la masa, como las nanofichas de níquel y la tecnología de cuarzo. También trabajamos en el almacenamiento molecular en el ADN mismo, y en la forma de hacerlo lo suficientemente durable para que sobreviva a la radiación, al calor y a otras condiciones difíciles. 

“Debemos recordarles a las personas que tenemos una herencia mundial común, que es algo precioso y que todos somos parte de ella. Tenemos un profundo aprecio y respeto por todas las culturas, todos los sistemas de creencias, todas las tradiciones. Cuando miramos a la tierra desde el espacio, todas las diferencias desaparecen. Lo que vemos es lo que nos mantiene unidos”.

Hay una masa enorme bajo un cráter en el lado oscuro de la Luna y los científicos no saben qué es

Ingresa las palabras claves y pulsa enter.