El subsidio sobre la gasolina en Venezuela ¿una medida de control social?


El subsidio sobre la gasolina en Venezuela ¿una medida de control social?

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Con un dólar se pueden comprar 3.5 millones de litros de gasolina en Venezuela, un absurdo que el gobierno pretende revertir con un posible ajuste del precio.

Por ello, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, dijo este lunes que mantendrá el subsidio a la gasolina -la más barata del mundo- solo a quienes posean un carnet de beneficios sociales que la oposición denuncia como mecanismo de control social y político.

El mandatario insistió en que para ello los interesados deberán registrar su vehículo en un censo que se extenderá hasta el próximo viernes.

Un primer plazo para dicho trámite había finalizado el 5 de agosto.

“Aquella persona que no atienda el llamado al censo, que no quiera participar en el subsidio directo, tendrá que pagar el precio del combustible al precio internacional”, dijo Maduro, sin precisar desde cuándo se aplicaría esa tarifa.

Un litro de gasolina de 91 octanos cuesta un bolívar y el de 95, seis. Pero solo un huevo vale 200,000 bolívares por la hiperinflación, que el FMI proyecta en 1,000,000% para 2018.

El dólar en el mercado negro se negocia a 3.5 millones de bolívares.

La gasolina en el país petrolero es prácticamente regalada: con un dólar cambiado en el mercado negro se pueden comprar casi cinco millones de litros.

Sin embargo, a precio internacional sería impagable para la mayoría de los venezolanos, pues el sueldo mínimo -cerca de un dólar- apenas alcanza para comprar un kilo de pollo. Llenar el tanque de un auto compacto costaría más de dos años de salario mínimo.

Si bien no detalló cuándo ni cómo será el aumento, el gobernante socialista apuntó que las medidas forman parte de un plan a dos años.

“Aspiro a que en dos años a más tardar hayamos resuelto la deformidad (…), donde la gasolina venezolana prácticamente la regalamos. La gasolina y los hidrocarburos internos tienen que colocarse a precio internacional para que se acabe el contrabando”, acotó.

Maduro sostiene que esta nueva política de subsidios a los hidrocarburos está vinculada al “carnet de la patria”, tarjeta electrónica a través de la cual se canalizan los beneficios sociales del Estado.

“Cuando el sistema de subsidio entre en vigencia, vehículo por vehículo con su carnet de la patria, ustedes verán a que me estaba refiriendo”, dijo el pasado sábado.

La oposición considera ese documento como un mecanismo de “control político y social” y de “chantaje” electoral.

Maduro denuncia que los bajos costos de la gasolina estimulan su tráfico a Colombia y las islas del Caribe, lo que -asegura- ocasiona “unos 18,000 millones de dólares de pérdida neta (al año)”.

El reajuste al precio se da por descontado a raíz de la entrada en vigencia, el próximo lunes, de nuevos billetes con cinco ceros menos. Actualmente un litro cuesta un bolívar.

Este nuevo cono monetario se enmarca en un programa que, según Maduro, permitirá reactivar una economía confrontada a cuatro años de recesión y a una inflación proyectada por el FMI en 1,000,000% para 2018.

El presidente confirmó además que las actuales denominaciones y las nuevas -el bolívar soberano- convivirán por un tiempo indeterminado.

“El nuevo cono monetario va a coexistir y va a cohabitar con el viejo cono monetario hasta su extinción”, dijo.

Además, declaró el próximo lunes como día no laborable para facilitar la transición.

Subsidio inflacionario

El subsidio a la gasolina le costó a Venezuela unos 10,000 millones de dólares anuales desde 2012, señaló a la AFP el especialista petrolero Luis Oliveros.

Esta millonaria subvención alimenta un agujero fiscal que el gobierno financia emitiendo dinero, lo que propulsa la inflación, añade.

“Es mentira que el aumento de la gasolina sea inflacionario; el subsidio es hiperinflacionario”, apuntó el experto.

La situación se agrava con el desplome de la producción petrolera, de 3.2 a 1.5 millones de barriles diarios entre 2008 y 2018.

Por ello, la operatividad de las refinerías cayó y las importaciones de combustible se duplicaron. Como triste alivio, el consumo bajó, entre otros, por la salida de circulación de 90% del transporte público ante la falta de repuestos, según gremios.

De acuerdo con la Agencia de Energía de Estados Unidos, Venezuela importa desde ese país 33,600 barriles diarios de gasolina y 36,000 de diésel.

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