Vasos, botellas y bolsas: el estómago de una ballena muerta exhibe la contaminación del mar


Vasos, botellas y bolsas: el estómago de una ballena muerta exhibe la contaminación del mar

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Autoridades de Indonesia encontraron este lunes una ballena muerta que tenía casi seis kilogramos de desechos plásticos en su estómago entre bolsas, botellas de plástico, sandalias, vasos y trozos de cuerda.

El cachalote de 9.5 metros se hallaba cerca de la isla Kapota en el Parque Nacional Wakatobi, al sureste de la isla de Célebes.

De acuerdo con la The Associated Press, Heri Santoso, jefe del parque, dijo que los rescatistas encontraron el cadáver podrido el lunes después de recibir un informe de un grupo ambientalista que señalaba que los aldeanos habían rodeado al animal muerto y estaban empezando a cortarlo.

Santoso señaló que investigadores del grupo de conservación de la vida silvestre WWF y la academia de conservación del parque encontraron aproximadamente 5.9 kilos de desechos plásticos en el estómago del animal.

Había 115 vasos de plástico, cuatro botellas de plástico, 25 bolsas, dos sandalias, un saco de nylon y más de 1,000 otras piezas variadas de plástico.

“Aunque no hemos podido deducir la causa de la muerte, los hechos que vemos son realmente horribles”, dijo Dwi Suprapti, coordinadora de conservación de especies marinas en WWF-Indonesia, en una declaración enviada a CNN

La proliferación de desechos en el mundo es una amenaza adicional para la salud de la población y del medio ambiente. La producción de plástico se ha disparado en la última década, y suma hoy unos 348 millones de toneladas por año. De 2 a 5% de ellas estaría en los océanos.

Si no se toman medidas con urgencia, dijo el Banco Mundial en un estudio de septiembre, el volumen de residuos aumentará en un 70% para 2050, cuando se calcula que alcanzará los 3,400 millones de toneladas frente a 2,010 millones de 2016.

Tan solo en 2016, el mundo generó 242 millones de toneladas de desechos de plástico, o 12% del total de desechos sólidos.

El problema, sin embargo, no es únicamente para los océanos y los animales que los habitan. Los microplásticos están omnipresentes en la cadena alimenticia humana, según un reciente estudio que permitió detectar su presencia en las heces de personas que viven en Europa, en Rusia y en Japón.

Los científicos suponen que fueron ingeridos a través de productos del mar que los voluntarios comieron, pero también del agua de botellas de plástico bebidas, o de alimentos envueltos en plástico.

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