Jaime Bonilla: comerciante de niño, político de grande | Newsweek México


Jaime Bonilla: comerciante de niño, político de grande



De madre sinaloense y padre capitalino nació Jaime Bonilla el 9 de junio de 1950 en Tijuana, donde vivió su infancia y adolescencia. El candidato de la Coalición Juntos Haremos Historia en Baja California estudió en la escuela primaria Venustiano Carranza, luego en el Politécnico, en la Preparatoria Federal Lázaro Cárdenas y posteriormente Ingeniería Industrial en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Hasta los 28 años de edad vivió con su familia en la colonia Libertad, hasta el día en que se casó con Rita Fimbres.

Bonilla es uno de diez hermanos y cuenta que fue educado en el seno de una familia nacionalista. De su padre, que era militar, desarrolló interés por lo público. Y con él también aprendió su primer oficio, la venta de tierra para plantas. Actualmente se dedica a los medios de difusión, como PSN, y como candidato a gobernador, una de sus propuestas es ofrecer desayunos gratis en escuelas primarias. Además de uniformes, cuadernos y libros para niños sin cooperación.

—Cuando era niño ¿qué se imaginaba que sería de adulto?

—Quería ser pelotero, beisbolista. Pero luego me di cuenta que no tenía el talento para llegar a ser profesional. No me quedó otra más que ser aficionado al deporte.

¿Cómo es que entra a la política? ¿Por familiares?

—Tengo un tío abuelo que fue director de una dependencia de la Secretaría de Comunicación hace muchos años, se retiró. Pero no, mi padre como militar estaba involucrado en las actividades ciudadanas.

—¿Cuál fue su primer empleo?

—Estaba muy chico cuando empecé. Pero no puedes decir que eres un empresario a los diez años cuando te dedicas a vender fertilizantes para las plantas. En ese tiempo había regiones donde había tierra negra. Nos íbamos a los cerros, llenábamos nuestras carretas y vendíamos la tierra. Mi padre me enseñó esa actividad. Después a los trece años trabajé en las curiosidades practicando mi inglés.

¿Qué opinión tiene su familia sobre su candidatura?

—Mi esposa siempre me ha apoyado en mis proyectos. No necesariamente está feliz porque no paso tiempo con mis nietos, mis hijas y con ella. Pero entiende que es un proyecto de nación y está dispuesta a apoyarlo.

¿Qué propuestas tiene con respecto a la niñez?

—Una de las cosas que he prometido es que todos los niños en escuela tendrán desayuno gratis. Me voy a encargar de que los niños de primaria tengan uniformes, cuadernos, libros y desayuno gratis sin ninguna cooperación. Otra de las cosas que vamos a atender es la seguridad de ellos mismos y de las madres, que está tan endeble la seguridad en nuestro estado y particularmente aquí en Tijuana.

¿A qué ex gobernador admira y por qué?

—Definitivamente en mi estado, en los últimos treinta años, no hay ninguno que se pueda admirar. Tienen el estado enterrado, quebrado. Tengo que admirar el trabajo social de Xicoténcatl Leyva porque fue un hombre que no nada más no dejó endeudado un centavo al estado, sino que hubo mucha obra social en su gestión. Pero en la política si te equivocas, el que gana la guerra escribe la historia. El gobierno panista se dedicó a diabolizar la imagen de ex gobernadores para justificar sus propias incapacidades. Nunca he sido priísta pero reconozco lo que mucha gente del PRI hizo por el país. Tuvo grandes líderes y hubo una fuerza social muy importante que hizo muchos cambios, que se corrompió sí es cierto, pero no era lo que es ahora.

Una de las cosas que más se le han criticado a Kiko Vega, es como se ha mantenido siendo empresario y Gobernador a la vez.

—Eso es un error. Nunca ha sido empresario. Fue un comerciante que tenía casas de empeño.

¿Usted también se reconoce como empresario?

—Sí. Porque el empresario emprende empresas, genera trabajo. No considero loable un comercio que se dedica a comprar chueco. [A Kiko] le sirvió de experiencia ahora que llegó de gobernador. Cuando fue presidente municipal vendió propiedades para sacar de la deuda al ayuntamiento, nada más que le vendió a amigos que después le vendieron a él. Ahora el famoso ‘’Patas’’ está haciendo lo mismo. Se dicen empresarios porque emprenden cosas para ellos, pero un empresario es diferente. Paga sus impuestos, genera trabajo y buenas condiciones para sus trabajadores.

¿Ve conflicto en ser empresario y tener un cargo público?

—Tienes que dejar de ser empresario. En el momento que yo me he dedicado a la política, dejé mis actividades empresariales. Cuando fui delegado no hice más que entregarme a mi partido. Cuando fui senador igual. El licenciado López Obrador un día me pidió una cosa, me dijo “Tus empresas, Jaime, pueden esperar. México no. Vamos poniéndolas a un lado”.

Ha dicho que va a construir cuatro carriles de Ensenada a Guerrero Negro y quiere municipalizar a San Quintín y San Felipe. ¿Qué interés ve en el sur del estado?

—Baja California es un estado con muchas riquezas, hermosos litorales que no se han explotado, y cuando digo explotado es que la gente los conozca. San Felipe debe ser un destino turístico internacional. Lo único que necesita son políticas públicas que le ayuden. Es un diamante en bruto. Y San Quintín por su lejanía de Ensenada ha estado muy olvidada. Tienen que poder controlar su propio destino. La factibilidad fiscal, o económica está de por verse pero si hay voluntad política sí ayuda. Con respecto a la municipalización del agua, que es una de mis propuestas, creo que todos los municipios deben de controlar sus recursos hídricos. Su infraestructura del agua, su drenaje, y su agua potable.

¿Qué tema sobre Baja California cree que no se ha discutido lo suficiente?

—No puedo decir que no hemos discutido lo suficiente todos lo temas. Si la pregunta es más inclinada a darles difusión, pues definitivamente la infraestructura, el alumbrado, no tenemos buen sistema de irrigación en el valle, no tenemos buenos drenajes en las ciudades.

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